50.000 personas cruzaron Ceuta en 48 horas — y la crisis más grande de la historia de la UE se convirtió en combustible para las conspiraciones más delirantes del mundo

50.000 personas cruzaron Ceuta en 48 horas — y la crisis más grande de la historia de la UE se convirtió en combustible para las conspiraciones más delirantes del mundo

Al menos 86 muertos. Más de 48.000 retornados voluntariamente. España desplegó el Ejército. Y en paralelo: Alex Jones dijo que Israel “lanzó una invasión islámica de España”, Irán culpó a Washington y Tel Aviv, el portavoz de un partido catalán habló de “carne de cañón al servicio de EE.UU. e Israel”, y el ministro de Transportes español tuiteó que “empieza a estar todo bastante claro.” Una crisis humanitaria real arrastrada al fango de la desinformación.

CEUTA / WASHINGTON — El 30 de julio de 2026, entre la noche y el amanecer, comenzó la mayor entrada masiva de migrantes registrada en la historia de la Unión Europea. El Ministerio del Interior de España estimó que aproximadamente 50.000 personas accedieron irregularmente a Ceuta entre el 30 y el 31 de julio desde Marruecos, por tierra y por mar, desbordando completamente las capacidades de acogida y seguridad del enclave. El alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas, habló de “absoluta emergencia humanitaria y social.” El presidente Pedro Sánchez desplegó al Ejército y solicitó apoyo urgente a la Unión Europea.

Al menos 86 personas murieron en el intento. El número de víctimas se esperaba que siguiera subiendo. Más de 48.000 personas retornaron voluntariamente a Marruecos en las horas siguientes. Las autoridades españolas dijeron que intentarían expulsar cuanto antes a quienes entraron ilegalmente, aunque una sentencia judicial había impuesto nuevas restricciones a las expulsiones inmediatas en frontera. España y Marruecos coordinaron actuaciones para frenar nuevas entradas y facilitar las devoluciones.

Eso es lo que ocurrió en Ceuta. Lo que ocurrió en internet fue otra cosa.

La tormenta de desinformación. En menos de 24 horas, la crisis de Ceuta fue colonizada por narrativas conspirativas que brotaron simultáneamente desde la izquierda y la derecha, desde España, desde EE.UU. y desde Irán, todas con un denominador común: Israel y Washington como autores intelectuales de la crisis.

El primer movimiento fue del embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, quien publicó en X con evidente ironía: “España, que nunca pierde la oportunidad de dar lecciones a Israel, ha declarado el estado de emergencia en Ceuta por la crisis de su política migratoria. Quizás antes de continuar dando lecciones, debería explicarle al mundo por qué mantiene enclaves coloniales en África.” La respuesta del ministro de Transportes español, Óscar Puente, fue inmediata y devastadora en su ambigüedad: “Pues empieza a estar todo bastante claro.” Miles de personas interpretaron ese tuit como una confirmación de que Israel estaba detrás de la crisis.

Alex Jones lo convirtió en titular de InfoWars: “Israel lanzó una invasión islámica de España.” Sus publicaciones del 31 de julio en X fueron más lejos: “Israel está apoyando públicamente los levantamientos islámicos en el norte de África para lanzar una invasión más grande de España y finalmente de toda Europa. Mientras tanto, los influencers financiados por Israel están intentando manipular a la gente para que no descubra los hechos por sí misma.” Una de sus entradas tenía el titular: “PESADILLA: El Departamento de Estado de Trump está apoyando el plan de Netanyahu para lanzar una invasión islámica de España desde Marruecos.”

Desde la izquierda española llegó la misma conclusión por otra ruta. Gabriel Rufián, portavoz del ERC en el Congreso, escribió que “la dictadura marroquí, al servicio de EE.UU. e Israel”, estaba convirtiendo a su propia gente en “carne de cañón desechable.” La comentarista Carolina Alonso fue más explícita: “Ya hay 41 inmigrantes muertos en Ceuta, toda una desgracia, debida a esta operación marroquí-yankee-israelí.” Irán, por su parte, a través de su embajada en Kenia, afirmó que “EE.UU. e Israel orquestaron el cruce masivo de migrantes desde Marruecos hacia Ceuta para castigar a Madrid por su negativa a doblegarse ante la presión sobre los conflictos de Oriente Medio.”

Por qué no hay pruebas de ninguna de estas afirmaciones. Ni EE.UU. ni Israel comentaron las acusaciones. No existe ningún documento, testimonio, comunicación interceptada ni evidencia de ningún tipo que respalde la afirmación de que Israel coordinó o financió la llegada de 50.000 personas a Ceuta. La revista Spiked lo resumió sin rodeos: “No hay absolutamente ninguna prueba de que alguien en el Estado judío llamara a Marruecos para decir ‘suelta a los migrantes’. Los teóricos de la conspiración son positivamente alérgicos a los hechos.”

