La guerra Rusia-Ucrania cumple 4 años: 5 momentos clave que cambiaron el mundo
Este martes 24 de febrero de 2026 marca exactamente cuatro años desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala contra Ucrania, un conflicto que ha sacudido los cimientos de la seguridad global. Lo que comenzó como una “operación militar especial” según el Kremlin se ha convertido en una guerra prolongada con decenas de miles de muertos, más de 10 millones de refugiados y desplazados, y un impacto económico que supera los 500 mil millones de dólares en daños directos. La guerra Rusia-Ucrania no solo ha redibujado mapas geopolíticos, sino que ha impulsado sanciones masivas, una crisis energética mundial y el resurgimiento de la OTAN. Mientras Ucrania resiste con apoyo occidental, Rusia mantiene su control en el este, pero el agotamiento mutuo plantea interrogantes sobre el fin del conflicto. A continuación, repasamos los cinco momentos clave de la guerra Rusia-Ucrania en sus cuatro años de duración.
El primer momento pivotal ocurrió el 24 de febrero de 2022, con la invasión rusa. Vladimir Putin anunció la operación desde el Kremlin, enviando tropas hacia Kiev con la promesa de una victoria rápida en días. Columnas blindadas avanzaron desde Bielorrusia, pero la feroz resistencia ucraniana, liderada por Volodímir Zelenski, frustró el blitzkrieg. En apenas semanas, Ucrania hundió el crucero Moskva y obligó a Rusia a replegarse del norte, marcando el fracaso de la toma de la capital. Este hito no solo unificó a la nación ucraniana, sino que movilizó ayuda internacional por valor de miles de millones, incluyendo misiles Javelin que igualaron el campo de batalla. La guerra Rusia-Ucrania entró entonces en una fase de trincheras reminiscentes de la Primera Guerra Mundial.
El segundo clave fue la reconquista de Jersón en noviembre de 2022. Tras meses de combates en el sur, las fuerzas ucranianas lanzaron una contraofensiva sorpresa en Kharkiv, liberando 12.000 kilómetros cuadrados en días. Luego, con precisión quirúrgica, cruzaron el Dniéper y obligaron a Rusia a evacuar Jersón el 11 de noviembre, su primera gran derrota territorial. Putin humillado ordenó la anexión forzada de cuatro regiones ucranianas días después, un movimiento rechazado por la ONU. Este suceso impulsó el optimismo occidental, con EE.UU. y la UE acelerando envíos de tanques Leopard y HIMARS. La guerra Rusia-Ucrania demostró entonces la efectividad de la guerra asimétrica, donde drones y artillería guiada compensaron la superioridad numérica rusa.
En junio de 2023 llegó el tercer momento: la contraofensiva ucraniana fallida en Zaporiyia y Donetsk. Con 100.000 tropas entrenadas en Occidente y armamento avanzado, Kiev buscó romper las líneas rusas fortificadas con minas y dragones dentados. Sin embargo, las pérdidas ucranianas superaron las 70.000 bajas, y solo se avanzaron unos kilómetros. Rusia, reforzada por reclutas y mercenarios Wagner tras su fallido motín, consolidó posiciones. Este estancamiento expuso las limitaciones de la ayuda NATO y dividió opiniones en Washington, donde republicanos presionaron por negociaciones. La guerra Rusia-Ucrania reveló el costo humano de la resistencia prolongada, con informes de Amnistía Internacional documentando crímenes de guerra en ambos bandos.
El cuarto hito fue el ataque ruso a la infraestructura energética en invierno de 2024-2025. Rusia intensificó bombardeos con misiles Kinzhal contra plantas eléctricas, dejando a millones sin luz en el pico del frío. Ucrania respondió con strikes profundos en refinerías rusas usando drones ATACMS, reduciendo la producción de petróleo de Moscú en un 15%. Este ciclo de retaliación escaló tensiones globales, con precios del gas en Europa disparados un 40% y hambrunas en África por bloqueos al grano ucraniano. La guerra Rusia-Ucrania se globalizó, afectando cadenas de suministro y elecciones en EE.UU. y Europa.
Finalmente, el quinto momento clave surgió en febrero de 2026 con la “movilización total” de Putin ante avances ucranianos en Kursk. Incursiones transfronterizas ucranianas capturaron 1.000 kilómetros cuadrados rusos, humillando al Kremlin y provocando protestas internas. Rusia respondió reclutando 500.000 reservistas, mientras Zelenski negocia con Trump un posible alto el fuego. Este giro subraya la fatiga: Ucrania pierde 1.000 soldados semanales, Rusia enfrenta sanciones que contraen su PIB un 5% anual.
