239 muertos, 130 réplicas y un país en duelo: Colombia aceptará rescatistas de Ecuador, EE.UU., El Salvador e Israel — y solo de ellos
La UNGRD fijó este miércoles los cuatro únicos países cuyos equipos entrarán a las zonas afectadas: deben ser autónomos, cumplir protocolos internacionales y no representar una carga para las autoridades. La UE aporta 2 millones de euros. El Salvador ya envió 100 toneladas. Colombia declaró tres días de duelo nacional. Y las primeras 72 horas críticas están por terminar.
BOGOTÁ / CALI / PEREIRA — El miércoles 12 de agosto de 2026, dos días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente colombiano y que ya es el más mortífero registrado en el país en lo que va del siglo, Colombia anunció quiénes pueden ayudarla — y quiénes no.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) confirmó desde el Palacio de San Carlos que Colombia recibirá equipos internacionales de búsqueda y rescate exclusivamente de cuatro países: Ecuador, Estados Unidos, El Salvador e Israel. Todos ellos cumplen con los protocolos internacionales establecidos para este tipo de operaciones. El director de la UNGRD, David Tamayo, fue claro sobre las condiciones: los equipos autorizados son autónomos, cuentan con sus propias herramientas y recursos, y no representarán una carga adicional para las autoridades colombianas ni para la logística de la emergencia.
La cifra que no para de subir. La UNGRD actualizó el balance de víctimas: 239 muertos confirmados. Desde el lunes a las 7:34 de la mañana, cuando el sismo con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió la región durante segundos que a los sobrevivientes les parecieron eternos, las cifras han seguido creciendo hora tras hora. Más de 130 réplicas se han registrado desde el terremoto principal.
El gobierno colombiano declaró este miércoles tres días de duelo nacional por las víctimas. Las banderas ondean a media asta en todos los edificios oficiales y en las embajadas colombianas en el exterior. El presidente Abelardo De la Espriella, en el cargo desde el pasado jueves, enfrenta su primera gran crisis nacional con apenas cinco días de mandato.
El protocolo que generó controversia. La decisión de aceptar ayuda solo de cuatro países generó preguntas y cierta confusión en la comunidad internacional, donde docenas de países habían ofrecido sus recursos. El canciller Omar Bula salió a aclarar que Colombia no ha rechazado donaciones internacionales, sino que las ayudas deben ser canalizadas para garantizar una distribución adecuada de los recursos que se necesitan en las regiones más golpeadas.
La distinción que hace Colombia es técnica pero importante: los equipos de rescate especializados requieren protocolos de coordinación muy precisos en terreno, y la presencia de equipos no certificados puede interferir con las operaciones y generar problemas logísticos adicionales en zonas ya de difícil acceso. No toda la ayuda que llega es útil en el momento en que llega — una lección que Colombia aprendió en anteriores desastres.
La ayuda que ya llegó. Bula confirmó la llegada de 100 toneladas de ayuda humanitaria enviadas por El Salvador y el arribo de un vuelo procedente de México, cuya carga será trasladada a las zonas afectadas. La Unión Europea anunció que destinará 2 millones de euros en ayuda humanitaria para apoyar a Colombia en la respuesta al terremoto. Estados Unidos envió dos equipos de rescatistas por petición expresa del gobierno colombiano.
Ecuador, el vecino más cercano geográficamente y el que comparte con Colombia una larga frontera en el Pacífico y en la selva, también envía su equipo. Es un gesto que tiene peso simbólico: el terremoto del Chocó se sintió con intensidad en las provincias del norte de Ecuador — Esmeraldas especialmente — y la solidaridad de Quito con Bogotá en este momento es también una señal política de la nueva era de relaciones entre los dos países que abre la presidencia de De la Espriella.
Las labores que no paran. Los rescatistas trabajan sin descanso en Pereira, Cali y otras localidades. Se utilizan perros especializados, grúas y maquinaria pesada. Voluntarios retiran escombros a mano. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, advirtió que aunque las posibilidades disminuyen con el paso del tiempo, el cierre de las primeras 72 horas no significa que se descarte la existencia de sobrevivientes.
Las primeras 72 horas — el periodo que los expertos en rescate consideran crítico para encontrar personas con vida — terminarán el miércoles por la noche. Mientras tanto, miles de ciudadanos llevan agua, alimentos y suministros a las zonas afectadas. Los centros de donación de sangre se desbordaron desde el lunes. Numerosas familias permanecen en parques y espacios abiertos, sin atreverse a volver a sus casas por el miedo a las réplicas.
