El ICE convirtió cada semáforo, cada escuela y cada aplicación de salud en una trampa: la red de vigilancia masiva que rastrea a los inmigrantes las 24 horas

El ICE convirtió cada semáforo, cada escuela y cada aplicación de salud en una trampa: la red de vigilancia masiva que rastrea a los inmigrantes las 24 horas

Las cámaras de placas son solo el principio. El ICE también escanea caras en la calle, compra datos de Medicaid para localizar domicilios, monitorea 8.000 millones de publicaciones en redes sociales al día y usa drones capaces de identificar personas desde 12 kilómetros. Todo financiado por la misma ley que eliminó las exenciones en los permisos de trabajo. El presupuesto: más que el FBI, la DEA, el ATF y el Servicio Secreto juntos.

WASHINGTON / MINNEAPOLIS / LOS ÁNGELES — Cuando un coche pasa junto a un semáforo en Park City, Utah, una cámara de Motorola Solutions lee la placa, registra la hora y el lugar, y envía esos datos a una red compartida a la que tienen acceso miles de agencias policiales. Una de ellas es el DHS — el Departamento de Seguridad Nacional que engloba al ICE. Los residentes de Park City no lo saben. El sheriff local tampoco monitorea quién consulta esos datos.

Esta es la nueva realidad de la vigilancia migratoria en Estados Unidos en 2026: el ICE ordenó lectores de placas móviles a Motorola Solutions en otoño de 2025 y renovó un contrato con la base de datos de Thomson Reuters, que contiene más de 20.000 millones de escáneres de placas, incluyendo datos de cámaras de vigilancia privadas.

Pero las placas son solo la punta del iceberg.

El arsenal completo: $85.000 millones y una máquina interconectada. En julio de 2025, la One Big Beautiful Bill Act transformó al ICE en la agencia policial con mayor financiación del país — más que el FBI, la DEA, el ATF y el Servicio Secreto juntos. Ese dinero compró un sistema de vigilancia interconectado sin precedentes. Los contratos del ICE y del CBP con empresas de tecnología de vigilancia se duplicaron de 2024 a 2025, superando los 310 millones de dólares, y aumentaron aún más en 2026, alcanzando los 513 millones.

El resultado es una red en la que cada herramienta alimenta a las demás:

Cámaras de placas: la red invisible en cada calle. Revelaciones recientes de California, Colorado e Illinois muestran que más de 4.000 búsquedas en lectores de placas automáticos estaban etiquetadas con “inmigración”, “ICE” o “ICE + ERO” en los registros de agencias policiales locales, incluso en estados que restringen compartir esos datos con las autoridades federales de inmigración.

La empresa Flock Safety, que produce muchas de las cámaras de placas instaladas en las calles de EE.UU., tiene contratos con más de 5.000 agencias policiales. La Electronic Frontier Foundation (EFF) descubrió que las agencias que usan los sistemas de Flock Safety permiten comparar las placas captadas por sus cámaras con las listas de búsqueda del Centro Nacional de Información Criminal (NCIC) del FBI, que incluyen una categoría específica para inmigrantes buscados por el ICE. Flock Safety ha instalado sus cámaras en más de 100 sistemas de escuelas públicas en todo el país — cámaras diseñadas para la seguridad estudiantil que ahora pueden alimentar operaciones de deportación.

En Park City, Utah, el propio sheriff confirmó que el CBP — la agencia de aduanas y protección fronteriza, hermana del ICE dentro del DHS — está entre las miles de agencias autorizadas a acceder a la plataforma donde se comparten los datos locales de lectores de placas, y que el departamento no monitorea ni supervisa quién fuera del departamento accede a esos datos.

Mobile Fortify: reconocimiento facial en plena calle. El ICE comenzó a usar reconocimiento facial en las calles durante el último año. Una nueva aplicación fabricada por NEC, Mobile Fortify, permite a los agentes del ICE comparar instantáneamente los escaneos de caras y huellas dactilares de personas que encuentran en el campo contra bases de datos que contienen el estatus migratorio e información biográfica de los individuos.

Según una demanda presentada por el Estado de Illinois y la Ciudad de Chicago en enero de 2026, el ICE ha utilizado Mobile Fortify en el campo más de 100.000 veces. La aplicación compara el rostro escaneado contra una base de datos de 1.200 millones de imágenes. Según el inventario de inteligencia artificial del DHS, después de que un agente federal capture caras, huellas o documentos usando Mobile Fortify, la app utiliza modelos de IA del CBP para cruzar esa información con registros gubernamentales.

