La huelga de hambre en Tacoma terminó — con una promesa de GEO de comida nueva — pero era la número 20 de este año y dos congresistas dicen que el personal las engañó sobre lo que ocurría adentro

La huelga de hambre en Tacoma terminó — con una promesa de GEO de comida nueva — pero era la número 20 de este año y dos congresistas dicen que el personal las engañó sobre lo que ocurría adentro

Más de 140 detenidos pusieron fin este jueves a casi una semana sin comer en el Northwest ICE Processing Center de Tacoma, después de que GEO Group prometió nuevas opciones de comida y porciones más grandes. La huelga fue desencadenada por comida con “plástico quemado, cuerdas de metal, astillas, cabello y gusanos.” Dos representantes del Congreso llegaron sin anuncio, solo las dejaron ver la cocina y les mintieron sobre quién estaba en huelga.

TACOMA, WASHINGTON — Este jueves 21 de agosto de 2026, más de 140 detenidos en el Northwest ICE Processing Center de Tacoma pusieron fin a casi una semana de huelga de hambre — la que Primicias y Democracy Now cubrieron cuando comenzó el 11 de agosto. La resolución llegó después de que GEO Group, la empresa privada que opera el centro, prometió nuevas opciones de comida y porciones más grandes.

Fue la huelga número 20 en ese centro en lo que va de 2026.

“Llevamos doce años como organización. Hemos apoyado, en promedio, una docena de huelgas de hambre por año”, dijo Josefina Mora-Cheung, directora de organización de La Resistencia, la organización de base de derechos de inmigrantes con sede en Tacoma que lleva más de una década apoyando a los detenidos del centro. “Este año, esta es la vigésima huelga que apoyamos.”

El número no necesita contexto adicional. Veinte huelgas en ocho meses en un único centro de detención.

Lo que la desencadenó. Según el Seattle Times, al inicio de la huelga los detenidos reportaban que la comida que les servían contenía “plástico quemado, cuerdas de metal, cuerdas, astillas, cabello y gusanos.” A eso se sumaban horarios de comida irregulares, atención médica deficiente, agua potable insegura, moho negro en las instalaciones y ropa lavada inadecuadamente.

El agua. El moho. Los gusanos. Las cuerdas metálicas en la comida. No es la descripción de un incidente puntual — es el catálogo de quejas documentadas en el mismo centro durante años que, cada vez que se visibilizan, generan una promesa de mejora que dura hasta la siguiente huelga.

Las dos congresistas que fueron engañadas. La huelga llegó al Congreso. Dos representantes — Maxine Dexter de Oregón y Emily Randall de Washington — se presentaron sin previo aviso el sábado al centro mientras una protesta se desarrollaba afuera en solidaridad con los detenidos. El personal de GEO las dejó ver la cocina. No las dejó ver el área de atención médica.

“Nos desorientaron sobre quién estaba en huelga de hambre y cuál era el estado de la misma”, dijo Dexter. “Es muy difícil discernir qué está ocurriendo realmente en estas instalaciones cuando escuchamos relatos contradictorios”, añadió Randall.

Dos legisladoras electas, con derecho legal a supervisar instalaciones federales, llegaron sin aviso a un centro privado de detención del ICE — y el personal de la empresa privada que lo opera les mintió sobre la huelga y les negó acceso a la zona médica.

El contexto: 1.458 detenidos, el mismo GEO Group de Delaney Hall. El Northwest ICE Processing Center alberga actualmente a 1.458 personas. Lo opera GEO Group — la misma empresa que opera Delaney Hall en Newark, donde tres personas murieron en quince meses. En junio, el fiscal general de Washington, Nick Brown, se unió a una coalición de 22 fiscales generales estatales para exigir al DHS que revirtiera una política que elimina las investigaciones y los informes públicos sobre muertes que ocurren poco después de que las personas son liberadas de la custodia del ICE. El argumento de Brown: esa política “reduce la responsabilidad del gobierno federal por las condiciones en las instalaciones del ICE y sus contratistas y pone en peligro la seguridad de los detenidos.”

La huelga terminó con una promesa de GEO. La misma empresa que preside Delaney Hall, que tiene tres muertos en quince meses, acaba de prometer mejor comida en Tacoma. La huelga número 21 empezará cuando esa promesa se rompa.


The Tacoma hunger strike ended — with a GEO promise of new food — but it was the 20th of the year and two members of Congress say staff misled them about what was happening inside

More than 140 detainees ended their nearly week-long fast at the Northwest ICE Processing Center in Tacoma on Thursday, after GEO Group promised new food options and larger portions. The strike was triggered by food containing “burned plastic, metal string, rope, splinters, hair and worms.” Two congressional representatives arrived unannounced, were only shown the kitchen, and say staff misled them about who was on hunger strike.

TACOMA, WASHINGTON — This Thursday, August 21, 2026, more than 140 detainees at the Northwest ICE Processing Center in Tacoma ended a nearly week-long hunger strike — the one Primicias and Democracy Now covered when it began on August 11. The resolution came after GEO Group, the private company that operates the facility, promised new food options and larger portions.

It was the 20th hunger strike at that facility so far in 2026.

“We have been an organization for over 12 years. We have supported, on average, a dozen hunger strikes a year,” said Josefina Mora-Cheung, director of organizing for La Resistencia, the Tacoma-based grassroots immigrant rights organization that has supported detainees at the facility for over a decade. “This year, this is the 20th hunger strike we are supporting.”

The number needs no further context. Twenty hunger strikes in eight months at a single detention center.

What triggered it. According to the Seattle Times, at the start of the strike detainees reported that food being served contained “burned plastic, metal string, rope, splinters, hair and worms.” Added to that were irregular meal schedules, inadequate medical care, unsafe drinking water, black mold in the facility and improperly cleaned laundry.

