Alias “Patucho Celso” ya enfrenta a la justicia de EE. UU.: el presunto líder de Los Choneros rompe el silencio y se declara inocente

Alias “Patucho Celso” ya enfrenta a la justicia de EE. UU.: el presunto líder de Los Choneros rompe el silencio y se declara inocente

La historia de Celso Miguel Moreira Heredia, conocido como alias “Patucho Celso”, ha dado un nuevo giro tras su llegada a Estados Unidos. Después de que un tribunal ecuatoriano autorizara su extradición y el Gobierno ejecutara el traslado en junio, el presunto cabecilla de Los Choneros ya compareció ante una corte federal en Nueva York, donde sorprendió al declararse no culpable de todos los cargos presentados en su contra. La decisión marca el inicio de un proceso judicial que podría convertirse en uno de los más importantes para la cooperación entre Ecuador y Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado transnacional.

El reportaje publicado anteriormente por Teleamazonas se centró en el pasado criminal de Moreira y en cómo construyó, según las autoridades ecuatorianas, una estructura de poder discreta dentro de Los Choneros. Sin embargo, desde entonces el caso ha avanzado de forma significativa. El pasado 18 de junio, alias “Patucho Celso” fue extraditado junto con Darío Javier Peñafiel Nieto, alias “Topo”, en un operativo coordinado entre el Gobierno ecuatoriano, la Policía Nacional, INTERPOL y el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Ambos fueron trasladados a territorio estadounidense para responder por investigaciones relacionadas con narcotráfico internacional y delitos vinculados con organizaciones criminales. La extradición se produjo después de que la Corte Nacional de Justicia aprobara el procedimiento y de que el propio Moreira aceptara voluntariamente ser enviado a Estados Unidos.

Una vez en Nueva York, el presunto narcotraficante compareció ante la jueza federal Laura Taylor Swain, en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Durante la audiencia inicial renunció a la lectura completa de la acusación formal y, asesorado por su defensa, se declaró no culpable de tres cargos federales: conspiración para importar narcóticos a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y conspiración para poseer ese tipo de armamento. El tribunal ordenó que permanezca bajo custodia mientras continúa el proceso y fijó una nueva audiencia para octubre de este año. La decisión significa que el caso apenas comienza y que la Fiscalía estadounidense deberá presentar las pruebas que sostienen la acusación contra quien consideran una pieza importante dentro de las redes de narcotráfico que operan entre Sudamérica y Norteamérica.

Los documentos judiciales estadounidenses sostienen que la presunta conspiración criminal habría operado durante más de una década y que el objetivo era introducir grandes cantidades de cocaína en territorio estadounidense utilizando rutas marítimas internacionales. Además del componente relacionado con el tráfico de drogas, la acusación incluye delitos vinculados con armas de guerra, una combinación que refleja el creciente interés de las autoridades estadounidenses por perseguir no solo a quienes financian el narcotráfico, sino también a quienes presuntamente fortalecen las organizaciones criminales mediante el acceso a armamento de alto poder. Si fuera declarado culpable de los cargos federales, Moreira podría enfrentarse a una condena de varias décadas de prisión e incluso a cadena perpetua, dependiendo de cómo avance el juicio y de las pruebas que sean aceptadas por la corte.

El caso de alias “Patucho Celso” también representa un cambio histórico en la estrategia de seguridad ecuatoriana. Hasta hace pocos años, la extradición de ciudadanos ecuatorianos era prácticamente imposible debido a las limitaciones constitucionales. Tras la consulta popular de 2024, el país abrió la puerta a la extradición de personas acusadas de delitos relacionados con el crimen organizado internacional, una medida impulsada por el Gobierno como respuesta al crecimiento de las bandas vinculadas al narcotráfico. Desde entonces, nombres como alias “Fito”, alias “Topo” y ahora alias “Patucho Celso” han pasado a formar parte de una lista de presuntos cabecillas enviados a Estados Unidos para enfrentar procesos federales, reflejando una cooperación sin precedentes entre ambos países.

Mientras tanto, en Ecuador continúan abiertos otros procesos relacionados con Moreira. Antes de ser extraditado ya había sido condenado a nueve años y cuatro meses de prisión por un caso de tráfico de armas junto con otros procesados, además de ser investigado por presunta delincuencia organizada. Las autoridades sostienen que mantenía un perfil bajo y evitaba exponerse públicamente, razón por la cual durante años fue descrito como uno de los líderes “en las sombras” de Los Choneros. Su captura definitiva, posterior extradición y ahora su comparecencia ante una corte estadounidense son vistos por los organismos de seguridad como un paso importante para desmantelar las redes criminales que durante años extendieron su influencia dentro y fuera de Ecuador. Sin embargo, la declaración de inocencia presentada por su defensa deja claro que la batalla judicial apenas comienza y que será un tribunal federal estadounidense el encargado de decidir si las pruebas son suficientes para condenarlo.