Los testimonios son perturbadores. Abogados que habló con la NPR describieron clientes cuyas caras fueron escaneadas por Mobile Fortify y fueron detenidos incluso cuando la aplicación no logró identificarlos. Una testigo describió que cada vez que vio el sistema usado, la persona detenida aparentaba ser hispana. Un residente de Bloomington, Minnesota, Julio García, declaró ante un tribunal que agentes de inmigración lo detuvieron, le hicieron un reconocimiento facial y lo soltaron solo cuando el sistema confirmó que era ciudadano: “Usó reconocimiento facial con otro sistema y confirmó que era ciudadano. Entonces me dejaron ir.”

En otoño de 2025, el ICE también compró una aplicación móvil de escaneo de iris fabricada por BI2 Technologies, que según su fabricante puede obtener una lectura identificativa del ojo de una persona en segundos desde una distancia de 38 centímetros.

Datos de Medicaid: la trampa de pedir ayuda médica. Un acuerdo de intercambio de datos con el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) le da al ICE acceso a los nombres, fechas de nacimiento y direcciones de inmigrantes sin estatus legal incluidos en los datos de Medicaid. En términos concretos: si un inmigrante indocumentado solicitó atención médica a través de Medicaid, su dirección puede estar ahora en manos del ICE. El sistema Palantir ELITE asigna “puntuaciones de confianza” a los objetivos de deportación usando esos datos de Medicaid. Las familias de estatus mixto están especialmente expuestas: las direcciones de los hijos ciudadanos están en los registros de Medicaid vinculados a padres sin documentos.

Redes sociales, teléfonos y drones. El sistema no para ahí. Zignal Labs monitorea 8.000 millones de publicaciones en redes sociales al día para el ICE. Los simuladores de torres de telefonía rastrean teléfonos en tiempo real. Los drones pueden identificar personas desde 12 kilómetros de distancia. El CBP también firmó recientemente un contrato con Clearview AI, la empresa de reconocimiento facial que ha recopilado miles de millones de imágenes de rostros de internet. El DHS planea consolidar todos sus sistemas de reconocimiento facial y biometría en una sola plataforma unificada que permitirá a personal de CBP, ICE, USCIS y TSA buscar y comparar caras, huellas dactilares y escaneos de iris de manera transversal.

Quién está siendo vigilado — y quién más. La red no apunta solo a inmigrantes indocumentados. El Washington Post documentó que el ICE está usando estas herramientas también para rastrear a personas en manifestaciones contra el propio ICE, incluyendo ciudadanos americanos. Varios ciudadanos estadounidenses han reportado que agentes les escanearon el rostro en tiempo real. Una mujer fue rastreada porque su coche estaba registrado a nombre de su esposa: los agentes llegaron a su puerta, fotografiaron su cara y su placa, y le dijeron que tenían una “base de datos” y que la consideraban una “terrorista doméstica”. Se unió a una demanda colectiva por violaciones a la Primera Enmienda. La demanda de la ACLU de Minnesota (Tincher v. Noem) acumula más de 30 declaraciones juradas documentando estas confrontaciones.

La respuesta legal: demandas, pero sin frenos reales. Los senadores demócratas Edward Markey y Adam Schiff han exigido por escrito al ICE que deje de usar Mobile Fortify, argumentando que su uso en las calles constituye una expansión sin precedentes que vulnera derechos civiles. El ICE no respondió a sus preguntas dentro del plazo solicitado. Las demandas de Illinois y Chicago contra el uso de la aplicación siguen su curso en los tribunales. Mientras tanto, el sistema sigue operando.

El resultado es un país donde manejar, pedir atención médica, publicar en redes sociales o caminar por la calle puede activar una alerta en el sistema del ICE. En el centro de esta capacidad está una interfaz lista para usarse en el campo que permite a un agente fotografiar una placa, pasarla por plataformas comerciales de reconocimiento facial y recuperar al instante el historial de ubicación de un vehículo. No necesitan una orden judicial. No necesitan una causa probable. Solo necesitan una cámara.


ICE turned every traffic light, school and health app into a trap: the mass surveillance network tracking immigrants around the clock

License plate cameras are just the beginning. ICE also scans faces on the street, buys Medicaid data to find home addresses, monitors 8 billion social media posts a day and uses drones that can identify people from 7.5 miles away. All funded by the same law that eliminated work permit waivers. The budget: more than the FBI, DEA, ATF and Secret Service combined.

WASHINGTON / MINNEAPOLIS / LOS ANGELES — When a car drives past a traffic light in Park City, Utah, a Motorola Solutions camera reads the license plate, logs the time and location, and sends that data to a shared network accessible to thousands of law enforcement agencies. One of them is DHS — the Department of Homeland Security that includes ICE. Park City residents don’t know this. The local sheriff doesn’t monitor who queries that data.

