“Se han salido de control”: los ganaderos de Texas, Kansas y Oklahoma culpan al ICE de retrasar miles de envíos de ganado y advierten que el precio de la carne subirá de nuevo

“Se han salido de control”: los ganaderos de Texas, Kansas y Oklahoma culpan al ICE de retrasar miles de envíos de ganado y advierten que el precio de la carne subirá de nuevo

La Texas Cattle Feeders Association, la Kansas Livestock Association y la Oklahoma Cattlemen’s Association publicaron hoy un comunicado conjunto que es el último golpe de una industria cada vez más frustrada con Trump. Las operaciones del ICE en el suroeste de Kansas — Dodge City, Garden City, Liberal — cerraron negocios locales y dejaron corrales sin trabajadores. El secretario Mullin dijo que el ICE “no opera en Kansas.” No mencionó Texas ni Oklahoma.

DODGE CITY / AUSTIN / OKLAHOMA CITY — Este viernes 25 de septiembre de 2026, tres de las asociaciones ganaderas más importantes de Estados Unidos publicaron un comunicado conjunto que no tiene antecedentes en la historia reciente de las relaciones entre la industria cárnica y la administración Trump: la Texas Cattle Feeders Association, la Kansas Livestock Association y la Oklahoma Cattlemen’s Association advirtieron formalmente que las operaciones del ICE en zonas agrícolas de los tres estados están desestabilizando la cadena de suministro de carne y que, de continuar, provocarán un nuevo pico en los precios de la carne de vacuno.

El comunicado llega en el peor momento posible para el sector. El hato ganadero de Estados Unidos lleva años reduciéndose y el número de vacas de cría está en su punto más bajo en 75 años. Los precios de la carne de vacuno llegaron a máximos históricos este año. La industria ya estaba bajo presión antes de que el ICE llegara a los corrales.

Lo que los ganaderos dicen que está pasando. Según las tres asociaciones, sus afiliados están reportando retrasos en el envío de miles de cabezas de ganado a las plantas procesadoras. Las plantas no tienen suficientes trabajadores para recibir el ganado — porque sus empleados no fueron a trabajar por miedo a ser detenidos. Los corrales de engorde, las lecherías, los centros de transporte y las empresas de pienso y grano también registran ausencias masivas. El ciclo se rompe en el mismo punto: el migrante que trabaja en la cadena no va a trabajar.

Scarlett Madinger, vicepresidenta de comunicaciones de la Kansas Livestock Association, fue la voz más directa: las operaciones del ICE “se han salido de control” y han generado “interrupción masiva y miedo” en todo el suroeste de Kansas. Negocios locales en la región cerraron temporalmente. Los ganaderos que viajaron cientos de kilómetros para llevar su ganado a la planta procesadora tuvieron que dar marcha atrás y pagar el costo de trasladar de vuelta a los animales a sus corrales — sin haber procesado nada.

La frase del comunicado que ya circula en todos los medios agrícolas del país: “Las operaciones del ICE están teniendo un efecto desalentador masivo sobre los trabajadores legales, documentados y capacitados que ponen carne en la mesa y mantienen en movimiento la cadena de suministro de ganado.”

La respuesta del gobierno — y lo que no dijo. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, respondió a los medios con una frase que las asociaciones ganaderas rechazaron de inmediato: “El ICE no está realizando operativos en lugares de trabajo en Kansas.” Mullin describió las operaciones como dirigidas a “criminales atroces, incluidos asesinos, violadores y traficantes de drogas, y extranjeros ilegales con órdenes finales de expulsión.”

Lo que Mullin no mencionó: Texas ni Oklahoma. Las asociaciones de esos dos estados también firmaron el comunicado. Y la vicepresidenta de la asociación de Kansas dice que las operaciones del ICE en Dodge City, Garden City y Liberal fueron reales — no en los titulares de los medios, sino en la vida cotidiana de los corrales.

El contexto más amplio: Trump vs. su propia base ganadera. El comunicado del viernes es, según el Texas Tribune, “el último golpe de la industria cárnica contra las políticas y acciones de la administración Trump.” No es el primero. En lo que va del año, los ganaderos americanos ya se habían enfrentado a Trump por su propuesta de importar carne de vacuno de otros países a precios subsidiados para bajar el precio al consumidor — una medida que los productores americanos rechazaron porque recortaba sus márgenes. Trump respondió con decretos ejecutivos para facilitar la venta directa al consumidor y liberar dos millones de acres adicionales para pastoreo.

