Llegó a Nueva York sin hablar inglés y 55 años después está en el Salón de la Fama del fútbol: la historia de Dino Domínguez

Llegó a Nueva York sin hablar inglés y 55 años después está en el Salón de la Fama del fútbol: la historia de Dino Domínguez

El ecuatoriano de Tungurahua que sacó a jóvenes de las drogas con una pelota, organizó torneos con 32 selecciones y logró que el alcalde de Nueva York proclamara una semana entera en honor al fútbol hispano.

NUEVA YORK — El 15 de marzo de 1968, un joven nacido en la provincia de Tungurahua, Ecuador, bajó de un avión en Nueva York. Lo que encontró no fue glamur sino un Bajo Manhattan con serios problemas sociales: drogas, pandillas, jóvenes sin rumbo. Su respuesta fue buscar a sus compatriotas en el parque y organizar un partido de fútbol.

Ese hombre es Dino Domínguez. Y esa primera pelota que rodó en un parque de Nueva York se convirtió, con el tiempo, en uno de los proyectos de liderazgo deportivo comunitario más prolíficos de la historia de la comunidad latina en Estados Unidos.

El constructor. En 1972, apenas cuatro años después de llegar, Domínguez fundó el primer equipo de fútbol 9 de Octubre y la Liga Deportiva Estudiantil (LDE), de la que fue presidente fundador. Luego vino la Sociedad de Tungurahuenses (1980), ASOLIGA — presidida en dos períodos, 1983-1986 y 1991-1993 — y en 1992 la Coalición Deportiva Hispanoamericana, de la que fue coordinador del Torneo Copa de las Américas. Fue también coordinador y relaciones públicas del torneo interbarrial más grande del mundo organizado por el diario El Universo, con más de 980 equipos participantes.

Su radio de acción no se limitó al campo de juego. Fue miembro del comité ejecutivo de la Eastern New York Soccer Association (ENYSASA), que representa a la Asociación Nacional de Fútbol de EE.UU. en Nueva York; presidente de la Asociación de Periodistas Deportivos Ecuatorianos de Nueva York; presidente de la Federación de Entidades Ecuatorianas en el Exterior; y presidente del Comité Cívico Ecuatoriano de Nueva York, desde donde coordinó la obtención de la doble nacionalidad y el derecho al voto para los ecuatorianos en el exterior.

El torneo que paró a medio mundo. En 1986 presidió el torneo ASOLIGAS Mundial 86, en el que participaron 32 selecciones de diferentes países. Un año antes, en 1985, su trabajo en ASOLIGAS había logrado algo que pocos dirigentes comunitarios pueden exhibir: el 10 de noviembre de ese año, el alcalde de Nueva York proclamó oficialmente la Semana del Fútbol Hispanoamericano en la ciudad.

Las distinciones. Las condecoraciones no tardaron en llegar. Mejor Dirigente Deportivo en 1984. Gran mariscal del Desfile Hispano de Queens y del Desfile Boliviano de Nueva York. Reconocimiento del Congreso Nacional de Ecuador en 2005. En 2006 fue incorporado al Salón de la Fama del Fútbol del Estado de Nueva York — el mayor honor de su carrera deportiva, recibido junto a su esposa América. En 2010, la Federación Ecuatoriana de Fútbol lo reconoció formalmente.

Lo que más le llena. Domínguez no habla de trofeos cuando le preguntan por su mayor logro. Habla de jóvenes. “A través del deporte ayudamos a muchos jóvenes con talento para el fútbol a conseguir becas en colegios y universidades”, relató. “Siento gran orgullo y satisfacción de ver que gracias a un pequeño empujón para que tengan la oportunidad, se realizaron. El empujón fue nuestro, pero el esfuerzo fue de cada uno de ellos.”

Su mirada crítica. Con 55 años de experiencia en las calles de Nueva York, Domínguez no esquiva las preguntas incómodas. Sobre el poder político latino, dice que los hispanos son una minoría capaz de cambiar el destino de la nación, pero que falta unidad y que el voto en el exterior debería ser obligatorio. Sobre el sueño americano, es honesto: “Antes no había restaurantes ecuatorianos, preparaban la comida en sus casas y nosotros íbamos allí a disfrutarla. Hoy hay muchos, pero el sueño americano es más difícil, hay mucha competencia desleal y ya no hay las mismas oportunidades”.

