La CNJ concedió ayer la extradición de Salcedo y Herrera a EE.UU. — cargos de narcóticos, ametralladoras y lavado de dinero — y Salcedo primero dijo que no, se fue a hablar con su abogado 30 minutos y luego dijo que sí
El presidente de la CNJ, Marco Rodríguez Ruiz, firmó ayer las sentencias de extradición de Daniel Salcedo Bonilla y el exagente policial Ronald Herrera, alias “Jonathan”. Los cargos federales americanos incluyen conspiración para importar narcóticos, posesión de ametralladoras y lavado de dinero. Herrera aceptó en menos de 30 minutos citando riesgo a su seguridad. Salcedo necesitó una pausa con su defensa. Ambos habían aceptado voluntariamente el 9 de septiembre.
QUITO — El jueves 1 de octubre de 2026, el presidente de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador, Marco Rodríguez Ruiz, firmó las sentencias mediante las cuales Ecuador concede la extradición a Estados Unidos de dos ecuatorianos que llevan meses en el centro de la mayor saga judicial del país: Daniel Salcedo Bonilla y Ronald Patricio Herrera Ramírez, conocido con el alias de Jonathan.
Es el primer paso formal irreversible hacia el momento en que ambos suban a un avión rumbo a la justicia americana. Lo que sigue es la decisión del presidente Noboa — que no es apelable — y luego la entrega física.
Los cargos que EE.UU. presentó. El contenido de los cargos federales americanos que la CNJ evaluó para conceder la extradición revela por primera vez con precisión qué quiere exactamente la justicia americana de cada uno:
Daniel Salcedo Bonilla es requerido por: conspiración para la importación de narcóticos; posesión y conspiración para poseer armas de fuego — específicamente ametralladoras —; conspiración para cometer lavado de dinero; y lavado de dinero. Son cuatro cargos. El que más destaca es el de ametralladoras: la ley federal americana tipifica la posesión de ametralladoras de manera distinta y más severa que otros tipos de armas, con penas que pueden acumularse de forma independiente a los cargos de narcóticos.
Ronald Patricio Herrera Ramírez es requerido por: conspiración para la importación de narcóticos; posesión de armas de fuego — ametralladoras —; y conspiración para poseer armas de fuego — ametralladoras. Herrera es también testigo protegido en el caso que investiga el asesinato de Fernando Villavicencio — lo que le da un doble perfil en este proceso: acusado en EE.UU. y testigo clave en Ecuador.
Lo que ocurrió el 9 de septiembre — la audiencia de la que salió todo. La concesión de extradición del 1 de octubre parte de un hecho anterior que esta sesión cubrió el mismo día en que ocurrió: la audiencia de comparecencia del 9 de septiembre ante la CNJ, en la que se le preguntó a cada uno si aceptaba voluntariamente el proceso.
Herrera compareció a las 9:00. El presidente de la CNJ le preguntó directamente si conocía el trámite y si consentía someterse a él — explicándole que la aceptación debía ser libre, expresa, voluntaria e informada. Herrera dijo que sí. Argumentó que su integridad y la de su familia estaban en riesgo desde que se conoció que podría revelar información a las autoridades americanas. La audiencia duró menos de 30 minutos.
Salcedo compareció esa misma tarde. En un primer momento, dijo que no. La razón que dio: desconocía la existencia de la causa y de los procesos específicos por los que era requerido en EE.UU. Luego conversó con su defensa técnica durante al menos 30 minutos. Al volver, fue consultado nuevamente. Esta vez dijo que sí.
Lo que dice la CNJ — y lo que viene. En su comunicado del 1 de octubre, la Corte Nacional señaló que de conformidad con el COIP, ejecutada la entrega, se suspenderán los plazos de prescripción de la acción y de la pena respecto a los delitos cometidos en territorio ecuatoriano — lo que significa que Salcedo no puede alegar que sus condenas en Ecuador prescribieron mientras esté en EE.UU. Reafirmó también su “estricto apego al debido proceso y a la cooperación internacional.”