Colombia lleva 48 horas enterrando muertos, contando escombros y esperando que alguien más salga vivo. El reloj sigue corriendo.
239 dead, 130 aftershocks and a nation in mourning: Colombia will accept rescue teams from Ecuador, the U.S., El Salvador and Israel — and only them
Colombia’s disaster management agency fixed this Wednesday the four countries whose teams will enter the affected zones: they must be self-sufficient, meet international protocols and not burden local authorities. The EU is contributing €2 million. El Salvador has already sent 100 tonnes. Colombia declared three days of national mourning. And the critical first 72 hours are nearly up.
BOGOTÁ / CALI / PEREIRA — On Wednesday, August 12, 2026 — two days after the magnitude 7.4 earthquake that shook western Colombia and that is already the deadliest recorded in the country this century — Colombia announced who can help, and who cannot.
The National Disaster Risk Management Unit (UNGRD) confirmed from the Palacio de San Carlos that Colombia will receive international search and rescue teams exclusively from four countries: Ecuador, the United States, El Salvador and Israel. All four meet the international protocols established for this type of operation. UNGRD Director David Tamayo was clear about the conditions: the authorized teams are self-sufficient, come with their own tools and resources, and will not place any additional burden on Colombian authorities or on the logistics of the emergency response.
The toll that keeps rising. UNGRD updated the death count: 239 confirmed killed. Since Monday at 7:34 a.m., when the quake — centered near San José del Palmar in the Chocó — shook the region for seconds that survivors described as feeling eternal, the numbers have kept climbing. More than 130 aftershocks have been registered since the main quake.
The Colombian government declared this Wednesday three days of national mourning for the victims. Flags are flying at half-staff at all official buildings and at Colombian embassies abroad. President Abelardo De la Espriella — in office since last Thursday — is facing his first major national crisis with barely five days in power.
The protocol that generated controversy. The decision to accept help only from four countries generated questions and some confusion in the international community, where dozens of nations had offered their resources. Foreign Minister Omar Bula clarified that Colombia has not rejected international donations, but that aid must be channeled to guarantee adequate distribution of the resources needed in the hardest-hit regions.
Colombia’s distinction is technical but important: specialized rescue teams require very precise coordination protocols in the field, and the presence of non-certified teams can interfere with operations and create additional logistical problems in areas that are already difficult to access. Not all the help that arrives is useful at the moment it arrives — a lesson Colombia learned in previous disasters.
The aid already on the ground. Bula confirmed the arrival of 100 tonnes of humanitarian aid sent by El Salvador and a flight from Mexico whose cargo will be transferred to the affected zones. The European Union announced it will allocate €2 million in humanitarian aid to support Colombia’s earthquake response. The United States sent two rescue teams at the express request of the Colombian government.
Ecuador, the closest geographic neighbor and the one that shares with Colombia a long border on the Pacific and in the jungle, is also sending its team. It is a gesture with symbolic weight: the Chocó earthquake was felt intensely in Ecuador’s northern provinces — particularly Esmeraldas — and Quito’s solidarity with Bogotá at this moment is also a political signal of the new era in relations between the two countries opened by the De la Espriella presidency.
The operations that don’t stop. Rescue workers are working without rest in Pereira, Cali and other localities. Specialized dogs, cranes and heavy machinery are in use. Volunteers are removing rubble by hand. Cali Mayor Alejandro Eder warned that while the odds diminish with time, the close of the first 72 hours does not mean survivors should be ruled out.
The first 72 hours — the period that rescue experts consider critical for finding people alive — will end Wednesday night. Meanwhile, thousands of citizens are bringing water, food and supplies to the affected zones. Blood donation centers overflowed starting Monday. Many families remain in parks and open spaces, unable to bring themselves to return home for fear of aftershocks.
Colombia has spent 48 hours burying its dead, counting rubble and waiting for someone else to come out alive. The clock is still running.
239 mortos, 130 réplicas e um país em luto: a Colômbia aceitará equipes de resgate do Equador, EUA, El Salvador e Israel — e apenas deles
A UNGRD fixou nesta quarta-feira os quatro únicos países cujas equipes entrarão nas zonas afetadas: devem ser autônomas, cumprir protocolos internacionais e não representar um fardo para as autoridades. A UE contribui com 2 milhões de euros. El Salvador já enviou 100 toneladas. A Colômbia declarou três dias de luto nacional. E as primeiras 72 horas críticas estão quase no fim.