Esa batalla no estaba resuelta. Y ahora los mismos ganaderos que votaron masivamente republicano en noviembre de 2024 les dicen a sus representantes: el ICE está destruyendo nuestra mano de obra. Y nuestra mano de obra, por mucho que el gobierno no lo quiera admitir, es en buena parte inmigrante.

Las tres asociaciones pidieron a los líderes federales mayor transparencia cuando se comuniquen con los empleadores agrícolas afectados y con las comunidades rurales. No pidieron que el ICE se vaya. Pidieron que avise.

A 40 días de las elecciones de noviembre, el Cinturón Ganadero del corazón de América le habla a la administración Trump en su propio idioma.


“It’s gotten out of hand”: cattle ranchers in Texas, Kansas and Oklahoma blame ICE for delaying thousands of livestock shipments and warn beef prices will spike again

The Texas Cattle Feeders Association, Kansas Livestock Association and Oklahoma Cattlemen’s Association released a joint statement today that is the industry’s latest salvo against Trump. ICE operations in southwest Kansas — Dodge City, Garden City, Liberal — shut down local businesses and left feedyards without workers. Secretary Mullin said ICE “is not conducting operations in Kansas.” He didn’t mention Texas or Oklahoma.

DODGE CITY / AUSTIN / OKLAHOMA CITY — On Friday, September 25, 2026, three of the most important cattle industry organizations in the United States published a joint statement that has no precedent in the recent history of relations between the meat industry and the Trump administration: the Texas Cattle Feeders Association, the Kansas Livestock Association and the Oklahoma Cattlemen’s Association formally warned that ICE operations in agricultural areas across all three states are destabilizing the beef supply chain and will, if they continue, cause another spike in beef prices.

The statement lands at the worst possible moment for the sector. The United States cattle herd has been shrinking for years, with the number of breeding cows at its lowest point in 75 years. Beef prices reached record highs this year. The industry was already under pressure before ICE arrived at the feedyards.

What ranchers say is happening. According to the three associations, their members are reporting delays in shipping thousands of head of cattle to processing facilities. Plants don’t have enough workers to receive the cattle — because their employees didn’t show up out of fear of being detained. Feedyards, dairies, transportation hubs and feed and grain companies are also reporting mass absences. The chain breaks at the same point: the immigrant worker doesn’t go to work.

Scarlett Madinger, vice president of communications at the Kansas Livestock Association, was the most direct voice: ICE operations “have gotten out of hand” and have created “mass disruption and fear” throughout southwest Kansas. Local businesses in the region temporarily closed. Ranchers who traveled hundreds of miles to bring their cattle to a processing facility had to turn around and pay the cost of transporting the animals back to their feedyards — without having processed anything.

The line from the statement already circulating in agriculture media across the country: “ICE operations are having a massive chilling effect on the legal, documented, skilled workers that put beef on the table and keep the cattle supply chain moving.”

The government’s response — and what it didn’t say. Homeland Security Secretary Markwayne Mullin responded to media with a line the cattle associations immediately rejected: “ICE is not conducting worksite operations in Kansas.” Mullin described the operations as targeting “heinous criminals including murderers, rapists, and drug traffickers and illegal aliens with final orders of removal.”

What Mullin did not mention: Texas or Oklahoma. The associations from those two states also signed the statement. And the Kansas association’s vice president says ICE operations in Dodge City, Garden City and Liberal were real — not in media headlines, but in the daily life of the feedyards.

The broader context: Trump vs. his own ranching base. Friday’s statement is, according to the Texas Tribune, “the beef industry’s latest salvo against policies and actions by the Trump administration.” It’s not the first. This year, American ranchers had already clashed with Trump over his proposal to import beef from other countries at subsidized prices to lower consumer prices — a measure producers rejected because it cut their margins. Trump responded with executive orders to make it easier for ranchers to sell directly to consumers and opened more than two million additional acres for grazing.

That fight wasn’t resolved. And now the same ranchers who voted overwhelmingly Republican in November 2024 are telling their representatives: ICE is destroying our workforce. And our workforce, however much the government doesn’t want to admit it, is largely immigrant.

The three associations asked federal leaders for greater transparency when communicating with affected agricultural employers and rural communities. They didn’t ask for ICE to leave. They asked for a warning.

With 40 days until November’s elections, the Cattle Belt at the heart of America is speaking to the Trump administration in its own language.


