El mayor ataque con drones de la guerra: Ucrania envió más de 1.000 aparatos contra Moscú en el último día de las elecciones rusas — y la Refinería de Kapotnia ardió en llamas
La madrugada del domingo 20 de septiembre, Ucrania lanzó el ataque con drones más grande registrado contra la capital rusa. El alcalde Sobianin confirmó que el sistema de defensa antiaérea derribó más de 1.600 aparatos en todo el país desde el sábado, pero varios drones alcanzaron la refinería más importante de Moscú. Tres muertos, 21 heridos, 400 evacuados. Zelensky lo confirmó como un golpe estratégico a la industria petrolera rusa.
MOSCÚ / KYIV — Entre la medianoche del sábado 19 y la madrugada del domingo 20 de septiembre de 2026, Moscú vivió lo que el alcalde Serguéi Sobianin describió como el mayor ataque con drones ucranianos registrado contra la capital rusa desde el inicio de la guerra. Mientras los ciudadanos moscovitas dormían — y los votantes rusos se preparaban para la tercera y última jornada de las elecciones parlamentarias —, más de 1.000 drones ucranianos cruzaban el espacio aéreo en dirección a la ciudad y su región.
El balance oficial ruso: el Ministerio de Defensa dijo que sus sistemas de defensa aérea derribaron 1.951 drones tipo avión y ocho misiles de crucero de largo alcance Flamingo durante las 24 horas previas. El alcalde Sobianin precisó que 450 de esos aparatos se dirigían específicamente hacia Moscú. El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, confirmó 249 vehículos no tripulados interceptados en el área bajo su jurisdicción.
Pese al despliegue masivo de los sistemas antiaéreos rusos, varios drones llegaron a sus objetivos.
La Refinería de Kapotnia. El golpe más significativo fue el que impactó en la Refinería de Petróleo de Moscú, ubicada en el distrito de Kapotnia, al sureste de la capital. Es la refinería más importante de la ciudad — abastece una parte significativa del combustible que consume Moscú y ya había sido atacada anteriormente. En junio de 2026, un ataque similar dañó su principal unidad de procesamiento de crudo, que según fuentes de la industria consultadas por Reuters representaba alrededor del 53% de la capacidad total de la planta. Las operaciones habían tenido que detenerse temporalmente.
Esta vez, columnas de humo negro se elevaron sobre Kapotnia en la madrugada del domingo. Las imágenes, amplificadas por las redes sociales y recogidas por todas las agencias internacionales, mostraban las llamas en el complejo industrial mientras el sistema de defensa antiaérea seguía activo sobre la ciudad.
Sobianin confirmó que “varios drones llegaron al territorio de la Refinería de Moscú.” El alcalde no detalló qué instalaciones específicas resultaron afectadas ni cuánto tiempo podría verse interrumpida la producción.
Los edificios residenciales y los evacuados. Además de la refinería, al menos un dron impactó en un edificio residencial de 21 pisos, desatando un incendio que obligó a evacuar a unas 400 personas — incluyendo alrededor de 70 niños. Los equipos de emergencia trabajaron durante varias horas para controlar las llamas. Otro impacto se registró en Kotelniki, en la región de Moscú.
El saldo humano confirmado por el gobernador Vorobiov: dos muertos y 20 heridos, entre ellos tres niños. Versiones posteriores de agencias rusas elevaron los muertos a tres. El Comité de Instrucción ruso abrió una causa penal por ataque terrorista.
El día que eligió Ucrania. El alcalde Sobianin fue explícito sobre la interpretación del gobierno ruso: el ataque “claramente fue planeado con el objetivo de interrumpir las elecciones.” El domingo 20 de septiembre era la tercera y última jornada de los comicios parlamentarios convocados por Putin — unas elecciones que la Unión Europea y Ucrania habían anunciado que no reconocerán.
Desde Kyiv, el presidente Volodimir Zelensky no solo no lo negó sino que lo confirmó. Publicó en sus redes sociales imágenes de la refinería en llamas y confirmó “golpes contra instalaciones clave de la industria petrolera rusa.” Añadió: “Moscú tiene que terminar su guerra brutal y elegir la paz en lugar de crear una defensa aérea de varios anillos en menoscabo de otras regiones.” Zelensky señaló también que hay “propuestas de desescalada sobre la mesa en materia energética y de seguridad alimentaria” — pero que lo que falta es “voluntad política” de Moscú.
La estrategia de los drones contra refinerías. El ataque del domingo no es un hecho aislado sino un capítulo de la estrategia ucraniana de 2026 de golpear la capacidad de refinado rusa. Cinco días antes del ataque sobre Moscú, Reuters informó que seis de las principales refinerías rusas habían reducido su producción tras ataques de drones en las semanas anteriores. En marzo de 2026, Ucrania había intensificado los ataques contra los terminales de exportación de Ust-Luga y Primorsk en el Báltico. La lógica: reducir los ingresos petroleros que financian la guerra rusa — la misma lógica que también guía las sanciones occidentales contra el petróleo ruso.
