La apuesta de Trump por la paz: el alto el fuego de Sharm el-Sheikh que podría redefinir el futuro entre Israel y Palestina
El 13 de octubre de 2025, una histórica cumbre diplomática en Sharm el-Sheikh, Egipto, copresidida por el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi, resultó en la firma de una declaración de alto el fuego en Gaza y el lanzamiento de la primera fase del plan de paz de 20 puntos de Trump.
La cumbre contó con la participación de numerosas potencias regionales y europeas; Israel y Hamás no estuvieron presentes, pero ya habían dado su consentimiento indirecto al alto el fuego.
Primera Fase: Rehenes, Prisioneros y Alto el Fuego
En la primera fase del acuerdo, Hamás liberó a los 20 rehenes israelíes que aún permanecían con vida, mientras que Israel correspondió liberando aproximadamente a 2.000 detenidos y prisioneros palestinos.
En un momento dramático, Trump se dirigió al Knéset en Jerusalén, declarando el fin de la guerra y presentándolo como el inicio de una nueva era de paz.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, expresó su gratitud a Trump por su papel en las negociaciones.
Sin embargo, a pesar del tono triunfal, los observadores advierten que el alto el fuego es frágil. Hasta la fecha, Hamás no se ha comprometido públicamente con un desarme total.
Como parte del plan de 20 puntos, Trump ha exigido que Hamás se desarme voluntariamente o enfrente un desarme forzoso —“quizás de manera violenta”, según sus propias palabras.
El Plan de 20 Puntos y sus Desafíos
La declaración de alto el fuego de Trump forma parte de una hoja de ruta más amplia de 20 puntos para Gaza y la paz.
Los elementos clave incluyen:
- Cese inmediato de las hostilidades y congelación de las líneas de frente
- Intercambio completo de rehenes y prisioneros
- Desmilitarización de Gaza: desmantelamiento de la infraestructura ofensiva de Hamás
- Despliegue de una fuerza internacional de estabilización (ISF) para mantener la seguridad y la supervisión durante la reestructuración de Gaza
- Gobernanza tecnocrática transitoria en Gaza, bajo supervisión internacional, antes de entregar el control a una autoridad palestina o un órgano de consenso
- Reconstrucción, asistencia humanitaria y eventual debate sobre la autodeterminación palestina, con una posible evolución hacia el reconocimiento o la condición de Estado (aunque Trump, notablemente, no respaldó explícitamente la solución de dos Estados durante la cumbre)
Muchos críticos señalan una amplia ambigüedad en el plan en torno al estatus político, la gobernanza y las garantías de seguridad.
Además, algunos observan discrepancias entre las propuestas anteriores de Trump (como la idea de febrero de 2025 sobre un control estadounidense de Gaza) y su más reciente esquema de 20 puntos.
Fricciones, Riesgos y Aplicación
Desde el momento en que el alto el fuego entró en vigor, ya se han reportado violaciones.
Fuerzas israelíes habrían disparado contra varios palestinos que intentaban regresar a sus hogares en el norte de Gaza y en Jan Yunis.
Trump ha advertido públicamente que Hamás debe cumplir con el desarme o será desarmado por la fuerza.
Mientras tanto, Hamás ha llevado a cabo ejecuciones públicas y represiones contra grupos rivales, lo que genera temores de que esté reafirmando su poder en lugar de cederlo.
Otro punto de fricción es la devolución de los cuerpos de los rehenes fallecidos: aunque algunos han sido entregados, decenas permanecen sin devolver, lo que agrava las tensiones sobre el cumplimiento y la verificación del acuerdo.
Trump y sus partidarios describen el deshielo diplomático como un triunfo.
La Casa Blanca ha elogiado el potencial del acuerdo, y muchas potencias mundiales han expresado su apoyo cauteloso a los resultados de la cumbre.
Sin embargo, los analistas advierten que el alto el fuego es solo el comienzo de una fase mucho más compleja: consolidar la seguridad, reconstruir Gaza, reformar la gobernanza y prevenir un retorno a la violencia.
Mirando Hacia Adelante
Trump ahora aboga por una “Fase Dos”, centrada en la devolución de todos los cuerpos restantes, el desmantelamiento completo de la capacidad militar de Hamás, la retirada total de las fuerzas israelíes a las líneas acordadas y la aceleración de la reconstrucción.
Aún es incierto si Hamás, Israel u otros actores cumplirán con estos compromisos.
Debe conformarse la fuerza internacional de estabilización, fluir la financiación y definirse una estructura de gobernanza firme y aceptada en Gaza.
En resumen, el reciente alto el fuego y el intercambio de rehenes marcan una apertura dramática hacia la paz, y Donald Trump se ha colocado en la primera línea de este esfuerzo.
Pero los desafíos estructurales, políticos y de seguridad subyacentes son enormes.
Las próximas semanas y meses determinarán si el alto el fuego se mantiene y si la visión más amplia puede transformarse en una paz duradera.