“Patucho Celso” Pleads Not Guilty in U.S. Court as Alleged Los Choneros Leader Faces Major Federal Drug Trafficking Case

The legal battle surrounding Celso Miguel Moreira Heredia, better known as “Patucho Celso,” has entered a new and critical phase after his arrival in the United States. Following Ecuador’s approval of his extradition and his transfer to U.S. authorities in June, the alleged senior member of the Ecuadorian criminal organization Los Choneros has now appeared before a federal court in New York. In a move that could shape one of the most significant international organized crime prosecutions involving Ecuador in recent years, Moreira pleaded not guilty to every federal charge filed against him. His plea officially begins what is expected to be a lengthy court process that will test years of investigations conducted by law enforcement agencies in both countries.

The latest developments go well beyond the original reports detailing Moreira’s alleged rise within Los Choneros. On June 18, 2026, Ecuadorian authorities extradited Moreira alongside Darío Javier Peñafiel Nieto, known as “Topo,” during a coordinated operation involving Ecuador’s National Police, INTERPOL, and the U.S. Department of Justice. Both men were transferred to the United States to face federal investigations tied to international cocaine trafficking and organized crime. According to Ecuador’s National Court of Justice, Moreira voluntarily consented to his extradition after the United States provided the legal guarantees required under Ecuadorian law, making him one of the highest-profile Ecuadorian criminal suspects transferred to the U.S. since the country resumed extraditing its own citizens for transnational organized crime cases.

After arriving in New York, Moreira appeared before U.S. District Judge Laura Taylor Swain in the Southern District of New York. During the hearing, he waived the public reading of the indictment and formally entered a not guilty plea to three federal counts: conspiracy to import narcotics into the United States, possession of machine guns, and conspiracy to possess machine guns. The court ordered that he remain in federal custody while awaiting trial and scheduled the next pretrial conference for October 2026. Federal prosecutors now bear the burden of presenting evidence that allegedly links Moreira to an international criminal network accused of moving large quantities of cocaine from South America into the United States while maintaining access to military-grade weapons.

According to U.S. court documents, prosecutors believe the alleged criminal conspiracy operated for more than a decade and relied on maritime trafficking routes to transport cocaine shipments toward Central America and ultimately the United States. In addition to narcotics trafficking allegations, federal authorities accuse the organization of illegally possessing and conspiring to possess automatic weapons, underscoring Washington’s increasing focus on dismantling violent transnational criminal organizations rather than targeting only drug shipments themselves. If convicted, Moreira could face decades in federal prison and potentially life imprisonment depending on the outcome of the proceedings and the evidence presented during trial. Federal prosecutors have not publicly disclosed the full scope of the evidence expected to be introduced in court, meaning the most significant phase of the prosecution still lies ahead.

The prosecution also reflects a historic shift in Ecuador’s security strategy. For many years, Ecuadorian citizens could not easily be extradited because of constitutional restrictions. Following constitutional reforms approved after the 2024 national referendum, Ecuador opened the door for extraditing citizens accused of participating in international organized crime. The policy was introduced as part of the government’s broader campaign against powerful criminal organizations whose influence expanded dramatically in recent years. As a result, names such as José Adolfo Macías Villamar (“Fito”), “Topo,” and now “Patucho Celso” have become symbols of an unprecedented level of judicial cooperation between Ecuador and the United States. Officials from both countries have repeatedly described extradition as one of the strongest tools available to pursue high-ranking members of transnational drug trafficking organizations beyond Ecuador’s borders.

Even as the U.S. prosecution moves forward, Moreira’s legal troubles in Ecuador remain an important part of his background. Before being extradited, he had already been sentenced to nine years and four months in prison in Ecuador in connection with an arms trafficking case involving several co-defendants. Authorities had also linked him to organized crime investigations and described him as one of the lower-profile but influential figures within Los Choneros, a strategy that allegedly allowed him to avoid the public attention received by other gang leaders. His arrest, extradition and first appearance in a U.S. federal courtroom are being viewed by Ecuadorian authorities as major milestones in their effort to dismantle the financial and operational structure of one of the country’s most notorious criminal organizations. However, Moreira’s decision to plead not guilty makes one thing clear: the legal battle has only just begun, and it will now be up to a U.S. federal jury—or a future plea agreement—to determine whether prosecutors can prove the allegations beyond a reasonable doubt.


