Llegó de Cuenca hace 35 años, compró un edificio en el centro de Danbury para su comunidad y el alcalde le dio las llaves de la ciudad por un día

Llegó de Cuenca hace 35 años, compró un edificio en el centro de Danbury para su comunidad y el alcalde le dio las llaves de la ciudad por un día

Milton Pauta Mosquera, de 60 años, fue nombrado ‘alcalde por un día’ en Danbury, Connecticut, en la edición 32 del Festival Ecuatoriano Anual, como reconocimiento a su labor como presidente del Centro Cívico Ecuatoriano. El edificio que consiguió para la comunidad alberga hoy agencias de envío, una empresa bancaria y espacio para eventos sociales.

DANBURY, CONNECTICUT — El 10 de agosto de 2026, mientras en Queens 70.000 personas desfilaban por el Ecuadorian Day Parade y en Newark la comunidad cerraba el Mes de la Herencia con la Expoferia, a 80 kilómetros de Manhattan, en la ciudad de Danbury, Connecticut, otro ecuatoriano vivía su propio momento histórico.

Milton Pauta Mosquera, 60 años, nacido en Cuenca, provincia del Azuay, se sentó ese domingo en la silla del alcalde de Danbury. Roberto Alves, el alcalde real de la ciudad, le entregó el reconocimiento de ‘alcalde por un día’ en el marco de la edición 32 del Festival Ecuatoriano Anual de Danbury, celebrado el mismo 10 de agosto en conmemoración de los 217 años del Primer Grito de Independencia de Ecuador.

No fue un gesto vacío. El reconocimiento fue el reconocimiento de 35 años de trabajo silencioso en una ciudad que muchos ecuatorianos llaman su segundo hogar.

La historia detrás del título. Milton Pauta llegó a Danbury en 1991. Trabajó durante décadas en un centro geriátrico de la ciudad, donde sigue hasta hoy. Se graduó del Colegio Técnico Salesiano de Cuena antes de emigrar. Formó su familia en Connecticut: tiene tres hijos.

Pero lo que lo llevó al despacho del alcalde no fue solo su trabajo individual. Fue su papel como presidente del Centro Cívico Ecuatoriano en Danbury, desde donde lideró uno de los logros más concretos de la comunidad ecuatoriana en la ciudad: la adquisición de un edificio propio en el centro de Danbury.

Ese edificio, conseguido gracias a la gestión de Pauta y otros compatriotas, alberga hoy servicios que la comunidad ecuatoriana de Danbury necesita en su vida cotidiana: agencias de envíos, una empresa bancaria y una agencia de correos en la planta baja. En la parte superior, el espacio se destina a los eventos sociales de los ecuatorianos residentes en la ciudad.

Tener un edificio propio en el centro de una ciudad americana no es poca cosa. Es una declaración de permanencia. Es decir: aquí estamos, aquí construimos, aquí nos quedamos.

El acto del 10 de agosto. El Festival Ecuatoriano Anual de Danbury llevó también al ayuntamiento el izamiento de la bandera ecuatoriana para conmemorar la independencia. El alcalde Roberto Alves participó en el acto junto a otros líderes de la ciudad. En su discurso, Alves reconoció “la duradera contribución cultural, cívica y económica de la comunidad ecuatoriana” a Danbury, felicitó a Pauta Mosquera y encomió el trabajo de otros ecuatorianos destacados de la ciudad: Celina Curillo, Diego Lliguicota, Gaby Chin, Lisbel Díaz, Maricela Cardona, Martha Pacuruco y Ricardo Tacuri.

El contexto: Danbury y los ecuatorianos de Connecticut. Danbury es una ciudad de unos 90.000 habitantes en el condado de Fairfield, en el suroeste de Connecticut, cerca de la frontera con Nueva York. Tiene una de las comunidades ecuatorianas más organizadas de Nueva Inglaterra, con una presencia que se remonta a la primera gran ola migratoria ecuatoriana de finales de los años 80 y principios de los 90 — la misma generación de Milton Pauta. La mayoría de los cuencanos y azuayos que emigraron a EE.UU. en esa época se establecieron en el noreste: Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

En 2026, esa comunidad celebra en medio de una presión migratoria sin precedente. Los operativos del ICE se han intensificado en todo el noreste, incluyendo Connecticut. La misma semana del festival en Danbury, Make the Road NY protestaba contra Palantir en Manhattan y tres personas habían muerto en Delaney Hall en Newark. Y sin embargo, los ecuatorianos de Danbury izaron su bandera, llenaron el salón de su edificio comunitario y nombraron a Milton Pauta alcalde por un día.

