En silla de ruedas, con la bala adentro y acusado de ser riesgo de fuga: Wilber Garcés llegó a la audiencia federal del 30 de septiembre y el juez ordenó que siga detenido
El juez Orlando García de San Antonio bloqueó la deportación el 22 de septiembre — Garcés necesitaba estar físicamente en el país para la audiencia. El 30, el juez determinó que es “riesgo de fuga” y que el gobierno tiene causa probable para seguir el caso criminal. El 3 de octubre llegó a la corte en Austin en silla de ruedas para la audiencia penal: en el video de la cámara corporal, el agente apaga la cámara antes de llamar al que le disparó. El oficial que disparó está en baja administrativa. La bala sigue en su espalda.
SAN ANTONIO / AUSTIN, TEXAS — El 22 de septiembre de 2026 — dos días después de que un agente del ICE le disparara en la espalda mientras hacía repartos para DoorDash en Austin —, el juez federal Orlando L. García del Distrito Oeste de Texas, en San Antonio, ordenó que la deportación de Wilber Rafael Garcés Pérez quedara suspendida temporalmente. El argumento fue concreto: Garcés tenía que estar físicamente en el país para presentarse a la audiencia programada para el 30 de septiembre.
La abogada Kate Lincoln-Goldfinch, que llevó el caso, lo celebró con una frase que lo resumió todo: “Me alegra que se haya bloqueado la deportación, pero no es suficiente. Wilber debe ser liberado de inmediato.”
No fue liberado.
Lo que ocurrió el 30 de septiembre. La audiencia del miércoles 30 de septiembre se celebró. El juez García revisó el caso. Y su resolución fue la que más dolió a la defensa: Garcés permanecerá detenido porque es un “riesgo de fuga” y el gobierno tiene causa probable para continuar el caso criminal en su contra. No fue deportado — la orden de bloqueo de la deportación se mantuvo. Pero tampoco fue liberado.
El 3 de octubre — en silla de ruedas, con la bala adentro. Tres días después, el 3 de octubre de 2026, Wilber Garcés Pérez fue trasladado a la Corte Federal de Austin para una audiencia penal. Llegó en silla de ruedas. La bala seguía dentro de su cuerpo, cerca de la columna — la misma que los médicos dijeron que requería cirugía y que el ICE no había extraído antes de sacarlo del hospital de Austin menos de cuatro horas después del disparo.
En esa audiencia se revisó el video de la cámara corporal del incidente. Lo que el video mostró fue objeto de atención inmediata: un agente llama a despacho del Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) y apaga su cámara corporal justo antes de llamar al otro agente del ICE — el que los investigadores identifican como quien disparó contra Garcés. El agente que disparó está en baja administrativa mientras continúan las investigaciones.
Los cargos penales. Además de su situación migratoria, Garcés enfrenta cargos penales relacionados con el incidente del 20 de septiembre. Los detalles específicos de esos cargos no han sido plenamente divulgados por las autoridades. La comunidad de Austin, estudiantes de secundaria en Pflugerville y grupos de derechos civiles han organizado manifestaciones pidiendo su liberación y atención médica adecuada.
Lo que la defensa llama la orden “dictada en ausencia.” Un elemento clave del caso es que la orden de deportación que tenía Garcés fue dictada en ausencia — es decir, en una audiencia migratoria a la que no se presentó. La abogada Lincoln-Goldfinch explicó la razón: la notificación de la audiencia llegó a una dirección antigua, pese a que Garcés había informado al gobierno de su cambio de domicilio. Esa orden en ausencia es la base legal que el ICE usó para detenerlo el 20 de septiembre. La misma base que ahora está siendo cuestionada en el proceso federal.
Un alto funcionario de la administración dijo a NBC News que Garcés “no tenía antecedentes penales” pero que se encontraba ilegalmente en el país y tenía una orden de deportación definitiva.
La bala sigue en su espalda. La cirugía sigue pendiente. Y el caso sigue en la corte.
In a wheelchair, with the bullet inside and labeled a flight risk: Wilber Garcés arrived at his September 30 federal hearing and the judge ordered him to remain detained
Judge Orlando García of San Antonio blocked deportation on September 22 — Garcés needed to be physically in the country for the hearing. On September 30, the judge found him a “flight risk” and that the government has probable cause to continue the criminal case. On October 3, he arrived at an Austin court in a wheelchair for the criminal hearing: in the body camera video, an agent turns off his camera before calling the ICE agent who shot him. The officer who fired is on administrative leave. The bullet is still in his back.
SAN ANTONIO / AUSTIN, TEXAS — On September 22, 2026 — two days after an ICE agent shot him in the back while he was making DoorDash deliveries in Austin — federal Judge Orlando L. García of the Western District of Texas in San Antonio ordered Wilber Rafael Garcés Pérez’s deportation temporarily suspended. The reasoning was concrete: Garcés needed to be physically in the country for the hearing scheduled for September 30.
Attorney Kate Lincoln-Goldfinch, who brought the case, summed it up in one line: “I’m glad the deportation has been blocked, but it’s not enough. Wilber must be immediately released.”
He was not released.
What happened on September 30. The September 30 hearing took place. Judge García reviewed the case. And his ruling was the one that stung the defense most: Garcés will remain detained because he is a “flight risk” and the government has probable cause to continue the criminal case against him. He was not deported — the deportation block stayed in place. But he was not released either.