Su mensaje final lo sintetiza todo: “Si no eres la solución, tú eres parte del problema”.


He arrived in New York without speaking English — 55 years later he’s in the Soccer Hall of Fame

The Ecuadorian from Tungurahua who pulled kids off the streets with a football, organized tournaments with 32 national teams, and convinced New York’s mayor to declare an entire week for Hispanic soccer.

NEW YORK — On March 15, 1968, a young man born in the province of Tungurahua, Ecuador, stepped off a plane in New York. What he found wasn’t glamour but a Lower Manhattan riddled with social problems: drugs, gangs, young people adrift. His response was to find his compatriots in the park and organize a football match.

That man is Dino Domínguez. And that first ball kicked in a New York park became, over time, one of the most prolific community sports leadership projects in the history of the Latino community in the United States.

The builder. In 1972, just four years after arriving, Domínguez founded the first 9 de Octubre football team and the Liga Deportiva Estudiantil (LDE), of which he was founding president. Then came the Sociedad de Tungurahuenses (1980), ASOLIGA — which he chaired in two periods, 1983-1986 and 1991-1993 — and in 1992 the Coalición Deportiva Hispanoamericana, for which he served as coordinator of the Copa de las Américas tournament. He also served as coordinator and public relations director for the largest neighborhood tournament in the world organized by Ecuador’s El Universo newspaper, with more than 980 participating teams.

His reach extended well beyond the pitch. He served on the executive committee of the Eastern New York Soccer Association (ENYSASA), which represents the U.S. National Soccer Association in New York; was president of the Association of Ecuadorian Sports Journalists of New York; president of the Federation of Ecuadorian Entities Abroad; and president of the Ecuadorian Civic Committee of New York, from which he helped coordinate the achievement of dual nationality and the right to vote for Ecuadorians living abroad.

The tournament that brought the world together. In 1986 he chaired the ASOLIGAS Mundial 86 tournament, in which 32 national team delegations from different countries participated. A year earlier, in 1985, his work at ASOLIGAS had achieved something few community leaders can claim: on November 10 of that year, the mayor of New York officially proclaimed Hispanic-American Soccer Week in the city.

The honors. Recognition came steadily. Best Sports Leader in 1984. Grand Marshal of the Queens Hispanic Parade and the New York Bolivian Parade. A commendation from Ecuador’s National Congress in 2005. In 2006 he was inducted into the New York State Soccer Hall of Fame — the greatest honor of his sporting career, received alongside his wife América. In 2010, the Ecuadorian Football Federation formally recognized his contributions.

What means most to him. Domínguez doesn’t talk about trophies when asked about his greatest achievement. He talks about young people. “Through sport we helped many talented young players get scholarships at colleges and universities,” he said. “I feel great pride and satisfaction seeing that, thanks to a small push to give them the opportunity, they made something of themselves. The push was ours, but the effort was entirely their own.”

His critical eye. With 55 years of experience on New York’s streets, Domínguez doesn’t shy away from hard questions. On Latino political power, he says Hispanics are a minority capable of changing the destiny of the nation, but that unity is lacking and that the vote from abroad should be compulsory. On the American Dream, he is candid: “Before, there were no Ecuadorian restaurants — people cooked at home and we’d go there to eat together. Today there are many, but the American Dream is harder. There’s a lot of unfair competition and the same opportunities no longer exist.”

His final message says it all: “If you’re not the solution, you’re part of the problem.”


Chegou a Nova York sem falar inglês — 55 anos depois está no Hall da Fama do futebol

O equatoriano de Tungurahua que tirou jovens das drogas com uma bola, organizou torneios com 32 seleções e convenceu o prefeito de Nova York a proclamar uma semana inteira em homenagem ao futebol hispano.

NOVA YORK — Em 15 de março de 1968, um jovem nascido na província de Tungurahua, no Equador, desembarcou em Nova York. O que encontrou não foi glamour, mas um Baixo Manhattan tomado por problemas sociais sérios: drogas, gangues, jovens sem rumo. Sua resposta foi procurar seus compatriotas no parque e organizar uma partida de futebol.