This is the new reality of immigration surveillance in the United States in 2026: ICE ordered mobile license plate readers from Motorola Solutions in fall 2025 and renewed a contract with Thomson Reuters’s database, which boasts more than 20 billion plate scans, including data from private surveillance camera feeds.

But license plates are just the tip of the iceberg.

The full arsenal: $85 billion and an interconnected machine. In July 2025, the One Big Beautiful Bill Act transformed ICE into the most heavily funded law enforcement agency in the country — more than the FBI, DEA, ATF and Secret Service combined. That money bought an unprecedented interconnected surveillance system. ICE and CBP contracts with surveillance technology companies doubled from 2024 to 2025, exceeding $310 million, and surged further in 2026 to $513 million.

The result is a network in which every tool feeds the others.

License plate cameras: the invisible grid on every street. Recent disclosures from California, Colorado and Illinois show that more than 4,000 searches in automated license plate readers were tagged with “immigration,” “ICE” or “ICE + ERO” in local law enforcement agency logs, even in states that restrict sharing such data with federal immigration authorities.

Flock Safety, which produces many of the plate cameras installed on U.S. streets, has contracts with more than 5,000 law enforcement agencies. The Electronic Frontier Foundation discovered that agencies using Flock Safety systems allow plates captured by their cameras to be compared against FBI National Crime Information Center hotlists, which include a specific category targeting immigrants wanted by ICE. Flock Safety has installed cameras in more than 100 public school systems nationwide — cameras designed for student safety that can now feed deportation operations.

In Park City, Utah, the local sheriff confirmed that CBP is among the thousands of agencies authorized to access the platform where local license plate reader data is shared, and that the department does not monitor or oversee who outside the department accesses that data.

Mobile Fortify: facial recognition in the middle of the street. ICE started using facial recognition technology on the streets over the past year. A new app made by NEC, Mobile Fortify, enables ICE officers to immediately compare phone scans of faces and fingerprints they encounter in the field against databases containing individuals’ immigration status and biographical information.

According to a lawsuit filed by the State of Illinois and City of Chicago in January 2026, ICE has used Mobile Fortify in the field more than 100,000 times. The app compares scanned faces against a database of 1.2 billion images. According to DHS’s AI inventory, after a federal agent captures faces, fingerprints or documents using Mobile Fortify, the app uses CBP’s AI models to match that information against government records.

The testimonies are disturbing. Lawyers who spoke to NPR described clients whose faces were scanned by Mobile Fortify and were taken into custody even though the app failed to identify them. One witness described that every time she saw the system used, the person stopped appeared to be Hispanic. Bloomington, Minnesota resident Julio García declared in court that immigration agents detained him, ran facial recognition on him, and only released him when the system confirmed he was a citizen: “He used facial recognition with another system and it confirmed I was a citizen. They then let me go.”

In fall 2025, ICE also purchased a mobile iris-scanning app from BI2 Technologies that its manufacturer says can get an identifying read on a person’s eye within seconds from a distance of 15 inches.

Medicaid data: the trap of asking for medical help. A data-sharing agreement with the Department of Health and Human Services gives ICE access to the names, dates of birth and home addresses of immigrants without legal status included in Medicaid data. In concrete terms: if an undocumented immigrant applied for healthcare through Medicaid, their home address may now be in ICE’s hands. The Palantir ELITE system assigns “confidence scores” to deportation targets using that Medicaid data. Mixed-status families are especially exposed: citizen children’s addresses are in Medicaid records linked to non-citizen parents.

Social media, phones and drones. The system doesn’t stop there. Zignal Labs monitors 8 billion social media posts a day for ICE. Cell-site simulators track phones in real time. Drones can identify people from 7.5 miles away. CBP also recently signed a contract with Clearview AI, the facial recognition company that has scraped billions of face images from the internet. DHS plans to consolidate all its facial recognition and biometric systems into a single unified platform allowing CBP, ICE, USCIS and TSA personnel to cross-search and compare faces, fingerprints and iris scans.

Who is being surveilled — and who else. The network doesn’t only target undocumented immigrants. The Washington Post documented ICE using these tools to also track people at demonstrations against ICE itself, including U.S. citizens. Multiple U.S. citizens have reported having their faces scanned in real time. One woman was tracked because her car was registered to her wife: agents showed up at her door, photographed her face and plate, and told her they had a “database” and classified her a “domestic terrorist.” She joined a class action lawsuit alleging First Amendment violations. The Minnesota ACLU lawsuit (Tincher v. Noem) has accumulated more than 30 sworn statements documenting these encounters.

