El mismo día que Rubio condecoró a Noboa en Quito, EE.UU. envió a Ecuador a 20 extranjeros deportados — porque Ecuador ya es “tercer país seguro” para los que Washington no quiere en su territorio

El mismo día que Rubio condecoró a Noboa en Quito, EE.UU. envió a Ecuador a 20 extranjeros deportados — porque Ecuador ya es “tercer país seguro” para los que Washington no quiere en su territorio

El secretario Mullin publicó en X las fotos de los 20 mientras subían al avión con la leyenda “Próxima parada, Ecuador.” El acuerdo firmado en noviembre de 2025 permite trasladar hasta 300 personas por año a Ecuador para que resuelvan allí su solicitud de protección internacional. No incluye menores no acompañados. Y se activa el mismo día que EE.UU. acaba de enviar a 23 ecuatorianos a Paraguay.

QUITO / WASHINGTON — El 8 de septiembre de 2026, el secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin publicó en su cuenta de X una fotografía de 20 personas siendo conducidas hacia un avión. El texto que acompañaba la imagen era lacónico y deliberadamente cinematográfico: “Próxima parada, Ecuador.”

No son ecuatorianos. Son 20 ciudadanos de terceros países — sus nacionalidades no fueron especificadas — que se encontraban en Estados Unidos buscando protección internacional. EE.UU. ya no quiere que resuelvan su situación en suelo americano. Los envía a Ecuador. Ecuador los recibirá. Y mientras espera una decisión sobre su solicitud de asilo, deberán permanecer en el país.

La noticia llega el mismo día en que el secretario de Estado Marco Rubio condecora a Noboa en el Palacio de Carondelet. Es difícil imaginar una secuencia más reveladora de la naturaleza de las relaciones Ecuador-EE.UU. en septiembre de 2026.

El acuerdo que lo hace posible. En noviembre de 2025, los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos firmaron un mecanismo bilateral mediante el cual Ecuador puede recibir a ciudadanos de terceros países que se encuentren en EE.UU. y busquen protección internacional. Los términos son claros y específicos: las personas trasladadas deben permanecer en Ecuador mientras se resuelve su situación migratoria. Ecuador se compromete a no devolverlas a su país de origen ni a su lugar de residencia anterior hasta que exista una decisión definitiva sobre sus solicitudes de protección.

El acuerdo contempla el traslado de hasta 300 personas por año, según documentos diplomáticos intercambiados entre ambos gobiernos. No incluye menores de edad no acompañados. Su aplicación depende de la capacidad técnica y los recursos disponibles de las partes.

La paradoja del flujo bilateral. La ironía de la fecha es imposible de ignorar. Esta misma semana, EE.UU. deportó a 23 ecuatorianos a Paraguay — bajo el acuerdo de tercer país que Ecuador firmó con Asunción en agosto de 2025. Ahora EE.UU. envía a 20 extranjeros a Ecuador — bajo el acuerdo que Quito firmó con Washington en noviembre de 2025.

Es decir: Ecuador es simultáneamente país de deportación de sus propios ciudadanos a terceros países — Paraguay, República Centroafricana, República Democrática del Congo —, y país receptor de extranjeros que EE.UU. no quiere en su territorio. El mismo acuerdo bilateral de seguridad que da a EE.UU. bases, helicópteros y tropas en Ecuador también convierte a Ecuador en la sala de espera de quienes buscan asilo en América del Norte.

El momento político en que llega. El secretario Mullin publica sus fotos en X con el tono triunfal que ha caracterizado las comunicaciones del DHS en 2026 — el mismo con que publica las deportaciones a El Salvador, al Congo y a Paraguay. “Próxima parada, Ecuador” no es una declaración de política migratoria. Es contenido para redes sociales. Es la misma lógica que llevó a la Casa Blanca a publicar un videojuego de deportaciones la semana pasada.

Ecuador, mientras tanto, recibe a los 20. El acuerdo dice que les dará protección mientras esperan. El país tiene 742 desaparecidos en siete meses, más de dos años de conflicto armado interno, y Manabí en nivel 3 de alerta de viaje del propio Departamento de Estado de EE.UU. Ese es el tercer país seguro al que Washington envió a 20 personas ayer.


The same day Rubio decorated Noboa in Quito, the U.S. sent 20 foreign deportees to Ecuador — because Ecuador is now a “safe third country” for those Washington doesn’t want on its soil

Secretary Mullin posted photos on X of the 20 boarding the plane with the caption “Next stop, Ecuador.” The agreement signed in November 2025 allows the transfer of up to 300 people a year to Ecuador to resolve their international protection requests there. It doesn’t include unaccompanied minors. And it activates the same day the U.S. just sent 23 Ecuadorians to Paraguay.

QUITO / WASHINGTON — On September 8, 2026, Homeland Security Secretary Markwayne Mullin posted a photograph on X of 20 people being led toward a plane. The caption was terse and deliberately cinematic: “Next stop, Ecuador.”

They are not Ecuadorians. They are 20 citizens of third countries — nationalities unspecified — who were in the United States seeking international protection. The U.S. no longer wants them resolving their situation on American soil. It’s sending them to Ecuador. Ecuador will receive them. And while waiting for a decision on their asylum request, they must remain in the country.

The news arrives the same day Secretary of State Marco Rubio decorates Noboa at the Carondelet Palace. It’s hard to imagine a more revealing sequence for the nature of Ecuador-U.S. relations in September 2026.