BOGOTÁ / CALI / PEREIRA — Nesta quarta-feira, 12 de agosto de 2026 — dois dias após o terremoto de magnitude 7,4 que sacudiu o oeste da Colômbia e que já é o mais mortífero registrado no país neste século —, a Colômbia anunciou quem pode ajudá-la — e quem não pode.
A Unidade Nacional para a Gestão do Risco de Desastres (UNGRD) confirmou, do Palácio de San Carlos, que a Colômbia receberá equipes internacionais de busca e resgate exclusivamente de quatro países: Equador, Estados Unidos, El Salvador e Israel. Todos cumprem os protocolos internacionais estabelecidos para este tipo de operações. O diretor da UNGRD, David Tamayo, foi claro sobre as condições: as equipes autorizadas são autônomas, têm suas próprias ferramentas e recursos, e não representarão um fardo adicional para as autoridades colombianas nem para a logística da emergência.
O saldo que não para de subir. A UNGRD atualizou o balanço de vítimas: 239 mortos confirmados. Desde segunda-feira às 7h34, quando o terremoto — com epicentro próximo a San José del Palmar, no Chocó — sacudiu a região por segundos que os sobreviventes descreveram como eternos, os números continuaram crescendo hora a hora. Mais de 130 réplicas foram registradas desde o tremor principal.
O governo colombiano declarou nesta quarta-feira três dias de luto nacional pelas vítimas. As bandeiras estão a meio mastro em todos os edifícios oficiais e nas embaixadas colombianas no exterior. O presidente Abelardo De la Espriella — no cargo desde a última quinta-feira — enfrenta sua primeira grande crise nacional com apenas cinco dias de mandato.
O protocolo que gerou controvérsia. A decisão de aceitar ajuda de apenas quatro países gerou perguntas e certa confusão na comunidade internacional, onde dezenas de países tinham oferecido seus recursos. O chanceler Omar Bula saiu a esclarecer que a Colômbia não recusou doações internacionais, mas que as ajudas devem ser canalizadas para garantir uma distribuição adequada dos recursos necessários nas regiões mais atingidas.
A distinção da Colômbia é técnica, mas importante: as equipes de resgate especializadas exigem protocolos de coordenação muito precisos em campo, e a presença de equipes não certificadas pode interferir nas operações e criar problemas logísticos adicionais em zonas já de difícil acesso. Nem toda ajuda que chega é útil no momento em que chega — uma lição que a Colômbia aprendeu em desastres anteriores.
A ajuda que já chegou. Bula confirmou a chegada de 100 toneladas de ajuda humanitária enviadas por El Salvador e a chegada de um voo procedente do México, cuja carga será transferida para as zonas afetadas. A União Europeia anunciou que destinará 2 milhões de euros em ajuda humanitária para apoiar a resposta da Colômbia ao terremoto. Os Estados Unidos enviaram duas equipes de resgate por pedido expresso do governo colombiano.
O Equador, o vizinho mais próximo geograficamente e que compartilha com a Colômbia uma longa fronteira no Pacífico e na selva, também enviará sua equipe. É um gesto com peso simbólico: o terremoto do Chocó foi sentido com intensidade nas províncias do norte do Equador — especialmente Esmeraldas — e a solidariedade de Quito com Bogotá neste momento é também um sinal político da nova era de relações entre os dois países aberta pela presidência de De la Espriella.
As operações que não param. As equipes de resgate trabalham sem descanso em Pereira, Cali e outras localidades. São usados cães especializados, guindastes e maquinaria pesada. Voluntários removem escombros com as mãos. O prefeito de Cali, Alejandro Eder, advertiu que, embora as chances diminuam com o tempo, o encerramento das primeiras 72 horas não significa que se descarte a existência de sobreviventes.
As primeiras 72 horas — o período que os especialistas em resgate consideram crítico para encontrar pessoas com vida — terminarão na noite de quarta-feira. Enquanto isso, milhares de cidadãos levam água, alimentos e suprimentos às zonas afetadas. Os centros de doação de sangue transbordaram desde segunda-feira. Numerosas famílias permanecem em parques e espaços abertos, sem coragem de voltar para casa pelo medo das réplicas.
A Colômbia passa 48 horas enterrando seus mortos, contando escombros e esperando que alguém mais saia vivo. O relógio continua correndo.