El ICE gastará hasta 20 millones en guantes de electrochoque para sus agentes — y el DHS lleva 24 horas sin responder preguntas sobre para qué los usará

El ICE gastará hasta 20 millones en guantes de electrochoque para sus agentes — y el DHS lleva 24 horas sin responder preguntas sobre para qué los usará

La Associated Press reveló este martes que el Departamento de Seguridad Nacional publicó el lunes una convocatoria para comprar miles de guantes G.L.O.V.E. que parecen normales hasta que el agente activa la descarga eléctrica. Funcionan por contacto directo con la piel. Se instalarán en los agentes de deportaciones y de investigaciones criminales del ICE antes de marzo de 2027. El fabricante tampoco comenta.

WASHINGTON — El lunes 10 de agosto de 2026, el mismo día en que la comunidad ecuatoriana de Nueva York celebraba su independencia en Flushing Meadows y Colombia enterraba a sus muertos del terremoto, el Departamento de Seguridad Nacional publicó en silencio un aviso de contratación en su portal de compras. Lo que reveló la Associated Press 24 horas después encendió el debate en todo el país.

El ICE planea gastar hasta 20 millones de dólares en miles de guantes capaces de emitir descargas eléctricas dolorosas para que sus agentes los usen durante detenciones y operativos de deportación. Los guantes se distribuirán a los oficiales y agentes de las divisiones de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y de Operaciones de Ejecución y Remoción (ERO) del ICE, que son precisamente los que realizan arrestos y deportaciones en campo. La entrega está prevista para antes del 31 de marzo de 2027.

Qué son los G.L.O.V.E. El dispositivo se llama G.L.O.V.E. — acrónimo en inglés de Generated Low Output Voltage Emitter, o Emisor de Voltaje de Baja Salida Generado — y es fabricado por Compliant Technologies LLC, con sede en Lexington, Kentucky. El DHS los denomina oficialmente “dispositivos conductivos de distracción y desescalada” — conductive distraction and de-escalation devices.

El funcionamiento, según la propia empresa: son guantes de patrulla de aspecto completamente normal hasta que el agente presiona un interruptor para activar el modo eléctrico. Para que la descarga funcione, el guante debe estar en contacto directo con la piel del sujeto. El objetivo es provocar un estímulo de dolor que, según el fabricante, “típicamente ayuda al oficial a obtener cumplimiento en segundos.” El manual del usuario de la empresa especifica que los usuarios deben completar una certificación cada dos años.

John Peters, presidente del Instituto para la Prevención de Muertes bajo Custodia, que está estudiando cómo se ha utilizado el dispositivo, lo describió así: “Es inmediato y agudo, y te distrae. Yo lo llamo como una picadura de abeja. Si el oficial está recibiendo cualquier tipo de resistencia de la persona, esta es sin duda una herramienta efectiva.” Peters señaló que cree que la compra planificada por el ICE será probablemente la más grande realizada a la empresa hasta la fecha.

El contexto que hace la noticia explosiva. El anuncio llega en un momento en que el ICE enfrenta el escrutinio más intenso de su historia por el uso de la fuerza. En julio de 2026, un agente del ICE con antecedentes documentados de comportamiento violento mató a un automovilista de 25 años en Maine. Un segundo agente mató a tiros a un trabajador de la construcción en Houston. Ninguno de los dos incidentes fue grabado por una cámara corporal. Fue precisamente esa ausencia de imágenes lo que llevó al ICE a comprometer 30,9 millones en cámaras corporales de Axon — aunque con una política que permite bloquear la publicación de los videos si el director considera que no conviene.

En los centros de detención, el panorama no es mejor: en 2025 murieron 32 personas bajo custodia del ICE, el nivel más alto en dos décadas. En 2026, ya van al menos 20. El segundo fallecido en Delaney Hall, Edwin Jovanny López Cornejo, reportó entumecimiento en la cara y el brazo antes de morir sin ser trasladado al hospital. Y el juez federal Lewis Kaplan llamó “escandalosamente engañosa” la declaración jurada que el ICE presentó sobre las condiciones en el centro de detención del 26 de Federal Plaza.

Los guantes que disminuyen la capacidad motora. El manual del fabricante describe el G.L.O.V.E. con una precisión que los críticos encuentran inquietante: el dispositivo está diseñado para impedir que los detenidos realicen “movimientos musculares coordinados” mediante dolor por contacto directo con la piel. En otras palabras, no es solo un distractor: es un dispositivo de control físico mediante dolor.

Compliant Technologies también vende el dispositivo a cárceles, departamentos de policía, seguridad privada, servicios médicos de emergencia y militares. Algunos departamentos de policía ya los usan. Pero la escala de la compra del ICE — hasta 20 millones de dólares — sería, según Peters, la más grande de la historia de la empresa.