Cuatro años de guerra Rusia-Ucrania han transformado Europa, fortaleciendo la OTAN con Finlandia y Suecia como miembros y dividiendo al mundo en bloques. Millones sueñan con paz, pero mientras persistan las ambiciones territoriales, el conflicto podría extenderse. La comunidad internacional urge diálogos en Ginebra, aunque las heridas abiertas sugieren que la reconciliación tardará décadas.
The Russia-Ukraine War Turns 4: 5 Key Moments That Changed the World
This Tuesday, February 24, 2026, marks exactly four years since Russia launched its full-scale invasion of Ukraine, a conflict that has shaken the foundations of global security. What began as a “special military operation,” according to the Kremlin, has turned into a prolonged war with tens of thousands dead, more than 10 million refugees and displaced persons, and an economic impact exceeding $500 billion in direct damages. The Russia-Ukraine war has not only redrawn geopolitical maps, but has also triggered massive sanctions, a global energy crisis, and the resurgence of NATO. While Ukraine continues to resist with Western support, Russia maintains control in the east, but mutual exhaustion raises questions about the end of the conflict. Below, we review the five key moments of the Russia-Ukraine war over its four years.
The first pivotal moment occurred on February 24, 2022, with the Russian invasion. Vladimir Putin announced the operation from the Kremlin, sending troops toward Kyiv with the promise of a quick victory within days. Armored columns advanced from Belarus, but fierce Ukrainian resistance, led by Volodymyr Zelensky, thwarted the blitzkrieg. Within weeks, Ukraine sank the cruiser Moskva and forced Russia to withdraw from the north, marking the failure to seize the capital. This milestone not only unified the Ukrainian nation, but also mobilized billions of dollars in international aid, including Javelin missiles that leveled the battlefield. The Russia-Ukraine war then entered a trench warfare phase reminiscent of World War I.
The second key moment was the recapture of Kherson in November 2022. After months of fighting in the south, Ukrainian forces launched a surprise counteroffensive in Kharkiv, liberating 12,000 square kilometers in days. Then, with surgical precision, they crossed the Dnipro River and forced Russia to evacuate Kherson on November 11, marking its first major territorial defeat. A humiliated Putin ordered the forced annexation of four Ukrainian regions days later, a move rejected by the UN. This event boosted Western optimism, with the U.S. and the EU accelerating shipments of Leopard tanks and HIMARS systems. The Russia-Ukraine war demonstrated the effectiveness of asymmetric warfare, where drones and guided artillery offset Russia’s numerical superiority.
In June 2023 came the third moment: the failed Ukrainian counteroffensive in Zaporizhzhia and Donetsk. With 100,000 Western-trained troops and advanced weaponry, Kyiv sought to break through heavily fortified Russian lines filled with mines and dragon’s teeth. However, Ukrainian losses exceeded 70,000 casualties, and only a few kilometers were gained. Russia, reinforced by conscripts and Wagner mercenaries after their failed mutiny, consolidated its positions. This stalemate exposed the limitations of NATO aid and divided opinion in Washington, where Republicans pushed for negotiations. The Russia-Ukraine war revealed the human cost of prolonged resistance, with Amnesty International reporting war crimes by both sides.
The fourth milestone was Russia’s attack on energy infrastructure during the winter of 2024–2025. Russia intensified bombardments with Kinzhal missiles against power plants, leaving millions without electricity at the height of winter. Ukraine responded with deep strikes on Russian refineries using ATACMS drones, reducing Moscow’s oil production by 15%. This cycle of retaliation escalated global tensions, with gas prices in Europe surging 40% and famine risks rising in Africa due to blockades on Ukrainian grain. The Russia-Ukraine war became globalized, affecting supply chains and elections in the U.S. and Europe.
Finally, the fifth key moment emerged in February 2026 with Putin’s “total mobilization” in response to Ukrainian advances in Kursk. Cross-border Ukrainian incursions captured 1,000 square kilometers of Russian territory, humiliating the Kremlin and sparking domestic protests. Russia responded by drafting 500,000 reservists, while Zelensky negotiated a possible ceasefire with Trump. This turn underscores the fatigue: Ukraine loses 1,000 soldiers weekly, while Russia faces sanctions shrinking its GDP by 5% annually.
Four years of the Russia-Ukraine war have transformed Europe, strengthening NATO with Finland and Sweden as members and dividing the world into blocs. Millions dream of peace, but as long as territorial ambitions persist, the conflict could continue. The international community urges dialogue in Geneva, although the deep wounds suggest reconciliation will take decades.