Lo que sí existe es un contexto geopolítico real y complejo que ayuda a entender por qué la crisis ocurrió. Las relaciones entre España y Marruecos llevan años marcadas por tensiones recurrentes — el conflicto del Sahara Occidental, la disputa por Ceuta y Melilla, los vaivenes de la cooperación migratoria de Rabat como instrumento de presión. El principal precedente fue mayo de 2021, cuando 8.000 personas cruzaron a Ceuta en 48 horas cuando Marruecos relajó temporalmente los controles, en medio de una disputa diplomática por la hospitalización en España del líder del Polisario. España tenía además tensiones geopolíticas de fondo: la visita reciente de Sánchez a Argelia — rival regional de Marruecos — fue señalada por distintos analistas como posible factor de tensión.

Las relaciones entre España e Israel también venían deterioradas desde hacía meses. España reconoció Palestina en mayo de 2024, acusó a Israel de “genocidio” en Gaza, ha retirado permanentemente a su embajador de Israel y ha cerrado su espacio aéreo a aeronaves estadounidenses implicadas en el ataque a Irán. Netanyahu había advertido que ningún país podría “librar una guerra diplomática contra Israel sin pagar un precio inmediato.” El embajador israelí ante la ONU, en su comentario irónico sobre Ceuta, era perfectamente coherente con esa postura — sin que eso equivalga a ninguna prueba de coordinación.

El peligro de la narrativa. Lo que hace especialmente peligroso este episodio de desinformación es la velocidad con que unió a actores políticamente antagónicos — Alex Jones y la extrema derecha americana, partidos de izquierda catalana, el gobierno iraní — en torno a la misma narrativa antisemita. Una investigación del Jerusalem Post sobre el episodio lo subtituló sin ambigüedades: “Las autoridades españolas culpan a los judíos.”

Al menos 86 personas murieron intentando cruzar de Marruecos a Ceuta. Eran personas reales, con familias, que buscaban una vida mejor o huían de algo peor. La conspiración que los convirtió en instrumentos de una supuesta operación israelí les negó incluso eso: la posibilidad de ser vistos como lo que eran.


50,000 people crossed into Ceuta in 48 hours — and the EU’s worst-ever migration crisis became fuel for the world’s most deranged conspiracy theories

At least 86 dead. More than 48,000 returned voluntarily. Spain deployed the Army. And simultaneously: Alex Jones said Israel “launched an Islamic invasion of Spain,” Iran blamed Washington and Tel Aviv, a Catalan party spokesman called migrants “cannon fodder in the service of the US and Israel,” and Spain’s transport minister tweeted that “it’s all starting to become quite clear.” A real humanitarian crisis dragged into the mud of disinformation.

CEUTA / WASHINGTON — On July 30, 2026, between night and dawn, the largest irregular border crossing in European Union history began. Spain’s Interior Ministry estimated approximately 50,000 people entered Ceuta irregularly between July 30 and 31 from Morocco, by land and sea, completely overwhelming the enclave’s accommodation and security capacity. Ceuta’s mayor, Juan Jesús Vivas, described it as an “absolute humanitarian and social emergency.” President Pedro Sánchez deployed the Army and urgently requested EU support.

At least 86 people died in the attempt, with the death toll expected to rise. More than 48,000 people voluntarily returned to Morocco in the hours that followed. Spanish authorities said they would try to remove those who entered illegally as soon as possible, though a court ruling had placed new restrictions on immediate border expulsions. Spain and Morocco coordinated measures to prevent further crossings and facilitate returns.

That is what happened in Ceuta. What happened online was something else entirely.

The disinformation storm. Within 24 hours, the Ceuta crisis was colonized by conspiracy narratives that erupted simultaneously from the left and the right, from Spain, the U.S. and Iran — all sharing one common denominator: Israel and Washington as the masterminds behind the crisis.

The first move came from Israeli UN Ambassador Danny Danon, who posted on X with evident sarcasm: “Spain, which never misses an opportunity to lecture Israel, has declared a state of emergency in Ceuta following the crisis over its immigration policy. Maybe before it continues lecturing us, it’s time it explained to the world why it still maintains colonial enclaves in Africa.” Spain’s Transport Minister Óscar Puente responded immediately with devastating ambiguity: “Well, it’s all starting to become quite clear.” Thousands of people interpreted that tweet as a confirmation that Israel was behind the crisis.

Alex Jones turned it into an InfoWars headline: “Israel launched an Islamic invasion of Spain.” His July 31 posts on X went further: “Israel is publicly backing Islamic uprisings in Northern Africa to launch a larger invasion of Spain and finally the whole of Europe. Meanwhile, Israeli-funded influencers are trying to gaslight people into not discovering the facts for themselves.” One of his pieces was headlined: “NIGHTMARE SCENARIO: Trump’s State Department Is Backing Netanyahu’s Plan To Launch An Islamic Invasion Of Spain From Morocco.”