Treinta y cinco años después de llegar de Cuenca, Milton Pauta Mosquera se sentó en la silla del alcalde de Danbury. Y el alcalde fue el primero en aplaudirle.


He arrived from Cuenca 35 years ago, bought a building in downtown Danbury for his community and the mayor handed him the keys to the city for a day

Milton Pauta Mosquera, 60, was named “Mayor for a Day” in Danbury, Connecticut, at the 32nd Annual Ecuadorian Festival, in recognition of his leadership as president of the Ecuadorian Civic Center. The building he secured for the community now houses shipping agencies, a bank and event space.

DANBURY, CONNECTICUT — On August 10, 2026, as 70,000 people marched through the Ecuadorian Day Parade in Queens and Newark’s community closed Heritage Month with the Expoferia, some 50 miles from Manhattan, in the city of Danbury, Connecticut, another Ecuadorian was living his own historic moment.

Milton Pauta Mosquera, 60, born in Cuenca in the province of Azuay, sat that Sunday in the chair of Danbury’s mayor. Roberto Alves, the city’s actual mayor, presented him with the “Mayor for a Day” recognition at the 32nd Annual Ecuadorian Festival of Danbury, held on August 10 to mark the 217th anniversary of Ecuador’s First Cry of Independence.

It was not an empty gesture. The recognition was the acknowledgment of 35 years of quiet, steady work in a city many Ecuadorians call their second home.

The story behind the title. Milton Pauta arrived in Danbury in 1991. He has worked for decades at a geriatric center in the city, where he continues to this day. He graduated from Cuenca’s Colegio Técnico Salesiano before emigrating and built his family in Connecticut — he has three children.

But what brought him to the mayor’s office was not just his individual work. It was his role as president of the Ecuadorian Civic Center in Danbury, from which he led one of the most concrete achievements of the Ecuadorian community in the city: the acquisition of a building of their own in downtown Danbury.

That building, secured through Pauta’s management and that of fellow compatriots, today houses services the Ecuadorian community in Danbury needs in their daily lives: shipping agencies, a banking company and a post office on the ground floor. The upper floor is used for social events for Ecuadorians living in the city.

Having your own building in the center of an American city is no small thing. It is a declaration of permanence. It is saying: we are here, we are building, we are staying.

The August 10 event. The Annual Ecuadorian Festival also brought the Ecuadorian flag to City Hall, raised to mark independence. Mayor Roberto Alves participated in the ceremony alongside other city leaders. In his remarks, Alves recognized “the enduring cultural, civic and economic contribution of the Ecuadorian community” to Danbury, congratulated Pauta Mosquera and commended the work of other outstanding Ecuadorians in the city: Celina Curillo, Diego Lliguicota, Gaby Chin, Lisbel Díaz, Maricela Cardona, Martha Pacuruco and Ricardo Tacuri.

The context: Danbury and Connecticut’s Ecuadorians. Danbury is a city of around 90,000 people in Fairfield County in southwestern Connecticut, near the New York border. It has one of the most organized Ecuadorian communities in New England, with a presence dating to the first major Ecuadorian migration wave of the late 1980s and early 1990s — the same generation as Milton Pauta. Most of the Cuencanos and Azuayans who emigrated to the U.S. in that era settled in the Northeast: New York, New Jersey and Connecticut.

In 2026, that community celebrates under unprecedented immigration pressure. ICE operations have intensified throughout the Northeast, including Connecticut. The very same week as the Danbury festival, Make the Road NY was protesting Palantir in Manhattan and three people had died at Delaney Hall in Newark. And yet, Danbury’s Ecuadorians raised their flag, filled the hall of their community building and named Milton Pauta mayor for a day.

Thirty-five years after arriving from Cuenca, Milton Pauta Mosquera sat in the Danbury mayor’s chair. And the mayor was the first to applaud him.