El silencio de las instituciones. El DHS dijo a la AP que estaba preparando una respuesta pero que no tenía comentarios inmediatos — y 24 horas después sigue sin publicarlos. Jeff Niklaus, el fundador y CEO de Compliant Technologies, respondió a la AP por email que la empresa “lamentablemente no puede hablar sobre este tema.” Un portavoz del DHS finalmente dijo en una declaración que los oficiales del ICE “están altamente entrenados en tácticas de desescalada y reciben regularmente entrenamiento continuo en uso de la fuerza.”

Lo que ninguno de los dos explicó: cómo se entrenarán miles de agentes del ICE — muchos reclutados en los últimos 18 meses, algunos en apenas tres a cuatro semanas — para usar un dispositivo de control por electrochoque durante detenciones de inmigrantes que, en muchos casos, no representan ninguna amenaza de violencia.

La compra es pública. La política de uso, no.


ICE will spend up to $20 million on electric shock gloves for its agents — and DHS has spent 24 hours not answering questions about how they’ll be used

The Associated Press revealed Tuesday that the Department of Homeland Security published a procurement notice Monday to buy thousands of G.L.O.V.E. gloves that look normal until an agent activates the electric discharge. They work through direct skin contact. They’ll be issued to ICE deportation and criminal investigation agents before March 2027. The manufacturer also won’t comment.

WASHINGTON — On Monday, August 10, 2026 — the same day New York’s Ecuadorian community celebrated its independence at Flushing Meadows and Colombia buried its earthquake dead — the Department of Homeland Security quietly published a contracting notice on its procurement portal. What the Associated Press revealed 24 hours later ignited a national debate.

ICE plans to spend up to $20 million on thousands of gloves capable of delivering painful electric shocks for its agents to use during detentions and deportation operations. The gloves will be distributed to officers and agents in ICE’s Homeland Security Investigations (HSI) and Enforcement and Removal Operations (ERO) divisions — precisely the ones that carry out field arrests and deportations. Delivery is expected before March 31, 2027.

What the G.L.O.V.E. is. The device is called the G.L.O.V.E. — Generated Low Output Voltage Emitter — and is manufactured by Compliant Technologies LLC of Lexington, Kentucky. DHS officially calls them “conductive distraction and de-escalation devices.”

How they work, according to the company: they function as normal patrol gloves until an officer presses a switch to activate electrical mode. To deliver the shock, the glove must be in direct contact with the subject’s skin. The goal is to cause a pain stimulus that, according to the manufacturer, “typically helps an officer gain compliance within seconds.” The company’s user manual specifies that users must complete certification training every two years.

John Peters, president of the Institute for the Prevention of In-Custody Deaths, who is studying how the device has been used, described it this way: “It’s immediate and sharp, and it will distract you. I call it like a bee sting. If the officer is getting any type of resistance from the person, this is certainly an effective tool.” Peters noted he believed ICE’s planned purchase would likely be the largest from the company to date.

The context that makes this explosive. The announcement comes at a moment when ICE is facing the most intense scrutiny over use of force in its history. In July 2026, an ICE agent with a documented history of violent behavior killed a 25-year-old motorist in Maine. A second agent shot and killed a construction worker in Houston. Neither incident was recorded by a body camera. That absence of footage was precisely what led ICE to commit $30.9 million to Axon body cameras — though with a policy that allows blocking video release if the director decides it isn’t in the agency’s interest.

Inside detention facilities, the picture isn’t better: 32 people died in ICE custody in 2025, the highest toll in two decades. At least 20 have died in 2026. The second person to die at Delaney Hall, Edwin Jovanny López Cornejo, reported numbness in his face and arm before dying without being transferred to a hospital. And federal judge Lewis Kaplan called the sworn declaration ICE filed about conditions at the 26 Federal Plaza detention facility “egregiously misleading.”

Gloves that impair motor function. The manufacturer’s manual describes the G.L.O.V.E. with a precision critics find disturbing: the device is designed to stop detainees from performing “coordinated muscle movement” through pain via direct skin contact. In other words, it isn’t just a distraction device — it’s a physical control tool operated through pain.

Compliant Technologies also sells the device to jails, police departments, private security, emergency medical services and the military. Some police departments already use them. But ICE’s planned purchase scale — up to $20 million — would, according to Peters, be the largest in the company’s history.

The institutional silence. DHS told the AP it was working on a response but had no immediate comment — and 24 hours later has still not issued one. Jeff Niklaus, the founder and CEO of Compliant Technologies, told the AP by email that the company “unfortunately” was “unable to speak on this subject.” A DHS spokesperson eventually said in a statement that ICE officers “are highly trained in de-escalation tactics and regularly receive ongoing use of force training.”

What neither explained: how thousands of ICE agents — many recruited in the past 18 months, some trained in just three to four weeks — will be trained to use an electric shock control device during detentions of immigrants who, in many cases, represent no threat of violence whatsoever.

The purchase is public. The use policy is not.


O ICE vai gastar até US$ 20 milhões em luvas de choque elétrico para seus agentes — e o DHS passa 24 horas sem responder perguntas sobre como serão usadas

A Associated Press revelou nesta terça-feira que o Departamento de Segurança Interna publicou na segunda-feira um aviso de contratação para comprar milhares de luvas G.L.O.V.E. que parecem normais até que o agente ativa a descarga elétrica. Funcionam por contato direto com a pele. Serão distribuídas aos agentes de deportação e investigação criminal do ICE antes de março de 2027. O fabricante também não comenta.

