El ECU911 conectó 22.026 cámaras de municipios, prefecturas y privados a su consola nacional — y en dos años sumará 40.000 más con tecnología que predice delitos antes de que ocurran
El director Juan Carlos Paladines reveló que la eficiencia de respuesta en Guayaquil pasó del 26% al 93% desde que la Policía tomó el mando de la sala de Segura EP en febrero. De las 22.026 cámaras interoperadas, 17.630 son solo de Segura EP. La primera fase de modernización: 10.000 cámaras con $50 millones de inversión. Y el dato que más preocupa: el ECU911 ha decomisado 1.500 cámaras instaladas por grupos delictivos para vigilar rutas y movimientos de la Policía.
QUITO / GUAYAQUIL — El 11 de octubre de 2026, el director general del Servicio Integrado de Seguridad ECU911, Juan Carlos Paladines, reveló a El Universo el alcance real de lo que el sistema de seguridad más importante del Ecuador ha construido en los últimos meses: una red de 22.026 cámaras de videovigilancia de municipios, prefecturas, universidades y entidades privadas que ya interoperan en tiempo real con la consola central de Quito y las coordinaciones zonales del ECU911 en todo el país.
El hito tiene una base legal concreta: el Decreto Ejecutivo 397, suscrito por el presidente Noboa el 18 de septiembre de 2024, que obligó a todos los sistemas de videovigilancia de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) a interoperar con el ECU911. Lo que antes era una red fragmentada de cámaras municipales sin conexión entre sí comenzó a unificarse bajo un punto de comando común.
Los números y quién aporta qué. La distribución de las 22.026 cámaras interoperadas revela la magnitud de Guayaquil en el sistema nacional: Segura EP, la empresa municipal de seguridad de la ciudad, aporta 17.630 cámaras — el 80% del total. Los demás aportantes son Emseguridad de Quito con 800, el Consejo de Seguridad Ciudadana de Cuenca con 371, el GAD Francisco de Orellana con 270, la Empresa Pública de Tránsito y Vigilancia Ciudadana de Samborondón (ATVS) con 207, y otras entidades públicas y privadas de distintas provincias con 2.748.
En total, 58 sistemas de cámaras integrados de gobiernos autónomos, prefecturas y universidades ya están conectados a la red nacional.
El ejemplo que mide el impacto real. Paladines dio el número más concreto de la entrevista: desde que el Ministerio del Interior firmó un convenio interinstitucional para que la Policía Nacional tome el mando de la sala de Segura EP el 15 de febrero de 2026, la eficiencia de respuesta en Guayaquil pasó del 26% al 93%. Es decir: cuando entra una llamada de emergencia al ECU911 en Guayaquil, en el 93% de los casos el sistema de cámaras permite localizar el punto, verificar la situación y coordinar la respuesta en tiempo real — frente al 26% anterior.
Lo que hace la interoperabilidad en la práctica. El mecanismo funciona bajo demanda: cuando entra una alerta al ECU911, los operadores verifican primero si hay una cámara propia del sistema en el punto del incidente. Si no la hay, el sistema revisa si un GAD tiene una cámara cercana y toma el mando de ella. No es monitoreo permanente de todas las cámaras simultáneamente — es acceso bajo demanda ante una emergencia.
Además de cámaras convencionales, la red integra sistemas con biometría facial y lectura de placas vehiculares, lo que permite rastrear a personas o vehículos identificados en incidentes a través de múltiples puntos de la ciudad.
Lo que viene: predicción de delitos. El plan de modernización es el elemento más ambicioso del anuncio. El ECU911 planea adquirir entre 35.000 y 40.000 cámaras nuevas en los próximos dos a tres años. La primera fase asignará aproximadamente 50 millones de dólares para la compra de las primeras 10.000.
Las cámaras de nueva generación incluirán tecnología de predicción de delitos: si una persona saca un arma, la cámara detecta el movimiento y lanza una alerta automática a la consola. Si se abandona una maleta en un punto, otro aviso. Y si un espacio que normalmente tiene baja afluencia nocturna registra una aglomeración inusual a las 2 de la mañana, el sistema alerta sin que ningún operador tenga que estar mirando esa cámara en ese momento.
El lado oscuro de las cámaras. El dato que más preocupa de la entrevista no es la expansión del ECU911 sino lo que encontró en su proceso de retiro de cámaras ilegales: en 60 operativos desarrollados en 35 ciudades, el sistema ha decomisado aproximadamente 1.500 equipos de videovigilancia instalados de manera irregular en espacios públicos por grupos delictivos. El uso detectado: monitorear rutas de ingreso y salida para actividades de microtráfico y extorsión, y vigilar los movimientos de la fuerza pública en tiempo real.