The legal response: lawsuits, but no real brakes. Democratic Senators Edward Markey and Adam Schiff have written to ICE demanding it stop using Mobile Fortify, arguing its street use constitutes an unprecedented expansion that violates civil rights. ICE did not respond to their questions within the requested deadline. The Illinois and Chicago lawsuits against the app’s use are working their way through the courts. Meanwhile, the system keeps running.

The result is a country where driving, seeking medical care, posting on social media or walking down the street can trigger an alert in ICE’s system. At the center of this capability is a field-ready interface that lets an agent photograph a license plate, run it through commercial facial recognition platforms and instantly retrieve a vehicle’s historical location data. No warrant needed. No probable cause needed. Just a camera.


O ICE transformou cada semáforo, escola e aplicativo de saúde numa armadilha: a rede de vigilância em massa que rastreia imigrantes 24 horas por dia

As câmeras de placas são apenas o começo. O ICE também escaneia rostos nas ruas, compra dados do Medicaid para localizar endereços, monitora 8 bilhões de postagens nas redes sociais por dia e usa drones capazes de identificar pessoas a 12 quilômetros de distância. Tudo financiado pela mesma lei que eliminou as isenções nas autorizações de trabalho. O orçamento: mais do que o FBI, a DEA, o ATF e o Serviço Secreto juntos.

WASHINGTON / MINNEAPOLIS / LOS ANGELES — Quando um carro passa por um semáforo em Park City, Utah, uma câmera da Motorola Solutions lê a placa, registra a hora e o local e envia esses dados para uma rede compartilhada acessível a milhares de agências policiais. Uma delas é o DHS — o Departamento de Segurança Interna que engloba o ICE. Os moradores de Park City não sabem disso. O xerife local também não monitora quem consulta esses dados.

Esta é a nova realidade da vigilância migratória nos Estados Unidos em 2026: o ICE encomendou leitores de placas móveis à Motorola Solutions no outono de 2025 e renovou um contrato com o banco de dados da Thomson Reuters, que conta com mais de 20 bilhões de escaneamentos de placas, incluindo dados de câmeras de vigilância privadas.

Mas as placas são apenas a ponta do iceberg.

O arsenal completo: US$ 85 bilhões e uma máquina interconectada. Em julho de 2025, a One Big Beautiful Bill Act transformou o ICE na agência policial com maior financiamento do país — mais do que o FBI, a DEA, o ATF e o Serviço Secreto juntos. Esse dinheiro comprou um sistema de vigilância interconectado sem precedentes. Os contratos do ICE e do CBP com empresas de tecnologia de vigilância dobraram de 2024 para 2025, superando US$ 310 milhões, e aumentaram ainda mais em 2026, chegando a US$ 513 milhões.

O resultado é uma rede em que cada ferramenta alimenta as demais.

Câmeras de placas: a grade invisível em cada rua. Revelações recentes da Califórnia, Colorado e Illinois mostram que mais de 4.000 buscas em leitores automáticos de placas foram marcadas com “imigração”, “ICE” ou “ICE + ERO” nos registros de agências policiais locais, mesmo em estados que restringem o compartilhamento desses dados com autoridades federais de imigração.

A empresa Flock Safety, que produz muitas das câmeras de placas instaladas nas ruas dos EUA, tem contratos com mais de 5.000 agências policiais. A Electronic Frontier Foundation descobriu que as agências que usam os sistemas da Flock Safety permitem que as placas captadas por suas câmeras sejam comparadas com as listas de busca do Centro Nacional de Informações Criminais (NCIC) do FBI, que incluem uma categoria específica visando imigrantes procurados pelo ICE. A Flock Safety instalou suas câmeras em mais de 100 sistemas de escolas públicas em todo o país — câmeras projetadas para a segurança dos estudantes que agora podem alimentar operações de deportação.

Em Park City, Utah, o próprio xerife confirmou que o CBP está entre as milhares de agências autorizadas a acessar a plataforma onde os dados locais de leitores de placas são compartilhados, e que o departamento não monitora nem supervisiona quem fora do departamento acessa esses dados.

Mobile Fortify: reconhecimento facial em plena rua. O ICE começou a usar reconhecimento facial nas ruas ao longo do último ano. Um novo aplicativo fabricado pela NEC, o Mobile Fortify, permite aos agentes do ICE comparar instantaneamente escaneamentos de rostos e impressões digitais de pessoas que encontram em campo com bancos de dados contendo o status migratório e informações biográficas dos indivíduos.