WASHINGTON — Na segunda-feira, 10 de agosto de 2026 — o mesmo dia em que a comunidade equatoriana de Nova York celebrava sua independência em Flushing Meadows e a Colômbia enterrava seus mortos do terremoto —, o Departamento de Segurança Interna publicou em silêncio um aviso de contratação em seu portal de compras. O que a Associated Press revelou 24 horas depois inflamou o debate em todo o país.

O ICE planeja gastar até US$ 20 milhões em milhares de luvas capazes de emitir descargas elétricas dolorosas para que seus agentes as usem durante detenções e operações de deportação. As luvas serão distribuídas aos oficiais e agentes das divisões de Investigações de Segurança Nacional (HSI) e de Operações de Execução e Remoção (ERO) do ICE — precisamente os que realizam prisões e deportações em campo. A entrega está prevista para antes de 31 de março de 2027.

O que é o G.L.O.V.E. O dispositivo se chama G.L.O.V.E. — acrônimo em inglês de Generated Low Output Voltage Emitter, ou Emissor de Voltagem de Baixa Saída Gerado — e é fabricado pela Compliant Technologies LLC, com sede em Lexington, Kentucky. O DHS os denomina oficialmente “dispositivos condutivos de distração e desescalada.”

O funcionamento, segundo a própria empresa: são luvas de patrulha de aparência completamente normal até que o agente pressione um interruptor para ativar o modo elétrico. Para que a descarga funcione, a luva deve estar em contato direto com a pele do sujeito. O objetivo é causar um estímulo de dor que, segundo o fabricante, “tipicamente ajuda o oficial a obter obediência em segundos.” O manual do usuário da empresa especifica que os usuários devem completar uma certificação a cada dois anos.

John Peters, presidente do Instituto para a Prevenção de Mortes sob Custódia, que estuda como o dispositivo tem sido usado, o descreveu assim: “É imediato e agudo, e vai te distrair. Eu chamo de picada de abelha. Se o oficial está recebendo qualquer tipo de resistência da pessoa, esta é certamente uma ferramenta eficaz.” Peters observou que acredita que a compra planejada pelo ICE será provavelmente a maior já realizada à empresa até o momento.

O contexto que torna a notícia explosiva. O anúncio chega num momento em que o ICE enfrenta o escrutínio mais intenso de sua história pelo uso da força. Em julho de 2026, um agente do ICE com histórico documentado de comportamento violento matou um motorista de 25 anos no Maine. Um segundo agente baleou e matou um trabalhador da construção no Texas. Nenhum dos dois incidentes foi gravado por câmera corporal. Foi precisamente essa ausência de imagens que levou o ICE a comprometer US$ 30,9 milhões em câmeras corporais da Axon — embora com uma política que permite bloquear a divulgação dos vídeos se o diretor considerar que não é conveniente.

Nos centros de detenção, o panorama não é melhor: em 2025 morreram 32 pessoas sob custódia do ICE, o maior número em duas décadas. Em 2026, já são pelo menos 20. O segundo falecido em Delaney Hall, Edwin Jovanny López Cornejo, relatou dormência no rosto e no braço antes de morrer sem ser transferido ao hospital. E o juiz federal Lewis Kaplan chamou de “escandalosamente enganosa” a declaração jurada que o ICE apresentou sobre as condições no centro de detenção do 26 Federal Plaza.

As luvas que prejudicam a função motora. O manual do fabricante descreve o G.L.O.V.E. com uma precisão que os críticos acham perturbadora: o dispositivo é projetado para impedir que os detenidos realizem “movimentos musculares coordenados” mediante dor por contato direto com a pele. Em outras palavras, não é apenas um dispositivo de distração — é uma ferramenta de controle físico operada através da dor.

A Compliant Technologies também vende o dispositivo a presídios, departamentos de polícia, segurança privada, serviços médicos de emergência e militares. Alguns departamentos de polícia já os usam. Mas a escala da compra do ICE — até US$ 20 milhões — seria, segundo Peters, a maior da história da empresa.

O silêncio das instituições. O DHS disse à AP que estava preparando uma resposta mas que não tinha comentários imediatos — e 24 horas depois ainda não os publicou. Jeff Niklaus, fundador e CEO da Compliant Technologies, respondeu à AP por e-mail que a empresa “infelizmente não pode falar sobre este assunto.” Um porta-voz do DHS finalmente disse em nota que os oficiais do ICE “são altamente treinados em táticas de desescalada e recebem regularmente treinamento contínuo em uso da força.”

O que nenhum dos dois explicou: como milhares de agentes do ICE — muitos recrutados nos últimos 18 meses, alguns treinados em apenas três a quatro semanas — serão preparados para usar um dispositivo de controle por choque elétrico durante detenções de imigrantes que, em muitos casos, não representam nenhuma ameaça de violência.

A compra é pública. A política de uso, não.

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