FBI se une a la investigación del atentado con coche bomba en Guayaquil: neutralizan segundo vehículo cargado con explosivos tras tragedia en zona comercial
El atentado con coche bomba del 14 de octubre en Guayaquil ha elevado la alerta nacional y motivado la intervención del FBI, que colaborará con la Policía Nacional y unidades antiexplosivos ecuatorianas para esclarecer el ataque y rastrear a los responsables. La explosión inicial, que sacudió el centro financiero y comercial de la ciudad, dejó un muerto y al menos 26 heridos, dos de ellos en estado grave. El incidente fue catalogado como “acto terrorista” por el gobierno de Ecuador y Estados Unidos condenó enérgicamente el hecho.
Las autoridades informaron que la emergencia pudo haber sido aún más devastadora: un segundo coche bomba, estacionado a 400 metros del primero, fue encontrado y desactivado antes de detonar. Técnicos de la policía hallaron cuatro cilindros llenos de una emulsión explosiva de alta potencia, listos para ser activados mediante un sofisticado sistema electrónico. El ministro del Interior, Jhon Reimbeg, confirmó que estos artefactos no eran caseros, sino de “fabricación profesional”, lo que apunta a la participación de bandas criminales organizadas.
El ataque fue atribuido a la banda Los Lobos, como represalia por recientes operaciones militares del gobierno contra la minería ilegal en Imbabura. Según las investigaciones preliminares, la coordinación y el material empleado sugieren intereses criminales afectados por los operativos militares, en particular la destrucción de bocaminas controladas por organizaciones ilícitas.
Cámaras de seguridad, testimonios y pericias forenses están siendo examinados por el personal ecuatoriano y estadounidense, con la meta de identificar a los autores intelectuales y esclarecer cómo se obtuvieron y transportaron los explosivos. La zona del atentado permanece acordonada y se redoblaron las medidas de seguridad en centros comerciales, hospitales y vías estratégicas de Guayaquil.
La ciudadanía expresa temor ante la creciente ola de violencia metropolitana, mientras expertos señalan que la cooperación internacional y el cruce de información entre Ecuador y el FBI serán determinantes para frenar la expansión de grupos armados y proteger a la población civil.
FBI Joins Probe into Guayaquil Car Bomb Attack: Second Explosive Vehicle Defused in Commercial District Tragedy
The October 14 car bomb attack in Guayaquil has raised national alarm and drawn the FBI into the investigation, partnering with Ecuador’s National Police and bomb squads to uncover what happened and track down those responsible. The blast, in the city’s financial and commercial heart, killed one person and injured at least 26, two critically. Ecuador’s government labeled the incident a “terrorist act” and the United States issued a strong condemnation.
Authorities revealed that the tragedy could have been even worse: a second car bomb, parked 400 meters from the first, was discovered and safely defused. Police specialists found four canisters packed with a high-powered explosive emulsion, rigged to an advanced trigger system. Interior Minister Jhon Reimbeg confirmed these were not homemade, but “professionally crafted” bombs—indicating organized crime involvement.
The attack was blamed on the Los Lobos gang, believed to be retaliating for recent government military raids on illegal mining operations in Imbabura. Early investigations suggest that both the planning and resources used reflect the reach of crime syndicates losing illicit profits to these state operations.
Security camera footage, witness accounts, and forensic evidence are under review by Ecuadorian and U.S. authorities to identify the masterminds and trace the supply chain and logistics behind the explosives. The attack zone remains sealed off, with heightened security at malls, hospitals, and strategic thoroughfares across Guayaquil. Citizens are increasingly anxious about mounting urban violence; experts say international cooperation and FBI-Ecuador data sharing will be key to stopping armed criminal groups and keeping the public safe.