Segundo uma ação judicial movida pelo Estado de Illinois e pela Cidade de Chicago em janeiro de 2026, o ICE utilizou o Mobile Fortify em campo mais de 100.000 vezes. O aplicativo compara o rosto escaneado com um banco de dados de 1,2 bilhão de imagens. Segundo o inventário de inteligência artificial do DHS, após um agente federal capturar rostos, impressões digitais ou documentos usando o Mobile Fortify, o aplicativo utiliza modelos de IA do CBP para cruzar essas informações com registros governamentais.

Os depoimentos são perturbadores. Advogados que conversaram com a NPR descreveram clientes cujos rostos foram escaneados pelo Mobile Fortify e que foram detidos mesmo quando o aplicativo não conseguiu identificá-los. Uma testemunha descreveu que cada vez que viu o sistema ser usado, a pessoa abordada parecia ser hispânica. O morador de Bloomington, Minnesota, Julio García, declarou em juízo que agentes de imigração o detiveram, fizeram reconhecimento facial e só o soltaram quando o sistema confirmou que ele era cidadão: “Ele usou reconhecimento facial com outro sistema e confirmou que eu era cidadão. Aí me deixaram ir.”

No outono de 2025, o ICE também adquiriu um aplicativo móvel de escaneamento de íris fabricado pela BI2 Technologies, que segundo seu fabricante consegue uma leitura identificadora do olho de uma pessoa em segundos, a uma distância de 38 centímetros.

Dados do Medicaid: a armadilha de pedir ajuda médica. Um acordo de compartilhamento de dados com o Departamento de Saúde e Serviços Humanos (HHS) dá ao ICE acesso aos nomes, datas de nascimento e endereços residenciais de imigrantes sem status legal incluídos nos dados do Medicaid. Em termos concretos: se um imigrante indocumentado solicitou atendimento médico pelo Medicaid, seu endereço pode estar agora nas mãos do ICE. O sistema Palantir ELITE atribui “pontuações de confiança” aos alvos de deportação usando esses dados do Medicaid. As famílias de status misto estão especialmente expostas: os endereços dos filhos cidadãos constam nos registros do Medicaid vinculados a pais sem documentos.

Redes sociais, celulares e drones. O sistema não para aí. A Zignal Labs monitora 8 bilhões de postagens nas redes sociais por dia para o ICE. Simuladores de torres de celular rastreiam telefones em tempo real. Drones conseguem identificar pessoas a 12 quilômetros de distância. O CBP também assinou recentemente um contrato com a Clearview AI, empresa de reconhecimento facial que coletou bilhões de imagens de rostos da internet. O DHS planeja consolidar todos os seus sistemas de reconhecimento facial e biometria em uma única plataforma unificada que permitirá a pessoal do CBP, ICE, USCIS e TSA buscar e comparar rostos, impressões digitais e escaneamentos de íris de forma transversal.

Quem está sendo vigiado — e quem mais. A rede não mira apenas imigrantes indocumentados. O Washington Post documentou o ICE usando essas ferramentas também para rastrear pessoas em manifestações contra o próprio ICE, incluindo cidadãos americanos. Vários cidadãos americanos relataram ter seus rostos escaneados em tempo real. Uma mulher foi rastreada porque seu carro estava registrado em nome de sua esposa: agentes foram até sua porta, fotografaram seu rosto e sua placa e disseram que tinham um “banco de dados” e a classificavam como “terrorista doméstica”. Ela entrou em uma ação coletiva por violações à Primeira Emenda. A ação da ACLU de Minnesota (Tincher v. Noem) acumula mais de 30 declarações juradas documentando essas confrontações.

A resposta jurídica: processos, mas sem freios reais. Os senadores democratas Edward Markey e Adam Schiff escreveram ao ICE exigindo que pare de usar o Mobile Fortify, argumentando que seu uso nas ruas constitui uma expansão sem precedentes que viola os direitos civis. O ICE não respondeu às suas perguntas dentro do prazo solicitado. Os processos de Illinois e Chicago contra o uso do aplicativo seguem seu curso nos tribunais. Enquanto isso, o sistema continua operando.

O resultado é um país onde dirigir, buscar atendimento médico, postar nas redes sociais ou caminhar pela rua pode ativar um alerta no sistema do ICE. No centro dessa capacidade está uma interface pronta para uso em campo que permite a um agente fotografar uma placa, processá-la por plataformas comerciais de reconhecimento facial e recuperar instantaneamente o histórico de localização de um veículo. Sem mandado judicial. Sem causa provável. Apenas uma câmera.

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