UN ALTO AL FUEGO EN SUDÁN: LA RAPID SUPPORT FORCES ACEPTA LA PROPUESTA DE CESE DE HOSTILIDADES DE LOS MEDIADORES
Tras más de dos años de un conflicto devastador que ha sacudido los cimientos de la sociedad sudanesa, la Rapid Support Forces (RSF) ha anunciado que acepta la propuesta de un cese humanitario de hostilidades planteada por el cuarteto de mediadores formado por los gobiernos de Estados Unidos, Arabia Saudita, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos para el conflicto de Sudán. El anuncio tiene lugar en un momento crítico: la guerra, que estalló en abril de 2023 entre la RSF y las fuerzas del ejército sudanés (SAF), ha provocado miles de desplazamientos, destrucción masiva y denuncias de crímenes de guerra. La intención declarada es iniciar un alto al fuego que permita el acceso humanitario a regiones afectadas, frenar el derramamiento de sangre y, eventualmente, abrir un camino hacia una solución política.
En su declaración, la RSF afirmó sentirse “ansiosa por encontrar un fin a este conflicto de dos años” y aceptó los términos de mediación planteados, que incluyen el inicio de un alto al fuego durante tres meses, con miras a un acuerdo más amplio. Sin embargo, aunque la RSF dio su conformidad, el ejército sudanés no respondió aún de forma pública a la propuesta, lo que plantea una incógnita clave sobre la viabilidad del acuerdo. El trasfondo de la guerra es complejo: la RSF, dominando vastas zonas del oeste de Darfur y el sur del país, se enfrenta al control territorial del ejército en las regiones norte, este y centro de Sudán. La ofensiva de la RSF en la ciudad de El Fasher en octubre de 2025, tras un asedio de 18 meses, dejó profundas heridas: más de 70 000 personas desplazadas por la toma de la ciudad, y denuncias de ejecuciones sumarias, violencia sexual y entierros masivos.
El plan de alto al fuego mediado contempla en principio una tregua humanitaria de tres meses, que podría allanar el terreno para negociaciones políticas más profundas, incluyendo un eventual retorno a la gobernanza civil en Sudán. Los mediadores advierten que ahora se enfocan en “afinar los detalles” del acuerdo tras haber recibido lo que describieron como una aceptación “en principio” por ambas partes.
Para la población civil, las condiciones siguen siendo críticas: acceso limitado a alimentos, agua potable, atención médica y refugio. La entrada de ayuda humanitaria está bloqueada en muchos frentes. La perspectiva de una tregua trae esperanzas —la posibilidad de alivio, de que las víctimas de la guerra sean escuchadas, de que la solidaridad internacional reciba un margen para actuar.
No obstante, el escepticismo persiste. El ejército sudanés ha mantenido condiciones estrictas para aceptar la tregua, incluyendo la retirada de la RSF de zonas que ocupa y la renuncia a ciertas demandas. Con esta realidad, el mundo observa cauteloso: ¿será este el inicio de la paz o solamente una pausa temporal en la lucha? La aceptación por parte de la RSF marca, sin duda, un hito. El reloj del conflicto en Sudán podría entrar en una fase distinta: de confrontación hacia negociación. Pero el éxito dependerá ahora de que el ejército también firme el pacto y se cumplan los compromisos sobre el terreno.
A SHIELD OF HOPE: RSF AGREES TO CEASEFIRE PROPOSAL IN THE SUDAN WAR
After more than two years of brutal conflict that has shaken Sudan to its core, the Rapid Support Forces (RSF) has announced its acceptance of a humanitarian ceasefire proposal put forward by a mediator quartet comprising the governments of the United States, Saudi Arabia, Egypt and the United Arab Emirates. The announcement arrives at a critical juncture: the war, which erupted in April 2023 between the RSF and the Sudanese Armed Forces (SAF), has produced mass displacement, massive destruction, and allegations of war crimes. Its stated aim is to initiate a truce allowing humanitarian access to affected regions, halt further bloodshed, and eventually pave the way toward a political solution.
