El jefe del CJNG en Ecuador vivía en Mocolí: 320 policías, 50 soldados americanos y la DEA lo capturaron en la urbanización más exclusiva del área metropolitana de Guayaquil
La operación del jueves 24 de septiembre se desplegó simultáneamente en tres provincias y ocho ciudades. Ocho meses de investigación, 39 detenidos, 7 toneladas de droga vinculadas a la red en decomisos previos y USD 322 millones golpeados al narco. El financista de la organización vivía en Riberas del Batán, también en Samborondón. La conducción fue de la Policía ecuatoriana. El Comando Sur y la DEA aportaron tecnología y efectivos.
GUAYAQUIL / SAMBORONDÓN / GUAYAS — En la madrugada del jueves 24 de septiembre de 2026, mientras el presidente Daniel Noboa regresaba de su agenda en la Asamblea General de la ONU en Nueva York — donde el miércoles había hablado ante los jefes de Estado del mundo sobre la necesidad de cooperación internacional para combatir las redes del crimen organizado —, más de 370 agentes tomaban posiciones en ocho ciudades de tres provincias ecuatorianas.
La operación resultó en la captura del presunto cabecilla ecuatoriano del Cartel Jalisco Nueva Generación en Ecuador, encontrado en su residencia en Mocolí — la isla artificial ubicada en el río Daule, en Samborondón, que concentra algunas de las urbanizaciones cerradas más caras y vigiladas del área metropolitana de Guayaquil. También fue detenido el presunto financista de la organización, localizado en Riberas del Batán, a escasos kilómetros de allí, también en Samborondón.
En total, las intervenciones dejaron inicialmente más de 30 detenidos — un balance que reportes posteriores elevaron a 39 personas — y continúa siendo consolidado por las autoridades.
El tamaño del operativo. El despliegue fue el mayor de naturaleza conjunta Ecuador-EE.UU. en territorio ecuatoriano desde el inicio del conflicto armado interno. Participaron 320 agentes de la Policía Nacional, unos 50 integrantes del Comando Sur de los Estados Unidos y personal de la DEA — la Administración para el Control de Drogas del gobierno americano. El Comando Sur aportó tecnología de vigilancia e inteligencia en tiempo real. La conducción operativa fue atribuida a la Policía Nacional del Ecuador.
El ministro del Interior, John Reimberg, confirmó que los objetivos principales del operativo eran los presuntos dirigentes y financistas de la estructura, y que la investigación había permitido identificar a los responsables de cada eslabón de la cadena: ingreso de la cocaína desde Colombia, almacenamiento en puntos del territorio nacional, transporte hacia las zonas portuarias y exportación mediante la contaminación de contenedores.
Los puertos de salida identificados por la investigación fueron principalmente Guayaquil y Machala. Los destinos: Centroamérica, Estados Unidos y Europa.
Lo que hace diferente a esta organización. Las autoridades ecuatorianas subrayaron un elemento que distingue a esta red de otras estructuras criminales investigadas en el país: según la hipótesis de la investigación que deberá ser probada en el proceso judicial, la organización capturada en Mocolí mantenía un vínculo directo con el Cartel Jalisco Nueva Generación sin depender de ninguna de las principales bandas criminales ecuatorianas — Los Choneros, Los Lobos, Los Tiguerones — para sostener esa conexión. Sería, en la hipótesis investigativa, una estructura autónoma y directamente conectada con el CJNG mexicano.
Reimberg vinculó además a la organización con decomisos anteriores que suman aproximadamente siete toneladas de droga y que, según el gobierno, representaron una afectación cercana a USD 322 millones para el narcotráfico internacional. Esas siete toneladas son cargamentos previos que los investigadores relacionan con la red — no lo incautado en los allanamientos del jueves, cuyo total todavía no fue divulgado.
El mapa de la operación. Los allanamientos del 24 de septiembre se extendieron por Guayaquil, Daule, Samborondón y Ventanas en Guayas; Babahoyo, Puebloviejo y Vinces en Los Ríos; y Machala en El Oro. Son ocho ciudades y cantones de tres provincias — el corredor exacto que la cocaína colombiana recorre desde la frontera norte hasta los puertos del Pacífico sur.
El contexto que lo carga de significado. El operativo ocurre un día después de que Noboa, parado ante la AGONU, pidiera al mundo cooperación para combatir el crimen organizado transnacional. Y ocurre en la misma semana en que el Comando Sur confirmó públicamente su cooperación con las autoridades ecuatorianas — la misma semana de los Black Hawk en Manta, las tropas en San Lorenzo, las sanciones OFAC a los buques pesqueros de Manta y la nueva designación de Los Tiguerones como organización terrorista extranjera.