En otras palabras: mientras el ECU911 construía su red de 22.000 ojos, los grupos criminales construían su propia red de ojos paralela. El Estado descubrió 1.500. Nadie sabe cuántos más siguen operativos.
ECU911 connected 22,026 cameras from municipalities, prefectures and private entities to its national console — and will add 40,000 more in two years with crime-predicting technology
Director Juan Carlos Paladines revealed that response efficiency in Guayaquil went from 26% to 93% since police took command of the Segura EP operations center in February. Of the 22,026 interoperable cameras, 17,630 are from Segura EP alone. First modernization phase: 10,000 cameras at $50 million. And the most alarming finding: ECU911 has seized 1,500 cameras installed by criminal groups to monitor routes and police movements.
QUITO / GUAYAQUIL — On October 11, 2026, ECU911 General Director Juan Carlos Paladines revealed to El Universo the true scale of what Ecuador’s most important integrated security service has built in recent months: a network of 22,026 surveillance cameras from municipalities, prefectures, universities and private entities already interoperating in real time with the national console in Quito and ECU911’s zonal coordination centers across the country.
The milestone has a concrete legal foundation: Executive Decree 397, signed by President Noboa on September 18, 2024, which required all decentralized autonomous government (GAD) surveillance systems to interoperate with ECU911. What was previously a fragmented network of unconnected municipal cameras began unifying under a single command point.
The numbers and who contributes what. The distribution of the 22,026 interoperable cameras reveals Guayaquil’s magnitude in the national system: Segura EP, the city’s municipal security company, contributes 17,630 cameras — 80% of the total. Other contributors include Emseguridad of Quito with 800, Cuenca’s Citizen Security Council with 371, GAD Francisco de Orellana with 270, Samborondón’s Public Transit and Citizen Surveillance Company (ATVS) with 207, and other public and private entities from different provinces with 2,748.
In total, 58 integrated camera systems from autonomous governments, prefectures and universities are already connected to the national network.
The example that measures real impact. Paladines gave the interview’s most concrete number: since the Interior Ministry signed an interinstitutional agreement for the National Police to take command of the Segura EP operations center on February 15, 2026, response efficiency in Guayaquil went from 26% to 93%. That means: when an emergency call reaches ECU911 in Guayaquil, in 93% of cases the camera system allows locating the point, verifying the situation and coordinating the response in real time — versus the previous 26%.
How interoperability works in practice. The mechanism functions on demand: when an alert reaches ECU911, operators first check whether the system has its own camera at the incident point. If not, the system checks whether a GAD has a nearby camera and takes command of it. It’s not permanent monitoring of all cameras simultaneously — it’s on-demand access for emergencies.
Beyond conventional cameras, the network integrates systems with facial biometrics and vehicle license plate reading, enabling tracking of people or vehicles identified in incidents across multiple city points.
What comes next: predicting crimes before they happen. The modernization plan is the announcement’s most ambitious element. ECU911 plans to acquire between 35,000 and 40,000 new cameras in the next two to three years. The first phase will allocate approximately $50 million for the first 10,000.
Next-generation cameras will include crime prediction technology: if a person draws a firearm, the camera detects the movement and sends an automatic alert to the console. If a bag is left unattended at a point, another alert. And if a space that normally has low nighttime activity records an unusual gathering at 2 a.m., the system alerts without any operator needing to be watching that camera in that moment.
The dark side of the cameras. The most concerning detail of the interview is not ECU911’s expansion but what it found during its removal of illegal cameras: in 60 operations across 35 cities, the system has seized approximately 1,500 surveillance devices installed irregularly in public spaces by criminal groups. The detected use: monitoring entry and exit routes for micro-trafficking and extortion activities, and tracking law enforcement movements in real time.
In other words: while ECU911 was building its network of 22,000 eyes, criminal groups were building their own parallel network of eyes. The state found 1,500. Nobody knows how many more remain operational.
O ECU911 conectou 22.026 câmeras de municípios, prefeituras e privados ao seu console nacional — e somará 40.000 mais em dois anos com tecnologia que prevê crimes antes de acontecerem
O diretor Juan Carlos Paladines revelou que a eficiência de resposta em Guayaquil passou de 26% para 93% desde que a Polícia assumiu o comando da sala da Segura EP em fevereiro. Das 22.026 câmeras interoperáveis, 17.630 são só da Segura EP. Primeira fase de modernização: 10.000 câmeras com US$ 50 milhões de investimento. E o dado mais alarmante: o ECU911 apreendeu 1.500 câmeras instaladas por grupos criminosos para vigiar rotas e movimentos da Polícia.