Esse homem é Dino Domínguez. E aquela primeira bola chutada num parque de Nova York se tornou, com o tempo, um dos projetos de liderança esportiva comunitária mais prolíficos da história da comunidade latina nos Estados Unidos.

O construtor. Em 1972, apenas quatro anos após chegar, Domínguez fundou o primeiro time de futebol 9 de Octubre e a Liga Deportiva Estudiantil (LDE), da qual foi presidente fundador. Depois vieram a Sociedad de Tungurahuenses (1980), a ASOLIGA — presidida em dois períodos, 1983-1986 e 1991-1993 — e, em 1992, a Coalición Deportiva Hispanoamericana, para a qual atuou como coordenador do Torneio Copa das Américas. Foi também coordenador e relações públicas do maior torneio de bairro do mundo organizado pelo jornal equatoriano El Universo, com mais de 980 equipes participantes.

Sua atuação foi muito além do campo. Integrou o comitê executivo da Eastern New York Soccer Association (ENYSASA), que representa a Associação Nacional de Futebol dos EUA em Nova York; presidiu a Associação de Jornalistas Esportivos Equatorianos de Nova York; presidiu a Federação de Entidades Equatorianas no Exterior; e presidiu o Comitê Cívico Equatoriano de Nova York, de onde ajudou a coordenar a conquista da dupla nacionalidade e do direito ao voto para os equatorianos residentes no exterior.

O torneio que parou o mundo. Em 1986, presidiu o torneio ASOLIGAS Mundial 86, com a participação de 32 delegações de seleções de diferentes países. Um ano antes, em 1985, seu trabalho na ASOLIGAS havia conquistado algo que poucos líderes comunitários podem exibir: em 10 de novembro daquele ano, o prefeito de Nova York proclamou oficialmente a Semana do Futebol Hispano-Americano na cidade.

As honrarias. O reconhecimento não tardou. Melhor Dirigente Esportivo em 1984. Grão-marechal do Desfile Hispano de Queens e do Desfile Boliviano de Nova York. Homenagem do Congresso Nacional do Equador em 2005. Em 2006, foi incorporado ao Hall da Fama do Futebol do Estado de Nova York — a maior honra de sua carreira esportiva, recebida ao lado de sua esposa América. Em 2010, a Federação Equatoriana de Futebol reconheceu formalmente suas contribuições.

O que mais o orgulha. Domínguez não fala de troféus quando perguntado sobre sua maior conquista. Fala de jovens. “Por meio do esporte ajudamos muitos jovens com talento para o futebol a conseguir bolsas em faculdades e universidades”, contou. “Sinto muito orgulho e satisfação de ver que, graças a um pequeno empurrão para que tivessem a oportunidade, eles se realizaram. O empurrão foi nosso, mas o esforço foi de cada um deles.”

Seu olhar crítico. Com 55 anos de experiência nas ruas de Nova York, Domínguez não desvia das perguntas difíceis. Sobre o poder político latino, diz que os hispanos são uma minoria capaz de mudar o destino da nação, mas que falta união e que o voto no exterior deveria ser obrigatório. Sobre o sonho americano, é honesto: “Antes não havia restaurantes equatorianos — as pessoas cozinhavam em casa e a gente ia lá comer juntos. Hoje há muitos, mas o sonho americano é mais difícil. Há muita concorrência desleal e as mesmas oportunidades não existem mais.”

Sua mensagem final resume tudo: “Se você não é a solução, você faz parte do problema.”

Publicado:

Noticias relacionadas

El jefe del Comando Sur de EE.UU. se planta en la selva fronteriza de Ecuador: “Las mafias tienen menos caminos para esconderse”

El jefe del Comando Sur de EE.UU. se planta en la selva fronteriza de Ecuador: “Las mafias tienen menos caminos para esconderse”

Francis Donovan visitó en persona el bastión naval más caliente de América del Sur. Con lanchas de operaciones especiales, patrullajes fluviales conjuntos y sobrevuelos sobre minas ilegales, Washington apuesta a fondo por el único aliado latinoamericano que sigue diciéndole que sí a todo. SAN LORENZO, ESMERALDAS — El jefe del Comando Sur de Estados Unidos […]

Contacto

Suscríbete y no te pierdas ninguna novedad.

    All Content © 2025 Ecuausa