The agreement that makes it possible. In November 2025, the governments of Ecuador and the United States signed a bilateral mechanism under which Ecuador can receive citizens of third countries who are in the U.S. seeking international protection. The terms are clear: transferred people must remain in Ecuador while their immigration situation is resolved. Ecuador commits not to return them to their home country or previous residence until a final decision on their protection request exists.

The agreement provides for the transfer of up to 300 people per year, according to diplomatic documents exchanged between both governments. It does not include unaccompanied minors. Its application depends on the technical capacity and available resources of the parties.

The paradox of the bilateral flow. The timing’s irony is impossible to overlook. This same week, the U.S. deported 23 Ecuadorians to Paraguay — under the third-country agreement Ecuador signed with Asunción in August 2025. Now the U.S. sends 20 foreigners to Ecuador — under the agreement Quito signed with Washington in November 2025.

In other words: Ecuador is simultaneously a country that deports its own citizens to third countries — Paraguay, the Central African Republic, the Democratic Republic of Congo — and a receiving country for foreigners the U.S. doesn’t want on its territory. The same bilateral security agreement that gives the U.S. bases, helicopters and troops in Ecuador also turns Ecuador into a waiting room for those seeking asylum in North America.

The political moment it arrives in. Secretary Mullin posts his photos on X with the triumphant tone that has characterized DHS communications in 2026 — the same tone used for deportations to El Salvador, the Congo and Paraguay. “Next stop, Ecuador” is not a migration policy statement. It’s social media content. It’s the same logic that led the White House to publish a deportation video game last week.

Ecuador, meanwhile, receives the 20. The agreement says it will provide them protection while they wait. The country has 742 disappearances in seven months, over two years of internal armed conflict, and Manabí at Level 3 on the U.S. State Department’s own travel advisory. That is the safe third country Washington sent 20 people to yesterday.


No mesmo dia em que Rubio condecorou Noboa em Quito, os EUA enviaram 20 deportados estrangeiros ao Equador — porque o Equador agora é “terceiro país seguro” para quem Washington não quer em seu território

O secretário Mullin publicou no X fotos dos 20 embarcando no avião com a legenda “Próxima parada, Equador.” O acordo firmado em novembro de 2025 permite transferir até 300 pessoas por ano ao Equador para resolver ali seus pedidos de proteção internacional. Não inclui menores desacompanhados. E se ativa no mesmo dia em que os EUA acabaram de enviar 23 equatorianos ao Paraguai.

QUITO / WASHINGTON — Em 8 de setembro de 2026, o secretário de Segurança Interna Markwayne Mullin publicou no X uma fotografia de 20 pessoas sendo conduzidas para um avião. A legenda era lacônica e deliberadamente cinematográfica: “Próxima parada, Equador.”

Não são equatorianos. São 20 cidadãos de terceiros países — nacionalidades não especificadas — que estavam nos Estados Unidos buscando proteção internacional. Os EUA não querem mais que resolvam sua situação em solo americano. Os enviam ao Equador. O Equador os receberá. E enquanto esperam uma decisão sobre o pedido de asilo, deverão permanecer no país.

A notícia chega no mesmo dia em que o secretário de Estado Marco Rubio condecora Noboa no Palácio de Carondelet. É difícil imaginar uma sequência mais reveladora da natureza das relações Equador-EUA em setembro de 2026.

O acordo que torna isso possível. Em novembro de 2025, os governos do Equador e dos Estados Unidos firmaram um mecanismo bilateral pelo qual o Equador pode receber cidadãos de terceiros países que estejam nos EUA buscando proteção internacional. Os termos são claros: as pessoas transferidas devem permanecer no Equador enquanto sua situação migratória é resolvida. O Equador se compromete a não devolvê-las ao país de origem ou ao local de residência anterior até que exista uma decisão definitiva sobre seus pedidos de proteção.

O acordo prevê a transferência de até 300 pessoas por ano, segundo documentos diplomáticos trocados entre os dois governos. Não inclui menores desacompanhados. Sua aplicação depende da capacidade técnica e dos recursos disponíveis das partes.

O paradoxo do fluxo bilateral. A ironia da data é impossível de ignorar. Esta mesma semana, os EUA deportaram 23 equatorianos ao Paraguai — sob o acordo de terceiro país que o Equador assinou com Assunção em agosto de 2025. Agora os EUA enviam 20 estrangeiros ao Equador — sob o acordo que Quito assinou com Washington em novembro de 2025.

Ou seja: o Equador é simultaneamente um país que deporta seus próprios cidadãos a terceiros países — Paraguai, República Centro-Africana, República Democrática do Congo — e um país receptor de estrangeiros que os EUA não querem em seu território. O mesmo acordo bilateral de segurança que dá aos EUA bases, helicópteros e tropas no Equador também transforma o Equador na sala de espera de quem busca asilo na América do Norte.

O momento político em que chega. O secretário Mullin publica suas fotos no X com o tom triunfal que caracterizou as comunicações do DHS em 2026 — o mesmo tom usado para as deportações a El Salvador, ao Congo e ao Paraguai. “Próxima parada, Equador” não é uma declaração de política migratória. É conteúdo para redes sociais. É a mesma lógica que levou a Casa Branca a publicar um videogame de deportações na semana passada.

O Equador, enquanto isso, recebe os 20. O acordo diz que lhes dará proteção enquanto esperam. O país tem 742 desaparecidos em sete meses, mais de dois anos de conflito armado interno, e Manabí no nível 3 de alerta de viagem do próprio Departamento de Estado dos EUA. Esse é o terceiro país seguro para onde Washington enviou 20 pessoas ontem.

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