QUITO / GUAYAQUIL — Em 11 de outubro de 2026, o diretor-geral do Serviço Integrado de Segurança ECU911, Juan Carlos Paladines, revelou ao El Universo o alcance real do que o sistema de segurança mais importante do Equador construiu nos últimos meses: uma rede de 22.026 câmeras de videovigilância de municípios, prefeituras, universidades e entidades privadas que já interoperam em tempo real com o console central de Quito e as coordenações zonais do ECU911 em todo o país.
O marco tem uma base legal concreta: o Decreto Executivo 397, assinado pelo presidente Noboa em 18 de setembro de 2024, que obrigou todos os sistemas de videovigilância dos Governos Autônomos Descentralizados (GAD) a interoperar com o ECU911. O que antes era uma rede fragmentada de câmeras municipais sem conexão entre si começou a se unificar sob um ponto de comando comum.
Os números e quem contribui com o quê. A distribuição das 22.026 câmeras interoperáveis revela a magnitude de Guayaquil no sistema nacional: a Segura EP, empresa municipal de segurança da cidade, contribui com 17.630 câmeras — 80% do total. Os demais contribuintes são a Emseguridad de Quito com 800, o Conselho de Segurança Cidadã de Cuenca com 371, o GAD Francisco de Orellana com 270, a Empresa Pública de Trânsito e Vigilância Cidadã de Samborondón (ATVS) com 207, e outras entidades públicas e privadas de diferentes províncias com 2.748.
No total, 58 sistemas de câmeras integrados de governos autônomos, prefeituras e universidades já estão conectados à rede nacional.
O exemplo que mede o impacto real. Paladines deu o número mais concreto da entrevista: desde que o Ministério do Interior assinou um convênio interinstitucional para que a Polícia Nacional assumisse o comando da sala da Segura EP em 15 de fevereiro de 2026, a eficiência de resposta em Guayaquil passou de 26% para 93%. Isso significa que quando uma chamada de emergência chega ao ECU911 em Guayaquil, em 93% dos casos o sistema de câmeras permite localizar o ponto, verificar a situação e coordenar a resposta em tempo real — frente aos 26% anteriores.
Como a interoperabilidade funciona na prática. O mecanismo funciona sob demanda: quando um alerta chega ao ECU911, os operadores verificam primeiro se há uma câmera própria do sistema no ponto do incidente. Se não houver, o sistema verifica se um GAD tem uma câmera próxima e assume o comando dela. Não é monitoramento permanente de todas as câmeras simultaneamente — é acesso sob demanda para emergências.
Além de câmeras convencionais, a rede integra sistemas com biometria facial e leitura de placas veiculares, o que permite rastrear pessoas ou veículos identificados em incidentes por múltiplos pontos da cidade.
O que vem: previsão de crimes. O plano de modernização é o elemento mais ambicioso do anúncio. O ECU911 planeja adquirir entre 35.000 e 40.000 câmeras novas nos próximos dois a três anos. A primeira fase destinará aproximadamente 50 milhões de dólares para as primeiras 10.000.
As câmeras de nova geração incluirão tecnologia de previsão de crimes: se uma pessoa saca uma arma de fogo, a câmera detecta o movimento e lança um alerta automático ao console. Se uma maleta é abandonada num ponto, outro aviso. E se um espaço que normalmente tem baixa frequência noturna registra uma aglomeração incomum às 2 da manhã, o sistema alerta sem que nenhum operador precise estar olhando para aquela câmera naquele momento.
O lado sombrio das câmeras. O dado mais preocupante da entrevista não é a expansão do ECU911, mas o que encontrou no processo de retirada de câmeras ilegais: em 60 operações realizadas em 35 cidades, o sistema apreendeu aproximadamente 1.500 equipamentos de videovigilância instalados de forma irregular em espaços públicos por grupos criminosos. O uso detectado: monitorar rotas de entrada e saída para atividades de microtráfico e extorsão, e vigiar os movimentos da força pública em tempo real.
Em outras palavras: enquanto o ECU911 construía sua rede de 22.000 olhos, os grupos criminosos construíam sua própria rede paralela de olhos. O Estado encontrou 1.500. Ninguém sabe quantos mais seguem operacionais.