El presunto jefe del CJNG en Ecuador tenía casa en Mocolí. La misma urbanización donde viven directivos de empresas multinacionales, ejecutivos bancarios y familias de las clases más altas del país. Los vecinos del narco no lo sabían. O eso dicen.
The CJNG’s Ecuador boss lived in Mocolí: 320 police, 50 U.S. soldiers and the DEA arrested him in Guayaquil’s most exclusive gated community
Thursday’s operation deployed simultaneously across three provinces and eight cities. Eight months of investigation, 39 arrested, 7 tons of drugs linked to the network in prior seizures and USD 322 million hit against narco-trafficking. The organization’s financier lived in Riberas del Batán, also in Samborondón. Ecuador’s National Police led the operation. Southern Command and the DEA provided technology and personnel.
GUAYAQUIL / SAMBORONDÓN / GUAYAS — In the early hours of Thursday, September 24, 2026, while President Daniel Noboa was returning from his agenda at the UN General Assembly in New York — where Wednesday he had addressed world leaders about the need for international cooperation to combat organized crime networks — more than 370 officers were taking positions in eight cities across three Ecuadorian provinces.
The operation resulted in the capture of the alleged Ecuadorian leader of the Jalisco New Generation Cartel in Ecuador, found at his residence in Mocolí — the artificial island on the Daule River in Samborondón that concentrates some of the most expensive and guarded gated communities in the Guayaquil metropolitan area. Also detained was the alleged financier of the organization, found in Riberas del Batán, a few kilometers away, also in Samborondón.
In total, the raids yielded an initial tally of more than 30 detainees — a count later reports raised to 39 people — still being consolidated by authorities.
The size of the operation. The deployment was the largest Ecuador-U.S. joint operation on Ecuadorian soil since the internal armed conflict began. It involved 320 National Police officers, approximately 50 U.S. Southern Command personnel and DEA agents. Southern Command provided real-time surveillance and intelligence technology. Operational leadership was attributed to Ecuador’s National Police.
Interior Minister John Reimberg confirmed that the operation’s primary targets were the alleged leaders and financiers of the structure, and that the eight-month investigation had identified the people responsible for each link in the chain: cocaine entry from Colombia, storage at points across the national territory, transport to port zones and export through container contamination.
The identified departure ports were primarily Guayaquil and Machala. The destinations: Central America, the United States and Europe.
What makes this organization different. Ecuadorian authorities highlighted an element that distinguishes this network from other criminal structures investigated in the country: according to the investigation’s hypothesis — which will need to be proven in judicial proceedings — the organization arrested in Mocolí maintained a direct link with the Jalisco New Generation Cartel without depending on any of Ecuador’s main criminal bands — Los Choneros, Los Lobos, Los Tiguerones — to sustain that connection. It would be, in the investigative hypothesis, an autonomous structure directly connected to the Mexican CJNG.
Reimberg also linked the organization to previous seizures totaling approximately seven tons of drugs that, according to the government, represented a blow of around $322 million to international drug trafficking. Those seven tons are prior shipments investigators linked to the network — not what was seized in Thursday’s raids, whose total has not yet been disclosed.
The operation’s map. The September 24 raids extended across Guayaquil, Daule, Samborondón and Ventanas in Guayas; Babahoyo, Puebloviejo and Vinces in Los Ríos; and Machala in El Oro. That’s eight cities and cantons across three provinces — the exact corridor cocaine from Colombia travels from the northern border to the southern Pacific ports.
The context that loads it with meaning. The operation comes one day after Noboa, standing before the UNGA, asked the world for cooperation to combat transnational organized crime. And it comes in the same week Southern Command publicly confirmed its cooperation with Ecuadorian authorities — the same week as the Black Hawks in Manta, troops in San Lorenzo, OFAC sanctions on Manta fishing vessels and the new designation of Los Tiguerones as a foreign terrorist organization.
The alleged CJNG chief in Ecuador had a home in Mocolí. The same development where multinational executives, banking directors and the country’s wealthiest families live. The narco’s neighbors didn’t know. Or so they say.