Alias “Patucho Celso” se declara inocente nos EUA e enfrenta um dos maiores processos federais contra o narcotráfico ligado aos Los Choneros

A batalha judicial envolvendo Celso Miguel Moreira Heredia, conhecido como “Patucho Celso”, entrou em uma nova e decisiva fase após sua chegada aos Estados Unidos. Depois que a Justiça equatoriana autorizou sua extradição e o governo realizou sua transferência em junho, o suposto integrante de alto escalão da organização criminosa equatoriana Los Choneros compareceu pela primeira vez perante um tribunal federal em Nova York. Em uma decisão que pode marcar um dos processos mais importantes contra o crime organizado internacional envolvendo o Equador nos últimos anos, Moreira declarou-se inocente de todas as acusações apresentadas pela Justiça americana. A declaração dá início a um processo que promete ser longo e que colocará à prova anos de investigações conduzidas por autoridades do Equador e dos Estados Unidos.

Os acontecimentos mais recentes vão muito além do que havia sido divulgado inicialmente sobre sua suposta atuação dentro dos Los Choneros. Em 18 de junho de 2026, Moreira foi extraditado juntamente com Darío Javier Peñafiel Nieto, conhecido como “Topo”, em uma operação coordenada entre a Polícia Nacional do Equador, a INTERPOL e o Departamento de Justiça dos Estados Unidos. Os dois foram levados para território americano para responder por investigações relacionadas ao tráfico internacional de cocaína e ao crime organizado. Segundo a Corte Nacional de Justiça do Equador, Moreira aceitou voluntariamente sua extradição após os Estados Unidos apresentarem as garantias legais exigidas pela legislação equatoriana, tornando-se um dos criminosos equatorianos de maior destaque enviados aos EUA desde que o país voltou a permitir a extradição de seus próprios cidadãos em casos ligados ao crime organizado transnacional.

Após chegar a Nova York, “Patucho Celso” compareceu perante a juíza federal Laura Taylor Swain, do Tribunal Distrital do Sul de Nova York. Durante a audiência inicial, ele renunciou à leitura formal da acusação e declarou-se inocente de três acusações federais: conspiração para importar narcóticos aos Estados Unidos, posse de metralhadoras e conspiração para possuir esse tipo de armamento. A magistrada determinou que ele permaneça preso sob custódia federal até o andamento do processo e marcou uma nova audiência para outubro de 2026. Agora, caberá ao Ministério Público americano apresentar provas que, segundo a acusação, demonstram que Moreira fazia parte de uma rede internacional responsável por enviar grandes carregamentos de cocaína da América do Sul para os Estados Unidos, além de manter acesso a armamento de uso militar.

Os documentos apresentados pela Justiça dos Estados Unidos afirmam que a suposta organização criminosa teria operado durante mais de uma década utilizando rotas marítimas internacionais para transportar cocaína até a América Central e, posteriormente, ao território americano. Além das acusações relacionadas ao narcotráfico, os promotores também sustentam que o grupo possuía e utilizava armamento pesado, demonstrando que as autoridades americanas estão ampliando seus esforços para combater não apenas o tráfico de drogas, mas também a estrutura armada das organizações criminosas internacionais. Caso seja considerado culpado, Moreira poderá enfrentar uma pena de várias décadas de prisão e até mesmo prisão perpétua, dependendo do resultado do julgamento e das provas aceitas pelo tribunal. Até o momento, os promotores não divulgaram publicamente todas as evidências que pretendem apresentar, indicando que a fase mais importante do processo ainda está por vir.

O caso também representa uma mudança histórica na política de segurança do Equador. Durante muitos anos, cidadãos equatorianos praticamente não podiam ser extraditados devido às restrições constitucionais existentes. Após as reformas aprovadas no referendo nacional de 2024, o país passou a permitir a extradição de pessoas acusadas de participação em organizações criminosas internacionais. A medida foi adotada pelo governo como resposta ao crescimento da violência e do poder das facções ligadas ao narcotráfico. Desde então, nomes como José Adolfo Macías Villamar (“Fito”), “Topo” e agora “Patucho Celso” passaram a simbolizar um novo nível de cooperação entre Equador e Estados Unidos no combate ao crime organizado. Autoridades dos dois países afirmam que a extradição se tornou uma das ferramentas mais importantes para enfraquecer financeiramente e operacionalmente essas organizações criminosas.

Mesmo com o avanço do processo nos Estados Unidos, os problemas judiciais de Moreira no Equador continuam fazendo parte de seu histórico criminal. Antes de ser extraditado, ele já havia sido condenado a nove anos e quatro meses de prisão em um processo relacionado ao tráfico de armas, além de responder por outras investigações envolvendo organização criminosa. As autoridades equatorianas afirmam que ele mantinha um perfil discreto e evitava exposição pública, motivo pelo qual era considerado um dos líderes “nos bastidores” dos Los Choneros. Sua prisão, extradição e primeira audiência em um tribunal federal americano são vistas como etapas importantes na tentativa de desmantelar uma das organizações criminosas mais perigosas do Equador. No entanto, ao declarar-se inocente, “Patucho Celso” deixou claro que a disputa judicial está apenas começando e que caberá agora à Justiça dos Estados Unidos decidir se as provas apresentadas serão suficientes para condená-lo.

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