El paso siguiente es la decisión presidencial. Noboa tiene la última palabra sobre si ejecuta o no la entrega. Esa decisión no es apelable. Dado el histórico de esta administración — Serrano deportado en agosto, Jordán detenido en Miami en septiembre — la dirección parece clara. El nuevo tratado de extradición que Rubio y Noboa acordaron en principio el 9 de septiembre, que amplía los delitos extraditables, hará el camino más recto para los que vengan después.
The National Court approved the extraditions of Salcedo and Herrera to the U.S. yesterday — charges include narcotics, machine guns and money laundering — and Salcedo first said no, took a 30-minute break with his lawyer, then said yes
National Court President Marco Rodríguez Ruiz signed the extradition sentences yesterday for Daniel Salcedo Bonilla and former police detective Ronald Herrera, alias “Jonathan.” U.S. federal charges include conspiracy to import narcotics, machine gun possession and money laundering. Herrera accepted in under 30 minutes citing security risks. Salcedo needed a recess with his defense. Both had voluntarily accepted on September 9.
QUITO — On Thursday, October 1, 2026, the president of Ecuador’s National Court of Justice, Marco Rodríguez Ruiz, signed the sentences granting the extradition to the United States of two Ecuadorians who have been at the center of the country’s largest judicial saga for months: Daniel Salcedo Bonilla and Ronald Patricio Herrera Ramírez, known by the alias Jonathan.
It is the first formal, irreversible step toward the moment when both board a plane bound for U.S. justice. What follows is President Noboa’s decision — which is not subject to appeal — and then the physical handover.
The charges the U.S. presented. The content of the American federal charges that the National Court evaluated to grant extradition reveals for the first time with precision exactly what U.S. justice wants from each of them:
Daniel Salcedo Bonilla is sought for: conspiracy to import narcotics; possession of and conspiracy to possess firearms — specifically machine guns; conspiracy to commit money laundering; and money laundering. Four charges. The most notable is the machine guns charge: U.S. federal law classifies machine gun possession distinctly and more severely than other types of weapons, with sentences that can accumulate independently from the narcotics charges.
Ronald Patricio Herrera Ramírez is sought for: conspiracy to import narcotics; possession of firearms — machine guns; and conspiracy to possess firearms — machine guns. Herrera is also a protected witness in the case investigating Fernando Villavicencio’s assassination — giving him a dual profile in this process: defendant in the U.S. and key witness in Ecuador.
What happened on September 9 — the hearing that started it all. The October 1 extradition grant flows from an earlier event this session covered the same day it happened: the September 9 appearance hearings before the National Court, in which each was asked whether they voluntarily accepted the proceedings.
Herrera appeared at 9:00 a.m. The National Court president asked him directly whether he was aware of the process and whether he consented to it — explaining that acceptance had to be free, express, voluntary and informed. Herrera said yes. He argued his safety and his family’s safety had been at risk since it became known he might reveal information to U.S. authorities. The hearing lasted under 30 minutes.
Salcedo appeared that same afternoon. Initially, he said no. The reason he gave: he was unaware of the specific charges for which the U.S. was seeking him. He then consulted with his defense team for at least 30 minutes. When he returned, he was asked again. This time he said yes.
What the National Court said — and what comes next. In its October 1 statement, the court noted that in accordance with the COIP, once the handover is executed, prescription periods for the action and sentence regarding crimes committed in Ecuadorian territory will be suspended — meaning Salcedo cannot argue his Ecuadorian convictions lapsed while he was in the U.S. It also reaffirmed “strict adherence to due process and international cooperation.”
The next step is the presidential decision. Noboa has the final word on whether to execute the handover. That decision is not subject to appeal. Given this administration’s track record — Serrano deported in August, Jordán arrested in Miami in September — the direction seems clear. The new extradition treaty Rubio and Noboa agreed in principle on September 9, which expands extraditable offenses, will make the road straighter for those who come after.