A Guerra Rússia-Ucrânia completa 4 anos: 5 momentos-chave que mudaram o mundo
Nesta terça-feira, 24 de fevereiro de 2026, completam-se exatamente quatro anos desde que a Rússia lançou sua invasão em larga escala contra a Ucrânia, um conflito que abalou os alicerces da segurança global. O que começou como uma “operação militar especial”, segundo o Kremlin, transformou-se em uma guerra prolongada com dezenas de milhares de mortos, mais de 10 milhões de refugiados e deslocados, e um impacto econômico que ultrapassa 500 bilhões de dólares em danos diretos. A guerra Rússia-Ucrânia não apenas redesenhou mapas geopolíticos, mas também impulsionou sanções massivas, uma crise energética global e o ressurgimento da OTAN. Enquanto a Ucrânia resiste com apoio ocidental, a Rússia mantém controle no leste, mas o desgaste mútuo levanta dúvidas sobre o fim do conflito. A seguir, relembramos os cinco momentos-chave da guerra Rússia-Ucrânia ao longo de seus quatro anos.
O primeiro momento decisivo ocorreu em 24 de fevereiro de 2022, com a invasão russa. Vladimir Putin anunciou a operação a partir do Kremlin, enviando tropas em direção a Kiev com a promessa de uma vitória rápida em poucos dias. Colunas blindadas avançaram desde Belarus, mas a forte resistência ucraniana, liderada por Volodymyr Zelensky, frustrou a blitzkrieg. Em poucas semanas, a Ucrânia afundou o cruzador Moskva e obrigou a Rússia a se retirar do norte, marcando o fracasso na tomada da capital. Esse marco não apenas unificou a nação ucraniana, mas também mobilizou bilhões de dólares em ajuda internacional, incluindo mísseis Javelin que equilibraram o campo de batalha. A guerra Rússia-Ucrânia entrou então em uma fase de guerra de trincheiras reminiscente da Primeira Guerra Mundial.
O segundo momento-chave foi a reconquista de Kherson em novembro de 2022. Após meses de combates no sul, as forças ucranianas lançaram uma contraofensiva surpresa em Kharkiv, libertando 12 mil quilômetros quadrados em poucos dias. Em seguida, com precisão cirúrgica, cruzaram o rio Dnipro e forçaram a Rússia a evacuar Kherson em 11 de novembro, sua primeira grande derrota territorial. Putin, humilhado, ordenou a anexação forçada de quatro regiões ucranianas dias depois, medida rejeitada pela ONU. O episódio impulsionou o otimismo ocidental, com EUA e UE acelerando o envio de tanques Leopard e sistemas HIMARS. A guerra Rússia-Ucrânia demonstrou a eficácia da guerra assimétrica, em que drones e artilharia guiada compensaram a superioridade numérica russa.
Em junho de 2023 veio o terceiro momento: a fracassada contraofensiva ucraniana em Zaporizhzhia e Donetsk. Com 100 mil tropas treinadas no Ocidente e armamentos avançados, Kiev buscou romper as linhas russas fortificadas com minas e obstáculos antitanque. No entanto, as perdas ucranianas superaram 70 mil baixas, e apenas alguns quilômetros foram conquistados. A Rússia, reforçada por recrutas e mercenários do grupo Wagner após seu motim fracassado, consolidou posições. O impasse expôs as limitações da ajuda da OTAN e dividiu opiniões em Washington, onde republicanos pressionaram por negociações. A guerra Rússia-Ucrânia revelou o custo humano da resistência prolongada, com a Anistia Internacional documentando crimes de guerra de ambos os lados.
O quarto marco foi o ataque russo à infraestrutura energética no inverno de 2024-2025. A Rússia intensificou bombardeios com mísseis Kinzhal contra usinas elétricas, deixando milhões sem energia no auge do frio. A Ucrânia respondeu com ataques profundos a refinarias russas usando drones ATACMS, reduzindo a produção de petróleo de Moscou em 15%. Esse ciclo de retaliação elevou as tensões globais, com os preços do gás na Europa subindo 40% e riscos de fome na África devido aos bloqueios do grão ucraniano. A guerra Rússia-Ucrânia globalizou-se, afetando cadeias de suprimentos e eleições nos EUA e na Europa.
Por fim, o quinto momento-chave surgiu em fevereiro de 2026 com a “mobilização total” de Putin diante dos avanços ucranianos em Kursk. Incursões transfronteiriças ucranianas capturaram mil quilômetros quadrados de território russo, humilhando o Kremlin e provocando protestos internos. A Rússia respondeu convocando 500 mil reservistas, enquanto Zelensky negociava com Trump um possível cessar-fogo. Essa virada evidencia o desgaste: a Ucrânia perde mil soldados por semana, enquanto a Rússia enfrenta sanções que contraem seu PIB em 5% ao ano.
Quatro anos de guerra Rússia-Ucrânia transformaram a Europa, fortalecendo a OTAN com a adesão de Finlândia e Suécia e dividindo o mundo em blocos. Milhões sonham com a paz, mas enquanto persistirem ambições territoriais, o conflito poderá se prolongar. A comunidade internacional pede diálogos em Genebra, embora as feridas abertas indiquem que a reconciliação levará décadas.