O chefe do CJNG no Equador morava em Mocolí: 320 policiais, 50 soldados americanos e a DEA o prenderam no condomínio mais exclusivo da região metropolitana de Guayaquil
A operação de quinta-feira, 24 de setembro, foi desdobrada simultaneamente em três províncias e oito cidades. Oito meses de investigação, 39 presos, 7 toneladas de drogas vinculadas à rede em apreensões anteriores e US$ 322 milhões golpeados no narcotráfico. O financiador da organização morava em Riberas del Batán, também em Samborondón. A Polícia Nacional do Equador liderou a operação. O Comando Sul e a DEA forneceram tecnologia e efetivos.
GUAYAQUIL / SAMBORONDÓN / GUAYAS — Na madrugada de quinta-feira, 24 de setembro de 2026, enquanto o presidente Daniel Noboa retornava de sua agenda na Assembleia Geral da ONU em Nova York — onde na quarta-feira havia discursado diante dos chefes de Estado do mundo sobre a necessidade de cooperação internacional para combater as redes do crime organizado —, mais de 370 agentes tomavam posições em oito cidades de três províncias equatorianas.
A operação resultou na captura do suposto líder equatoriano do Cartel Jalisco Nueva Generación no Equador, encontrado em sua residência em Mocolí — a ilha artificial no rio Daule, em Samborondón, que concentra alguns dos condomínios fechados mais caros e vigiados da área metropolitana de Guayaquil. Também foi detido o suposto financiador da organização, localizado em Riberas del Batán, a poucos quilômetros dali, também em Samborondón.
No total, as intervenções resultaram inicialmente em mais de 30 detidos — um balanço que relatos posteriores elevaram para 39 pessoas — ainda sendo consolidado pelas autoridades.
O tamanho da operação. O desdobramento foi o maior de natureza conjunta Equador-EUA em território equatoriano desde o início do conflito armado interno. Participaram 320 agentes da Polícia Nacional, cerca de 50 integrantes do Comando Sul dos Estados Unidos e pessoal da DEA. O Comando Sul forneceu tecnologia de vigilância e inteligência em tempo real. A condução operacional foi atribuída à Polícia Nacional do Equador.
O ministro do Interior, John Reimberg, confirmou que os principais alvos da operação eram os supostos dirigentes e financiadores da estrutura, e que os oito meses de investigação permitiram identificar os responsáveis por cada elo da cadeia: entrada de cocaína da Colômbia, armazenamento em pontos do território nacional, transporte até as zonas portuárias e exportação por meio da contaminação de contêineres.
Os portos de saída identificados pela investigação foram principalmente Guayaquil e Machala. Os destinos: América Central, Estados Unidos e Europa.
O que torna esta organização diferente. As autoridades equatorianas destacaram um elemento que distingue esta rede de outras estruturas criminosas investigadas no país: segundo a hipótese da investigação — que deverá ser comprovada no processo judicial —, a organização presa em Mocolí mantinha um vínculo direto com o Cartel Jalisco Nueva Generación sem depender de nenhuma das principais gangues criminosas equatorianas — Los Choneros, Los Lobos, Los Tiguerones — para sustentar essa conexão. Seria, na hipótese investigativa, uma estrutura autônoma e diretamente conectada ao CJNG mexicano.
Reimberg vinculou ainda a organização a apreensões anteriores que somam aproximadamente sete toneladas de drogas e que, segundo o governo, representaram um golpe de cerca de US$ 322 milhões ao narcotráfico internacional. Essas sete toneladas são carregamentos anteriores que os investigadores relacionam com a rede — não o que foi apreendido nas buscas de quinta-feira, cujo total ainda não foi divulgado.
O mapa da operação. As buscas de 24 de setembro se estenderam por Guayaquil, Daule, Samborondón e Ventanas, em Guayas; Babahoyo, Puebloviejo e Vinces, em Los Ríos; e Machala, em El Oro. São oito cidades e cantões de três províncias — o corredor exato que a cocaína colombiana percorre desde a fronteira norte até os portos do Pacífico sul.
O contexto que o carrega de significado. A operação ocorre um dia depois de Noboa, diante da AGNU, pedir ao mundo cooperação para combater o crime organizado transnacional. E ocorre na mesma semana em que o Comando Sul confirmou publicamente sua cooperação com as autoridades equatorianas — a mesma semana dos Black Hawks em Manta, as tropas em San Lorenzo, as sanções OFAC aos barcos pesqueiros de Manta e a nova designação dos Tiguerones como organização terrorista estrangeira.
O suposto chefe do CJNG no Equador tinha casa em Mocolí. O mesmo condomínio onde moram diretores de empresas multinacionais, executivos bancários e famílias das classes mais altas do país. Os vizinhos do narcotraficante não sabiam. Ou dizem que não.