From the Spanish left came the same conclusion by a different route. ERC parliamentary spokesman Gabriel Rufián wrote that “the Moroccan dictatorship, in the service of the US and Israel,” was turning its own people into “disposable cannon fodder.” Commentator Carolina Alonso was more explicit: “There are already 41 immigrants dead in Ceuta — a tragedy caused by this Moroccan-Yankee-Israeli operation.” Iran, through its embassy in Kenya, claimed that “the US and Israel orchestrated the mass migrant crossing from Morocco into Ceuta to punish Madrid for its refusal to bow to pressure on Middle East conflicts.”

Why there is no evidence for any of these claims. Neither the U.S. nor Israel commented on the accusations. No document, testimony, intercepted communication or evidence of any kind exists to support the claim that Israel coordinated or financed the arrival of 50,000 people in Ceuta. Spiked magazine put it plainly: “There is no proof whatsoever that someone in the Jewish State phoned up Morocco and said ‘Unleash the migrants.’ Conspiracy theorists are positively allergic to facts.”

What does exist is a real and complex geopolitical context that helps explain why the crisis occurred. Spain-Morocco relations have been periodically marked by tension — the Western Sahara conflict, disputes over Ceuta and Melilla, Morocco’s use of migration cooperation as a diplomatic pressure tool. The main precedent was May 2021, when 8,000 people crossed into Ceuta in 48 hours after Morocco temporarily loosened controls, amid a diplomatic row over Spain hosting the Polisario Front leader for medical treatment. Sánchez’s recent visit to Algeria — Morocco’s regional rival — was identified by analysts as a possible contributing factor.

Spain-Israel relations had also deteriorated significantly. Spain recognized Palestine in May 2024, accused Israel of “genocide” in Gaza, permanently withdrew its ambassador from Israel and closed its airspace to U.S. aircraft involved in strikes on Iran. Netanyahu had warned no country could “wage a diplomatic war against Israel without paying an immediate price.” The Israeli UN ambassador’s ironic comment on Ceuta was perfectly consistent with that posture — without constituting any evidence of coordination.

The danger of the narrative. What makes this disinformation episode especially dangerous is the speed with which it united politically antagonistic actors — Alex Jones and the American far right, Catalan left-wing parties, the Iranian government — around the same antisemitic narrative. The Jerusalem Post’s investigation of the episode was subtitled without ambiguity: “Spanish officials blame the Jews.”

At least 86 people died trying to cross from Morocco to Ceuta. They were real people, with families, seeking a better life or fleeing something worse. The conspiracy that turned them into instruments of an alleged Israeli operation denied them even that: the possibility of being seen for what they were.


50.000 pessoas cruzaram Ceuta em 48 horas — e a pior crise migratória da história da UE virou combustível para as teorias conspiratórias mais delirantes do mundo

Pelo menos 86 mortos. Mais de 48.000 retornados voluntariamente. A Espanha mobilizou o Exército. E em paralelo: Alex Jones disse que Israel “lançou uma invasão islâmica da Espanha”, o Irã culpou Washington e Tel Aviv, o porta-voz de um partido catalão falou em “carne de canhão a serviço dos EUA e de Israel”, e o ministro dos Transportes espanhol tuitou que “começa a ficar tudo bastante claro.” Uma crise humanitária real arrastada para o lamaçal da desinformação.

CEUTA / WASHINGTON — Em 30 de julho de 2026, entre a noite e a madrugada, começou a maior entrada irregular de migrantes registrada na história da União Europeia. O Ministério do Interior da Espanha estimou que aproximadamente 50.000 pessoas acessaram irregularmente Ceuta entre 30 e 31 de julho, vindas de Marrocos por terra e mar, sobrecarregando completamente a capacidade de acolhimento e segurança do enclave. O prefeito de Ceuta, Juan Jesús Vivas, falou em “absoluta emergência humanitária e social.” O presidente Pedro Sánchez mobilizou o Exército e solicitou apoio urgente à União Europeia.

Pelo menos 86 pessoas morreram na tentativa, com o número de vítimas esperado para seguir subindo. Mais de 48.000 pessoas retornaram voluntariamente ao Marrocos nas horas seguintes. As autoridades espanholas disseram que tentariam expulsar o mais rápido possível quem entrou ilegalmente, embora uma decisão judicial tenha imposto novas restrições às expulsões imediatas na fronteira. Espanha e Marrocos coordenaram medidas para impedir novas entradas e facilitar as devoluções.

Isso é o que aconteceu em Ceuta. O que aconteceu na internet foi outra coisa.