“Saiu do controle”: os pecuaristas do Texas, Kansas e Oklahoma culpam o ICE por atrasar milhares de embarques de gado e alertam que o preço da carne subirá de novo

A Texas Cattle Feeders Association, a Kansas Livestock Association e a Oklahoma Cattlemen’s Association divulgaram hoje um comunicado conjunto que é o mais recente golpe da indústria contra Trump. As operações do ICE no sudoeste do Kansas — Dodge City, Garden City, Liberal — fecharam negócios locais e deixaram os currais sem trabalhadores. O secretário Mullin disse que o ICE “não opera no Kansas.” Não mencionou Texas nem Oklahoma.

DODGE CITY / AUSTIN / OKLAHOMA CITY — Nesta sexta-feira, 25 de setembro de 2026, três das mais importantes associações pecuaristas dos Estados Unidos publicaram um comunicado conjunto que não tem precedente na história recente das relações entre a indústria cárnea e a administração Trump: a Texas Cattle Feeders Association, a Kansas Livestock Association e a Oklahoma Cattlemen’s Association alertaram formalmente que as operações do ICE em zonas agrícolas dos três estados estão desestabilizando a cadeia de fornecimento de carne e que, se continuarem, provocarão um novo pico nos preços da carne bovina.

O comunicado chega no pior momento possível para o setor. O rebanho bovino dos Estados Unidos vem encolhendo há anos, com o número de vacas de cria no ponto mais baixo em 75 anos. Os preços da carne bovina atingiram máximos históricos este ano. A indústria já estava sob pressão antes de o ICE chegar aos currais.

O que os pecuaristas dizem que está acontecendo. Segundo as três associações, seus afiliados relatam atrasos no envio de milhares de cabeças de gado para as plantas processadoras. As plantas não têm trabalhadores suficientes para receber o gado — porque seus funcionários não foram trabalhar por medo de serem detidos. Os currais de engorda, laticínios, centros de transporte e empresas de ração e grãos também registram ausências em massa. A cadeia se rompe no mesmo ponto: o trabalhador imigrante não vai trabalhar.

Scarlett Madinger, vice-presidente de comunicações da Kansas Livestock Association, foi a voz mais direta: as operações do ICE “saíram do controle” e geraram “interrupção massiva e medo” em todo o sudoeste do Kansas. Negócios locais na região fecharam temporariamente. Pecuaristas que viajaram centenas de quilômetros para levar o gado à planta processadora tiveram que voltar e pagar o custo de transportar os animais de volta aos currais — sem ter processado nada.

A frase do comunicado que já circula em todos os veículos agrícolas do país: “As operações do ICE estão tendo um efeito inibidor massivo sobre os trabalhadores legais, documentados e qualificados que colocam carne na mesa e mantêm a cadeia de fornecimento de gado em movimento.”

A resposta do governo — e o que não disse. O secretário de Segurança Interna, Markwayne Mullin, respondeu à mídia com uma frase que as associações pecuaristas rejeitaram imediatamente: “O ICE não está realizando operações em locais de trabalho no Kansas.” Mullin descreveu as operações como dirigidas a “criminosos atrozes, incluindo assassinos, estupradores e traficantes de drogas, e estrangeiros ilegais com ordens finais de remoção.”

O que Mullin não mencionou: Texas nem Oklahoma. As associações desses dois estados também assinaram o comunicado. E a vice-presidente da associação do Kansas diz que as operações do ICE em Dodge City, Garden City e Liberal foram reais — não nas manchetes da mídia, mas na vida cotidiana dos currais.

O contexto mais amplo: Trump vs. sua própria base pecuarista. O comunicado de sexta-feira é, segundo o Texas Tribune, “o mais recente golpe da indústria cárnea contra as políticas e ações da administração Trump.” Não é o primeiro. Neste ano, os pecuaristas americanos já tinham se confrontado com Trump por sua proposta de importar carne bovina de outros países a preços subsidiados para baixar o preço ao consumidor — uma medida que os produtores americanos rejeitaram porque cortava suas margens. Trump respondeu com decretos executivos para facilitar a venda direta ao consumidor e abriu mais de dois milhões de acres adicionais para pastagem.

Essa briga não estava resolvida. E agora os mesmos pecuaristas que votaram maciçamente republicano em novembro de 2024 dizem a seus representantes: o ICE está destruindo nossa mão de obra. E nossa mão de obra, por mais que o governo não queira admitir, é em grande parte imigrante.

As três associações pediram aos líderes federais maior transparência ao se comunicarem com os empregadores agrícolas afetados e as comunidades rurais. Não pediram que o ICE fosse embora. Pediram que avisasse.

A 40 dias das eleições de novembro, o Cinturão Pecuarista no coração dos Estados Unidos fala à administração Trump em seu próprio idioma.

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