El impacto de estos ataques en los mercados internacionales de crudo y productos refinados es directo: cada interrupción en la capacidad de procesamiento rusa contribuye a la tensión en los precios globales de combustible.
Lo que sigue. Al momento de publicar esta nota, Rusia seguía atacando Ucrania con drones y misiles durante la misma noche. El Ministerio de Defensa ucraniano informó ataques con misiles contra infraestructura energética en varias ciudades. La causa penal rusa por “ataque terrorista” está abierta. Y la refinería de Kapotnia sigue siendo un objetivo.
The biggest drone attack of the war: Ukraine sent more than 1,000 aircraft against Moscow on the last day of the Russian elections — and the Kapotnia Refinery burned
In the early hours of Sunday, September 20, Ukraine launched the largest recorded drone attack against the Russian capital. Mayor Sobyanin confirmed air defenses shot down more than 1,600 aircraft across the country since Saturday, but several drones reached Moscow’s most important refinery. Three dead, 21 wounded, 400 evacuated. Zelensky confirmed it as a strategic strike against Russia’s oil industry.
MOSCOW / KYIV — Between midnight Saturday September 19 and the early hours of Sunday September 20, 2026, Moscow experienced what Mayor Sergei Sobyanin described as the largest Ukrainian drone attack ever recorded against the Russian capital since the war began. As Muscovites slept — and Russian voters prepared for the third and final day of parliamentary elections — more than 1,000 Ukrainian drones were crossing the airspace toward the city and its region.
The official Russian tally: the Defense Ministry said air defense systems shot down 1,951 fixed-wing drones and eight long-range Flamingo cruise missiles in the preceding 24 hours. Mayor Sobyanin specified that 450 of those aircraft were directed specifically toward Moscow. Moscow region Governor Andrei Vorobiev confirmed 249 unmanned vehicles intercepted in the area under his jurisdiction.
Despite the massive deployment of Russian air defense systems, several drones reached their targets.
The Kapotnia Refinery. The most significant strike hit the Moscow Oil Refinery in the Kapotnya district, southeast of the capital. It is the city’s most important refinery — supplying a significant portion of the fuel Moscow consumes — and had been attacked before. In June 2026, a similar strike damaged its main crude processing unit, which industry sources told Reuters accounted for approximately 53% of the plant’s total capacity. Operations had to be temporarily halted.
This time, columns of black smoke rose over Kapotnya in the early Sunday morning. Images amplified across social media and picked up by all international agencies showed flames at the industrial complex while the air defense system remained active above the city.
Sobyanin confirmed that “several drones reached the territory of the Moscow Refinery.” The mayor did not specify which installations were affected or how long production might be interrupted.
The residential buildings and evacuees. Beyond the refinery, at least one drone struck a 21-story residential building, triggering a fire that forced the evacuation of around 400 people — including some 70 children. Emergency crews worked for several hours to control the flames. Another impact was recorded in Kotelniki in the Moscow region.
The confirmed human toll from Governor Vorobiev: two dead and 20 wounded, including three children. Later reports from Russian agencies raised the death toll to three. Russia’s Investigative Committee opened a criminal case for terrorist attack.
The day Ukraine chose. Mayor Sobyanin was explicit about the Russian government’s interpretation: the attack “was clearly planned with the goal of disrupting the elections.” Sunday September 20 was the third and final day of the parliamentary elections convened by Putin — elections the European Union and Ukraine had announced they would not recognize.
From Kyiv, President Volodimir Zelensky not only didn’t deny it but confirmed it. He posted images of the burning refinery on social media and confirmed “strikes against key facilities of Russia’s oil industry.” He added: “Moscow must end its brutal war and choose peace rather than building a multi-ring air defense at the expense of other regions.” Zelensky also noted “de-escalation proposals on the table on energy and food security matters” — but what is missing is Moscow’s “political will.”
The drone strategy against refineries. Sunday’s attack is not an isolated event but a chapter of Ukraine’s 2026 strategy of striking Russian refining capacity. Five days before the Moscow attack, Reuters reported that six of Russia’s major refineries had reduced output following drone attacks in preceding weeks. In March 2026, Ukraine had intensified attacks against the Ust-Luga and Primorsk Baltic export terminals. The logic: reduce the oil revenues financing the Russian war — the same logic also driving Western sanctions against Russian oil.
The impact of these attacks on international crude and refined products markets is direct: every interruption to Russian processing capacity contributes to tension in global fuel prices.
What comes next. At time of publication, Russia was still attacking Ukraine with drones and missiles during the same night. Ukraine’s Defense Ministry reported missile strikes on energy infrastructure in several cities. Russia’s criminal case for “terrorist attack” is open. And the Kapotnya refinery remains a target.