The water. The mold. The worms. The metal strings in the food. This is not the description of an isolated incident — it is the catalog of complaints documented at the same facility for years that, every time they become visible, generate a promise of improvement that lasts until the next hunger strike.

The two members of Congress who were misled. The strike reached Congress. Representatives Maxine Dexter of Oregon and Emily Randall of Washington showed up unannounced on Saturday while a protest was taking place outside in solidarity with the detainees. GEO staff let them see the kitchen. They were not allowed to see the medical care area.

“They misled us about who was on a hunger strike and what the status of that was,” Dexter said. “It makes it very hard to parse what is actually happening in these facilities when we are hearing separate accounts,” Randall added.

Two elected legislators with a legal right to oversee federal facilities arrived unannounced at a private ICE detention center — and the private company’s staff lied to them about the hunger strike and denied them access to the medical area.

The context: 1,458 detainees, the same GEO Group as Delaney Hall. The Northwest ICE Processing Center currently holds 1,458 people. It is operated by GEO Group — the same company that runs Delaney Hall in Newark, where three people died in fifteen months. In June, Washington Attorney General Nick Brown joined a coalition of 22 state attorneys general urging DHS to reverse a policy that ends investigations and public reporting on deaths occurring shortly after people are released from ICE custody. Brown’s argument: the policy “reduces the federal government’s accountability for conditions in ICE and its contractors’ facilities and jeopardizes the safety of detainees.”

The strike ended with a GEO promise. The same company that runs Delaney Hall — with three deaths in fifteen months — has just promised better food in Tacoma. Strike number 21 will begin when that promise breaks.


A greve de fome em Tacoma terminou — com uma promessa do GEO de comida nova — mas era a 20ª do ano e duas congressistas dizem que a equipe as enganou sobre o que estava acontecendo lá dentro

Mais de 140 detenidos encerraram seu jejum de quase uma semana no Northwest ICE Processing Center de Tacoma nesta quinta-feira, depois que o GEO Group prometeu novas opções de comida e porções maiores. A greve foi desencadeada por comida com “plástico queimado, cordas de metal, cordas, lascas, cabelo e vermes.” Duas representantes do Congresso chegaram sem aviso, só puderam ver a cozinha e dizem que a equipe as enganou sobre quem estava em greve.

TACOMA, WASHINGTON — Nesta quinta-feira, 21 de agosto de 2026, mais de 140 detenidos no Northwest ICE Processing Center de Tacoma encerraram uma greve de fome de quase uma semana — a que a Primicias e a Democracy Now cobriram quando começou em 11 de agosto. A resolução chegou depois que o GEO Group, a empresa privada que opera o centro, prometeu novas opções de comida e porções maiores.

Foi a 20ª greve de fome naquele centro em 2026.

“Somos uma organização há mais de 12 anos. Apoiamos, em média, uma dúzia de greves de fome por ano”, disse Josefina Mora-Cheung, diretora de organização da La Resistencia, a organização de base de direitos dos imigrantes com sede em Tacoma que há mais de uma década apoia os detenidos do centro. “Este ano, esta é a 20ª greve que apoiamos.”

O número não precisa de contexto adicional. Vinte greves de fome em oito meses em um único centro de detenção.

O que a desencadeou. Segundo o Seattle Times, no início da greve os detenidos relatavam que a comida servida continha “plástico queimado, cordas de metal, cordas, lascas, cabelo e vermes.” A isso se somavam horários de refeições irregulares, atendimento médico deficiente, água potável insegura, mofo preto nas instalações e roupas lavadas de forma inadequada.

A água. O mofo. Os vermes. As cordas de metal na comida. Não é a descrição de um incidente isolado — é o catálogo de reclamações documentadas no mesmo centro durante anos que, toda vez que se tornam visíveis, geram uma promessa de melhoria que dura até a próxima greve.

As duas congressistas que foram enganadas. A greve chegou ao Congresso. As representantes Maxine Dexter, do Oregon, e Emily Randall, de Washington, apareceram sem aviso no sábado enquanto um protesto ocorria do lado de fora em solidariedade com os detenidos. A equipe do GEO as deixou ver a cozinha. Não as deixou ver a área de atendimento médico.

“Eles nos enganaram sobre quem estava em greve de fome e qual era o status da greve”, disse Dexter. “É muito difícil discernir o que está realmente acontecendo nessas instalações quando ouvimos relatos contraditórios”, acrescentou Randall.

Duas legisladoras eleitas com direito legal de fiscalizar instalações federais chegaram sem aviso a um centro privado de detenção do ICE — e a equipe da empresa privada que o opera mentiu para elas sobre a greve e negou-lhes acesso à área médica.

O contexto: 1.458 detenidos, o mesmo GEO Group de Delaney Hall. O Northwest ICE Processing Center abriga atualmente 1.458 pessoas. É operado pelo GEO Group — a mesma empresa que opera o Delaney Hall em Newark, onde três pessoas morreram em quinze meses. Em junho, o procurador-geral de Washington, Nick Brown, juntou-se a uma coalizão de 22 procuradores-gerais estaduais para exigir ao DHS que revertesse uma política que encerra investigações e relatórios públicos sobre mortes ocorridas pouco depois de pessoas serem liberadas da custódia do ICE. O argumento de Brown: a política “reduz a responsabilidade do governo federal pelas condições nas instalações do ICE e de seus contratados e coloca em risco a segurança dos detenidos.”

A greve terminou com uma promessa do GEO. A mesma empresa que administra Delaney Hall — com três mortes em quinze meses — acaba de prometer comida melhor em Tacoma. A greve número 21 começará quando essa promessa se quebrar.

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