Chegou de Cuenca há 35 anos, comprou um prédio no centro de Danbury para a sua comunidade e o prefeito lhe entregou as chaves da cidade por um dia

Milton Pauta Mosquera, de 60 anos, foi nomeado “Prefeito por um Dia” em Danbury, Connecticut, na 32ª edição do Festival Equatoriano Anual, em reconhecimento à sua atuação como presidente do Centro Cívico Equatoriano. O prédio que ele conseguiu para a comunidade abriga hoje agências de envio, um banco e espaço para eventos.

DANBURY, CONNECTICUT — Em 10 de agosto de 2026, enquanto 70.000 pessoas desfilavam no Ecuadorian Day Parade no Queens e a comunidade de Newark encerrava o Mês da Herança com a Expoferia, a cerca de 80 quilômetros de Manhattan, na cidade de Danbury, Connecticut, outro equatoriano vivia seu próprio momento histórico.

Milton Pauta Mosquera, 60 anos, nascido em Cuenca, na província de Azuay, sentou-se naquele domingo na cadeira do prefeito de Danbury. Roberto Alves, o prefeito real da cidade, lhe entregou o reconhecimento de “Prefeito por um Dia” no âmbito da 32ª edição do Festival Equatoriano Anual de Danbury, celebrado em 10 de agosto para marcar os 217 anos do Primeiro Grito de Independência do Equador.

Não foi um gesto vazio. O reconhecimento foi o resultado de 35 anos de trabalho silencioso e constante numa cidade que muitos equatorianos chamam de seu segundo lar.

A história por trás do título. Milton Pauta chegou a Danbury em 1991. Trabalhou por décadas num centro geriátrico da cidade, onde continua até hoje. Formou-se no Colégio Técnico Salesiano de Cuenca antes de emigrar e construiu sua família em Connecticut — tem três filhos.

Mas o que o levou ao gabinete do prefeito não foi apenas seu trabalho individual. Foi seu papel como presidente do Centro Cívico Equatoriano em Danbury, de onde liderou uma das conquistas mais concretas da comunidade equatoriana na cidade: a aquisição de um prédio próprio no centro de Danbury.

Esse prédio, conseguido graças à gestão de Pauta e de outros compatriotas, abriga hoje serviços que a comunidade equatoriana de Danbury precisa no dia a dia: agências de envio, uma empresa bancária e uma agência de correios no andar térreo. O andar superior é usado para eventos sociais dos equatorianos residentes na cidade.

Ter um prédio próprio no centro de uma cidade americana não é pouca coisa. É uma declaração de permanência. É dizer: estamos aqui, estamos construindo, ficamos.

O evento de 10 de agosto. O Festival Equatoriano Anual também levou ao prédio da prefeitura o hasteamento da bandeira equatoriana para marcar a independência. O prefeito Roberto Alves participou da cerimônia ao lado de outros líderes da cidade. Em seu discurso, Alves reconheceu “a duradoura contribuição cultural, cívica e econômica da comunidade equatoriana” a Danbury, parabenizou Pauta Mosquera e elogiou o trabalho de outros equatorianos de destaque na cidade: Celina Curillo, Diego Lliguicota, Gaby Chin, Lisbel Díaz, Maricela Cardona, Martha Pacuruco e Ricardo Tacuri.

O contexto: Danbury e os equatorianos de Connecticut. Danbury é uma cidade de cerca de 90.000 habitantes no condado de Fairfield, no sudoeste de Connecticut, perto da fronteira com Nova York. Tem uma das comunidades equatorianas mais organizadas da Nova Inglaterra, com uma presença que remonta à primeira grande onda migratória equatoriana do final dos anos 1980 e início dos 1990 — a mesma geração de Milton Pauta. A maioria dos cuencanos e azuayos que emigraram para os EUA nessa época se estabeleceu no nordeste: Nova York, Nova Jersey e Connecticut.

Em 2026, essa comunidade celebra sob uma pressão migratória sem precedente. As operações do ICE se intensificaram em todo o nordeste, incluindo Connecticut. Na mesma semana do festival em Danbury, a Make the Road NY protestava contra a Palantir em Manhattan e três pessoas tinham morrido em Delaney Hall em Newark. E mesmo assim, os equatorianos de Danbury içaram sua bandeira, encheram o salão de seu prédio comunitário e nomearam Milton Pauta prefeito por um dia.

Trinta e cinco anos depois de chegar de Cuenca, Milton Pauta Mosquera sentou-se na cadeira do prefeito de Danbury. E o prefeito foi o primeiro a aplaudi-lo.

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