A tempestade de desinformação. Em menos de 24 horas, a crise de Ceuta foi colonizada por narrativas conspiratórias que brotaram simultaneamente da esquerda e da direita, da Espanha, dos EUA e do Irã — todas com um denominador comum: Israel e Washington como autores intelectuais da crise.

O primeiro movimento foi do embaixador israelense na ONU, Danny Danon, que publicou no X com evidente ironia: “A Espanha, que nunca perde a oportunidade de dar lições a Israel, declarou estado de emergência em Ceuta por causa da crise de sua política migratória. Talvez antes de continuar dando lições, devesse explicar ao mundo por que ainda mantém enclaves coloniais na África.” A resposta do ministro dos Transportes espanhol, Óscar Puente, foi imediata e devastadoramente ambígua: “Bom, começa a ficar tudo bastante claro.” Milhares de pessoas interpretaram esse tuíte como uma confirmação de que Israel estava por trás da crise.

Alex Jones transformou em manchete da InfoWars: “Israel lançou uma invasão islâmica da Espanha.” Suas publicações de 31 de julho no X foram mais longe: “Israel está apoiando publicamente os levantes islâmicos no norte da África para lançar uma invasão maior da Espanha e finalmente de toda a Europa. Enquanto isso, os influenciadores financiados por Israel estão tentando manipular as pessoas para que não descubram os fatos por si mesmas.” Uma de suas postagens tinha o título: “CENÁRIO DE PESADELO: O Departamento de Estado de Trump está apoiando o plano de Netanyahu para lançar uma invasão islâmica da Espanha a partir de Marrocos.”

Da esquerda espanhola chegou a mesma conclusão por outra rota. Gabriel Rufián, porta-voz da ERC no Congresso, escreveu que “a ditadura marroquina, a serviço dos EUA e de Israel”, estava transformando seu próprio povo em “carne de canhão descartável.” A comentarista Carolina Alonso foi mais explícita: “Já há 41 imigrantes mortos em Ceuta, uma verdadeira tragédia, causada por esta operação marroquina-ianque-israelense.” O Irã, por sua vez, através de sua embaixada no Quênia, afirmou que “os EUA e Israel orquestraram a travessia em massa de migrantes do Marrocos para Ceuta para punir Madri por sua recusa em ceder à pressão sobre os conflitos no Oriente Médio.”

Por que não há provas para nenhuma dessas afirmações. Nem os EUA nem Israel comentaram as acusações. Não existe nenhum documento, depoimento, comunicação interceptada ou evidência de qualquer tipo que respalde a afirmação de que Israel coordenou ou financiou a chegada de 50.000 pessoas a Ceuta. A revista Spiked foi direta: “Não há absolutamente nenhuma prova de que alguém no Estado judeu ligou para o Marrocos para dizer ‘solte os migrantes’. Os teóricos da conspiração são positivamente alérgicos aos fatos.”

O que existe é um contexto geopolítico real e complexo que ajuda a entender por que a crise ocorreu. As relações entre Espanha e Marrocos são periodicamente marcadas por tensões — o conflito do Saara Ocidental, a disputa por Ceuta e Melilla, o uso da cooperação migratória de Rabat como instrumento de pressão diplomática. O principal precedente foi maio de 2021, quando 8.000 pessoas cruzaram para Ceuta em 48 horas após o Marrocos relaxar temporariamente os controles, em meio a uma disputa diplomática pela hospitalização na Espanha do líder da Frente Polisário. A recente visita de Sánchez à Argélia — rival regional do Marrocos — foi apontada por analistas como possível fator de tensão.

As relações entre Espanha e Israel também vinham deterioradas. A Espanha reconheceu a Palestina em maio de 2024, acusou Israel de “genocídio” em Gaza, retirou permanentemente seu embaixador de Israel e fechou seu espaço aéreo a aeronaves americanas envolvidas em ataques ao Irã. Netanyahu havia advertido que nenhum país poderia “travar uma guerra diplomática contra Israel sem pagar um preço imediato.” O comentário irônico do embaixador israelense na ONU sobre Ceuta era perfeitamente coerente com essa postura — sem que isso equivalha a qualquer prova de coordenação.

O perigo da narrativa. O que torna este episódio de desinformação especialmente perigoso é a velocidade com que uniu atores politicamente antagônicos — Alex Jones e a extrema direita americana, partidos de esquerda catalã, o governo iraniano — em torno da mesma narrativa antissemita. A investigação do Jerusalem Post sobre o episódio foi intitulada sem ambiguidade: “Autoridades espanholas culpam os judeus.”

Pelo menos 86 pessoas morreram tentando cruzar do Marrocos para Ceuta. Eram pessoas reais, com famílias, buscando uma vida melhor ou fugindo de algo pior. A conspiração que as transformou em instrumentos de uma suposta operação israelense negou-lhes até isso: a possibilidade de serem vistas pelo que eram.

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