In their statement, the RSF declared they are “eager to end this two-year conflict” and accepted the mediation terms, which include a three-month humanitarian pause leading to broader negotiations. However, while the RSF has given its consent, the Sudanese military has yet to publicly respond to the proposal, raising doubts about the agreement’s immediate viability. The war’s backdrop is intricate: the RSF currently controls vast areas of western Darfur and parts of Sudan’s south, while the SAF retains dominance in the north, east and central regions along the Nile and the Red Sea. The RSF’s capture of the city of El Fasher in October 2025, after an 18-month siege, triggered deep trauma — more than 70 000 people fled the city and reports document summary executions, sexual violence and mass burials.
The ceasefire proposal originally envisions a humanitarian truce of three months, which might open the door to more lasting political dialogue, possibly involving a return to civilian governance in Sudan. Mediators say they are now “focusing on the fine details” of the agreement after knowing that both parties have accepted it “in principle.” For civilians, conditions remain dire: limited food, potable water, medical care and shelter access. Aid deliveries are blocked in numerous sectors. The prospect of a truce brings hope — a chance of relief, a voice for war victims, and a window for humanitarian action.
And yet, skepticism endures. The Sudanese military has stated strict conditions for accepting the truce, including RSF withdrawal from occupied areas and other stipulations. The international community watches with cautious optimism: is this the start of peace or merely a pause in the conflict?
The RSF’s acceptance is undeniably a milestone. The Sudan war clock might now enter a new phase — from combat to negotiation. But the next step depends on the army signing on too, and ensuring that commitments are actually implemented on the ground.
UM SOPRO DE PAZ: RSF ACEITA PROPOSTA DE CESSAR-FOGO NA GUERRA DO SUDÃO
Após mais de dois anos de conflito árduo que abalou profundamente o território sudanês, as Rapid Support Forces (RSF) anunciaram sua aceitação de uma proposta de cessar-fogo humanitário, apresentada pelo quarteto de mediadores — os governos dos Estados Unidos, Arábia Saudita, Egito e Emirados Árabes Unidos. O anúncio chega num momento crucial: a guerra, iniciada em abril de 2023 entre a RSF e as Forças Armadas Sudanesa (SAF), provocou deslocamentos em massa, destruição ampla e graves denúncias de crimes de guerra. O objetivo declarado é iniciar uma trégua que permita acesso humanitário às regiões afetadas, frear novos derramamentos de sangue e, eventualmente, abrir caminho para uma solução política.
Em seu comunicado, a RSF afirmou estar “ansiosa para encontrar uma saída para este conflito de dois anos” e aceitou os termos de mediação, que incluem uma pausa humanitária de três meses com vistas a negociações mais amplas. Porém, embora a RSF tenha dado seu aval, o exército sudanês ainda não se manifestou publicamente sobre a proposta, o que lança dúvidas sobre a viabilidade imediata do acordo.
O cenário da guerra é complexo: a RSF controla vastas áreas no oeste de Darfur e no sul do país, enquanto a SAF mantém presença nas regiões norte, leste e central do Sudão. A tomada da cidade de El Fasher pelas RSF, em outubro de 2025, após cerco de 18 meses, gerou traumas profundos — mais de 70 000 pessoas fugiram da cidade, e relatos documentam execuções sumárias, violência sexual e enterros em massa.
A proposta de cessar-fogo prevê inicialmente uma trégua humanitária de três meses, o que pode abrir caminho para um diálogo político mais duradouro, possivelmente envolvendo o retorno à governação civil no Sudão. Os mediadores afirmam que agora se concentram em “ajustar os detalhes” do acordo, depois de saber que ambas as partes aceitaram “em princípio.” Para os civis, as condições seguem críticas: acesso limitado a alimentos, água potável, cuidados médicos e abrigo. A entrega de ajuda humanitária permanece bloqueada em muitos setores. A perspectiva de trégua traz esperança — uma chance de alívio, a voz para as vítimas da guerra e uma brecha para atuação humanitária.
Apesar disso, persiste o ceticismo. O exército sudanês impôs condições rigorosas para aceitar a trégua, incluindo a retirada da RSF das zonas ocupadas e outras exigências. A comunidade internacional observa com otimismo moderado: será este o início da paz ou apenas uma pausa no conflito?
A aceitação da RSF é, sem dúvida, um marco. O relógio da guerra no Sudão pode agora entrar numa nova etapa — da confrontação para a negociação. Mas o próximo passo depende do exército também assinar e garantir que os compromissos sejam realmente colocados em prática no terreno.