A Corte Nacional concedeu ontem a extradição de Salcedo e Herrera aos EUA — acusações incluem narcóticos, metralhadoras e lavagem de dinheiro — e Salcedo primeiro disse não, fez uma pausa de 30 minutos com o advogado e depois disse sim
O presidente da CNJ, Marco Rodríguez Ruiz, assinou ontem as sentenças de extradição de Daniel Salcedo Bonilla e o ex-agente policial Ronald Herrera, codinome “Jonathan”. As acusações federais americanas incluem conspiração para importar narcóticos, posse de metralhadoras e lavagem de dinheiro. Herrera aceitou em menos de 30 minutos alegando risco à segurança. Salcedo precisou de uma pausa com a defesa. Ambos haviam aceitado voluntariamente em 9 de setembro.
QUITO — Na quinta-feira, 1.º de outubro de 2026, o presidente da Corte Nacional de Justiça do Equador, Marco Rodríguez Ruiz, assinou as sentenças mediante as quais o Equador concede a extradição aos Estados Unidos de dois equatorianos que estão no centro da maior saga judicial do país há meses: Daniel Salcedo Bonilla e Ronald Patricio Herrera Ramírez, conhecido pelo codinome de Jonathan.
É o primeiro passo formal irreversível em direção ao momento em que ambos embarcarão num avião rumo à justiça americana. O que se segue é a decisão do presidente Noboa — que não é passível de recurso — e depois a entrega física.
As acusações que os EUA apresentaram. O conteúdo das acusações federais americanas que a Corte Nacional avaliou para conceder a extradição revela pela primeira vez com precisão o que a justiça americana quer de cada um:
Daniel Salcedo Bonilla é requerido por: conspiração para importação de narcóticos; posse e conspiração para possuir armas de fogo — especificamente metralhadoras —; conspiração para cometer lavagem de dinheiro; e lavagem de dinheiro. São quatro acusações. A mais notável é a de metralhadoras: a lei federal americana classifica a posse de metralhadoras de forma distinta e mais severa do que outros tipos de armas, com penas que podem se acumular de forma independente das acusações de narcóticos.
Ronald Patricio Herrera Ramírez é requerido por: conspiração para importação de narcóticos; posse de armas de fogo — metralhadoras —; e conspiração para possuir armas de fogo — metralhadoras. Herrera é também testemunha protegida no caso que investiga o assassinato de Fernando Villavicencio — o que lhe confere um duplo perfil neste processo: réu nos EUA e testemunha-chave no Equador.
O que aconteceu em 9 de setembro — a audiência que deu origem a tudo. A concessão de extradição de 1.º de outubro parte de um fato anterior que esta sessão cobriu no mesmo dia em que ocorreu: a audiência de comparecimento de 9 de setembro diante da CNJ, na qual se perguntou a cada um se aceitava voluntariamente o processo.
Herrera compareceu às 9h. O presidente da CNJ lhe perguntou diretamente se conhecia o processo e se consentia em se submeter a ele — explicando que a aceitação deveria ser livre, expressa, voluntária e informada. Herrera disse que sim. Argumentou que sua integridade e a de sua família corriam risco desde que se soube que poderia revelar informações às autoridades americanas. A audiência durou menos de 30 minutos.
Salcedo compareceu naquela mesma tarde. Num primeiro momento, disse que não. A razão que apresentou: desconhecia a existência da causa e dos processos específicos pelos quais era requerido nos EUA. Depois consultou a defesa técnica por pelo menos 30 minutos. Ao voltar, foi consultado novamente. Desta vez disse que sim.
O que disse a CNJ — e o que vem a seguir. Em seu comunicado de 1.º de outubro, a Corte Nacional apontou que de conformidade com o COIP, executada a entrega, os prazos de prescrição da ação e da pena em relação aos delitos cometidos em território equatoriano ficarão suspensos — o que significa que Salcedo não pode alegar que suas condenações no Equador prescreveram enquanto estivesse nos EUA. Reafirmou também “estrito cumprimento ao devido processo e à cooperação internacional.”
O próximo passo é a decisão presidencial. Noboa tem a última palavra sobre a execução da entrega. Essa decisão não é passível de recurso. Dado o histórico desta administração — Serrano deportado em agosto, Jordán preso em Miami em setembro —, a direção parece clara. O novo tratado de extradição que Rubio e Noboa acordaram em princípio em 9 de setembro, que amplia os delitos extraditáveis, tornará o caminho mais direto para os que vierem depois.