October 3 — in a wheelchair, with the bullet inside. Three days later, on October 3, 2026, Wilber Garcés Pérez was taken to Austin federal court for a criminal hearing. He arrived in a wheelchair. The bullet was still in his body, near the spine — the same one doctors said required surgery and that ICE had not removed before taking him out of an Austin hospital less than four hours after the shooting.
At that hearing, body camera video from the incident was reviewed. What the video showed drew immediate attention: an agent calls DPS dispatch and turns off his body camera just before calling the other ICE agent — the one investigators identify as having shot Garcés. The officer who fired is on administrative leave while investigations continue.
The criminal charges. In addition to his immigration situation, Garcés faces criminal charges related to the September 20 incident. The specific details of those charges have not been fully disclosed by authorities. Austin’s community, high school students in Pflugerville and civil rights groups have organized protests calling for his release and adequate medical care.
What the defense calls the “in absentia” order. A key element of the case is that the deportation order Garcés had was issued in absentia — that is, at an immigration hearing he did not attend. Attorney Lincoln-Goldfinch explained why: the hearing notice went to an old address, even though Garcés had notified the government of his change of address. That in-absentia order is the legal basis ICE used to detain him on September 20. The same basis now being challenged in federal proceedings.
A senior administration official told NBC News that Garcés “had no criminal record” but was in the country illegally and had a final deportation order.
The bullet is still in his back. The surgery is still pending. And the case is still in court.
Em cadeira de rodas, com a bala dentro e classificado como risco de fuga: Wilber Garcés chegou à audiência federal de 30 de setembro e o juiz ordenou que permaneça detido
O juiz Orlando García de San Antonio bloqueou a deportação em 22 de setembro — Garcés precisava estar fisicamente no país para a audiência. Em 30 de setembro, o juiz o considerou “risco de fuga” e que o governo tem causa provável para continuar o caso criminal. Em 3 de outubro, chegou ao tribunal de Austin em cadeira de rodas para a audiência penal: no vídeo da câmera corporal, um agente apaga a câmera antes de ligar para o agente do ICE que atirou nele. O oficial que disparou está em afastamento administrativo. A bala ainda está nas costas.
SAN ANTONIO / AUSTIN, TEXAS — Em 22 de setembro de 2026 — dois dias após um agente do ICE atirar nele pelas costas enquanto fazia entregas pelo DoorDash em Austin —, o juiz federal Orlando L. García do Distrito Oeste do Texas, em San Antonio, ordenou que a deportação de Wilber Rafael Garcés Pérez ficasse suspensa temporariamente. O argumento foi concreto: Garcés precisava estar fisicamente no país para comparecer à audiência marcada para 30 de setembro.
A advogada Kate Lincoln-Goldfinch, que abriu o processo, resumiu em uma frase: “Fico feliz que a deportação tenha sido bloqueada, mas não é suficiente. Wilber deve ser libertado imediatamente.”
Ele não foi libertado.
O que aconteceu em 30 de setembro. A audiência de 30 de setembro foi realizada. O juiz García revisou o caso. E sua decisão foi a que mais doeu para a defesa: Garcés permanecerá detido porque é um “risco de fuga” e o governo tem causa provável para continuar o caso criminal contra ele. Ele não foi deportado — o bloqueio da deportação se manteve. Mas também não foi libertado.
3 de outubro — em cadeira de rodas, com a bala dentro. Três dias depois, em 3 de outubro de 2026, Wilber Garcés Pérez foi levado ao tribunal federal de Austin para uma audiência penal. Chegou em cadeira de rodas. A bala ainda estava em seu corpo, perto da coluna — a mesma que os médicos disseram que precisava de cirurgia e que o ICE não extraiu antes de retirá-lo do hospital de Austin menos de quatro horas após o tiroteio.
Nessa audiência, o vídeo da câmera corporal do incidente foi revisado. O que o vídeo mostrou chamou atenção imediata: um agente liga para o despacho do Departamento de Segurança Pública do Texas (DPS) e apaga a câmera corporal logo antes de ligar para o outro agente do ICE — o que os investigadores identificam como quem atirou em Garcés. O agente que disparou está em afastamento administrativo enquanto as investigações continuam.
As acusações criminais. Além da situação migratória, Garcés enfrenta acusações criminais relacionadas ao incidente de 20 de setembro. Os detalhes específicos dessas acusações não foram totalmente divulgados pelas autoridades. A comunidade de Austin, estudantes do ensino médio em Pflugerville e grupos de direitos civis organizaram manifestações pedindo sua libertação e atendimento médico adequado.
O que a defesa chama de ordem “em revelia.” Um elemento-chave do caso é que a ordem de deportação que Garcés tinha foi emitida em revelia — ou seja, numa audiência migratória a que não compareceu. A advogada Lincoln-Goldfinch explicou o motivo: a notificação da audiência chegou a um endereço antigo, apesar de Garcés ter informado ao governo sobre sua mudança de endereço. Essa ordem em revelia é a base jurídica que o ICE usou para detê-lo em 20 de setembro. A mesma base que agora está sendo contestada no processo federal.
Um alto funcionário da administração disse à NBC News que Garcés “não tinha antecedentes criminais”, mas estava no país ilegalmente e tinha uma ordem final de deportação.
A bala ainda está nas costas. A cirurgia ainda está pendente. E o caso ainda está no tribunal.