O maior ataque com drones da guerra: a Ucrânia enviou mais de 1.000 aparelhos contra Moscou no último dia das eleições russas — e a Refinaria de Kapotnia pegou fogo
Na madrugada de domingo, 20 de setembro, a Ucrânia lançou o maior ataque com drones já registrado contra a capital russa. O prefeito Sobianin confirmou que a defesa aérea abateu mais de 1.600 aparelhos em todo o país desde sábado, mas vários drones atingiram a refinaria mais importante de Moscou. Três mortos, 21 feridos, 400 evacuados. Zelensky confirmou como um golpe estratégico à indústria petrolífera russa.
MOSCOU / KYIV — Entre a meia-noite de sábado, 19, e a madrugada de domingo, 20 de setembro de 2026, Moscou viveu o que o prefeito Serguéi Sobianin descreveu como o maior ataque com drones ucranianos já registrado contra a capital russa desde o início da guerra. Enquanto os moscovitas dormiam — e os eleitores russos se preparavam para a terceira e última jornada das eleições parlamentares —, mais de 1.000 drones ucranianos cruzavam o espaço aéreo em direção à cidade e à sua região.
O balanço oficial russo: o Ministério da Defesa disse que seus sistemas de defesa aérea abateram 1.951 drones de asa fixa e oito mísseis de cruzeiro de longo alcance Flamingo nas 24 horas anteriores. O prefeito Sobianin precisou que 450 desses aparelhos se dirigiam especificamente para Moscou. O governador da região de Moscou, Andréi Vorobiov, confirmou 249 veículos não tripulados interceptados na área sob sua jurisdição.
Apesar do desdobramento massivo dos sistemas antiaéreos russos, vários drones atingiram seus alvos.
A Refinaria de Kapotnia. O golpe mais significativo atingiu a Refinaria de Petróleo de Moscou, no distrito de Kapotnia, ao sudeste da capital. É a refinaria mais importante da cidade — abastece parte significativa do combustível que Moscou consome — e já havia sido atacada anteriormente. Em junho de 2026, um ataque semelhante danificou sua principal unidade de processamento de petróleo bruto, que segundo fontes do setor consultadas pela Reuters representava cerca de 53% da capacidade total da planta. As operações tiveram que ser temporariamente interrompidas.
Desta vez, colunas de fumaça preta se ergueram sobre Kapotnia na madrugada de domingo. As imagens, amplificadas pelas redes sociais e recolhidas por todas as agências internacionais, mostravam as chamas no complexo industrial enquanto o sistema de defesa aérea seguia ativo sobre a cidade.
Sobianin confirmou que “vários drones chegaram ao território da Refinaria de Moscou.” O prefeito não detalhou quais instalações específicas foram afetadas nem por quanto tempo a produção poderia ser interrompida.
Os edifícios residenciais e os evacuados. Além da refinaria, pelo menos um drone atingiu um edifício residencial de 21 andares, desencadeando um incêndio que obrigou a evacuar cerca de 400 pessoas — incluindo cerca de 70 crianças. As equipes de emergência trabalharam por várias horas para controlar as chamas. Outro impacto foi registrado em Kotelniki, na região de Moscou.
O saldo humano confirmado pelo governador Vorobiov: dois mortos e 20 feridos, incluindo três crianças. Relatos posteriores de agências russas elevaram o número de mortos para três. O Comitê de Instrução russo abriu uma causa penal por ataque terrorista.
O dia que a Ucrânia escolheu. O prefeito Sobianin foi explícito sobre a interpretação do governo russo: o ataque “foi claramente planejado com o objetivo de interromper as eleições.” O domingo, 20 de setembro, era a terceira e última jornada dos comícios parlamentares convocados por Putin — eleições que a União Europeia e a Ucrânia haviam anunciado que não reconhecerão.
De Kyiv, o presidente Volodimir Zelensky não apenas não negou como o confirmou. Publicou nas redes sociais imagens da refinaria em chamas e confirmou “golpes contra instalações-chave da indústria petrolífera russa.” Acrescentou: “Moscou tem que encerrar sua guerra brutal e escolher a paz em vez de criar uma defesa aérea de vários anéis em detrimento de outras regiões.” Zelensky também apontou que há “propostas de desescalada sobre a mesa em matéria de energia e segurança alimentar” — mas o que falta é “vontade política” de Moscou.
A estratégia dos drones contra refinarias. O ataque de domingo não é um fato isolado, mas um capítulo da estratégia ucraniana de 2026 de golpear a capacidade de refino russa. Cinco dias antes do ataque sobre Moscou, a Reuters informou que seis das principais refinarias russas haviam reduzido a produção após ataques de drones nas semanas anteriores. Em março de 2026, a Ucrânia havia intensificado os ataques contra os terminais de exportação de Ust-Luga e Primorsk no Báltico. A lógica: reduzir as receitas petrolíferas que financiam a guerra russa.
O impacto desses ataques nos mercados internacionais de petróleo bruto e produtos refinados é direto: cada interrupção na capacidade de processamento russa contribui para a tensão nos preços globais de combustível.